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Es la política, estúpido

Posteado por on Lunes, 7 mayo, 2012

Que la auténtica naturaleza de la crisis que vive Europa es más política que económica no es una obviedad que caiga como fruta madura entre una clase política indiferente. La discusión sobre qué vino antes y qué ha causado qué, sobre cómo el déficit de un relato europeo y de una política en mayúsculas ha tensionado el otro déficit, el de la confianza en nuestra economía, no solo llena horas y folios de intenso debate. También marca el camino entre problemas y soluciones en la peor emergencia que vive el continente desde la Segunda Guerra Mundial.

Las jornadas sobre Europa organizadas a puerta cerrada esta semana en Santiago de Compostela por la fundación Konrad Adenauer —y a las que peregrinaron miembros del Gobierno español y alemán con la dosis de fe propia del entorno jacobeo— fueron el ojo de cerradura perfecto para contemplar el interesante choque, a veces baile, entre cifras e ideas. Entre aspiraciones y deudas. Entre poderosos y necesitados. Esta es la guía apresurada y desde dentro de una reunión que atrajo al ministro de Economía alemán, Wolfgang Schäuble; a la vicepresidenta del Gobierno español, Soraya Sáenz de Santamaría; a los ministros Luis de Guindos y José Manuel García-Margallo; y a un buen número de diputados y altos cargos de Alemania, España, Francia, Portugal, Reino Unido y Bruselas:

» 1. Política en mayúsculas: La vieja máxima que un asesor de Bill Clinton logró convertir en lema letal para derribar a un Bush padre entretenido en la Guerra del Golfo —“es la economía, estúpido”— no es que tienda a morir. Es que ya no funciona en Europa sin complementarse con la nueva consigna aceptada con vergüenza ante las carencias, sí, pero con demasiadas evidencias como para dejarla pasar por alto sin más: es la política, estúpido. La crisis que ha arrastrado al viejo continente a una caída en W (doble recesión) mientras Estados Unidos se recupera y los emergentes consolidan su ascenso al Olimpo no tiene ya su origen en los activos tóxicos y en el contagio de Lehman Brothers.

Aquello ha quedado lejos. Tenemos nuestros culpables. Aquí se ha agudizado por la propia incapacidad de generar confianza en Europa, por la falta de herramientas para gobernar de modo comunitario la zona euro, por la lentitud de las instituciones de Bruselas y por la falta de integración verdadera.

“Esta es la verdad: los inversores no están convencidos de que estemos comprometidos con el euro”, dijo un miembro del Gobierno español. Y eso exige política en mayúsculas. De la capacidad para generar esas respuestas políticas de coordinación e integración auténticas y del regreso urgente al carril de la pura democracia, sin las soluciones tecnocráticas halladas en Italia y Grecia, dependerá la supervivencia de una Europa fuerte.

» 2. Mensaje desde España. Objetivo número uno: Dejar de ser noticia, dejar de ser foco de incertidumbre o, en palabras de un representante español: “El tema en el que trabajamos para el próximo G20 es que España no sea el tema”. ¿Y la fórmula? Se resume en tres palabras: austeridad, austeridad y austeridad, tanto en el Gobierno central como, sobre todo, en las autonomías. Los miembros del Gobierno español presentes en Santiago exhibieron ante Schäuble los recortes y reformas emprendidas, prometieron muchas más y definieron a España como “el aliado más fuerte de Alemania”. Eso sí, clamaron: “Adelgazaremos los 40 kilos que nos sobran, lo haremos. Tenemos la determinación. Pero después no nos pidan que corramos la maratón”. Es decir: después debe venir el crecimiento y el empleo. Pero España se cuida mucho de reclamarlo activamente en los foros y de trabajarlo diplomáticamente, no vayan a pensar que hemos vuelto a las andadas. Cuanto más lejos parezcamos de las demandas del socialista François Hollande en Francia, mejor, vienen a decir. Y si estamos pensando en crecimiento, es solo como algo condicionado y únicamente posible con la austeridad.

» 3. Mensaje desde Alemania: El rumbo del barco está corregido en España, la nave europea está enderezada y lo demás vendrá después. El ministro Schäuble se declaró impresionado por las medidas adoptadas por el Gobierno y recordó que, una vez tomada la buena dirección, “tenemos una responsabilidad común”. “Vamos a ocuparnos de que los bancos dispongan de capitalización”, aseguró. “La consolidación fiscal no es un fin en sí mismo. Una vez tomadas las medidas, también necesitamos crecimiento sostenible”. Azuzado por la probable victoria este domingo en Francia de Hollande, que quiere reabrir el pacto de austeridad fiscal para añadirle una apuesta por la inversión y el crecimiento, el Gobierno alemán ha confirmado estos días que esto será prioridad en junio, pero solo como algo complementario y condicionado a lo primero. “La primera condición para el crecimiento es la consolidación fiscal”, señaló en Santiago. Ustedes mantengan ese rumbo en el barco y empezaremos a hablar de inversiones. El paso de Schäuble por las sesiones a puerta cerrada tras su almuerzo con los representantes del Gobierno dejó en el aire la convicción de que el apoyo alemán está garantizado para España frente a una Grecia, por ejemplo, que sigue causando enorme incertidumbre en Berlín.

El ministro, que no regala precisamente las palabras, pronunció algunas que sonaron bien a España: optimismo y transferencias norte-sur. La recuperación de la competitividad en España por la vía de un descenso de precios y salarios se verá complementada, se dijo, por el aumento de salarios que está previsto en Alemania. Y, aunque será difícil, la confianza de los inversores regresará.

» 4. ¿Miedo a la democracia? Entre algunos presentes destacaba un sentimiento poco saludable: el que empieza a provocar el resultado de las urnas. El peligro del extremismo y el populismo en Grecia, el temor que algunos expresan ante una victoria de Hollande en Francia, el recelo ante partidos como los Piratas que crecen en Alemania provocan algunas reflexiones que, en frío, aún dan más miedo.

» 5. El mayor déficit: la narrativa europea. No fue fácil construir la Unión Europea, pero el motor infalible fue la necesidad de paz tras dos guerras dramáticas y la urgencia de aniquilar las rivalidades nacionales que tanto dolor habían causado, como resumió Íñigo Méndez de Vigo. Europa contó siempre con una narrativa, un relato poderoso que amalgamó la construcción europea y que hoy no existe: primero fue la necesidad de paz; después los valores, los derechos y libertades; la construcción de una economía social de mercado y, ya en los noventa, el afán de terminar de unir un continente dividido a través de la ampliación al Este. “Después llegó Blair con su mensaje de valor añadido, que era para unos lo que no era para otros”, afirmó el secretario de Estado para Europa. “Y ahora Europa no tiene narrativa. Tenemos que encontrarla, tal vez en la propia necesidad de salir de la crisis”. El español puso el dedo en la llaga en un debate que demostró que la economía no existe sin política. Y hubo propuestas.

—“Creo que la nueva narrativa podría estar en la política exterior común”, aseguró un participante.

—“A la gente le da igual lo que pasa en Siria”, reaccionó un representante portugués. “Lo que le preocupa es su empleo, y mientras no tengamos eso no tendremos narrativa”.

—“La nueva narrativa es la afirmación de Europa en un mundo globalizado, lo que reconozco que no es muy sexy”, comentó un representante alemán. “Lo sé: ni la austeridad ni el equilibrio presupuestario tampoco lo son”.

¿Cuál puede ser entonces el relato que atraiga a los europeos, que empuje hacia una salida y que articule una opinión pública común capaz de fortalecer el cuerpo tras el adelgazamiento brutal que citaba el ministro español? ¿Qué nos puede ayudar a correr la próxima maratón?

La siguiente idea tampoco es muy sexy, pero fue la que prevaleció en Santiago de Compostela en el ambiente de peregrinación hacia los altares no muy jacobeos de Merkel y los mercados: la necesidad. La urgencia de salvar el euro. Cualquier otra salida es suicida.


El pasado contraataca

Posteado por on Lunes, 7 mayo, 2012

El domingo, los griegos votaron con la vista puesta en el ayer y abrieron la puerta al mañana. Deseosos de volver a una era ideal, en la que pudieran escapar de las demandas de nuestros socios y acreedores, los electores destruyeron el sistema político bipartidista, fragmentaron el centro y colocaron a los extremos en medio de los acontecimientos. El resultado no deja mucho margen a la formación de coaliciones en ningún sector del nuevo Parlamento, ni por parte de los partidos que acatan el acuerdo de rescate ni de los que constituyen el frente del no.

El líder de Nueva Democracia, Antonis Samarás, intentará, como cabeza de la mayor formación de la Cámara elegida, establecer una coalición con otros partidos políticos; pero lo más probable es que el número de votos obtenidos por cada uno de ellos no permita ninguna alianza con ninguna fuerza ni bajo ningún dirigente, porque están divididos entre los defensores y los adversarios de las reformas y el rescate internacional, además de otras diferencias fundamentales.

Si se convocan nuevas elecciones de inmediato, no está nada claro que Nueva Democracia y el Pasok puedan recuperar su viejo poder (hasta 2009 se repartían más del 80% del voto, mientras que el domingo obtuvieron apenas el 35% entre los dos). Dado que hay al menos siete partidos en el Parlamento y ninguno ha conseguido más del 20%, nuestros políticos tendrán que superar tres grandes obstáculos: deben aprender a cooperar en igualdad de condiciones sin que ningún partido concreto adopte una posición de fuerza ni trate de sacar ventaja de los otros; deben decidir cómo tratar con el neonazi Aurora Dorada (Chrysi Avgi), que ha obtenido representación parlamentaria; y deben encontrar una manera de ser socios creíbles en las negociaciones con nuestros acreedores, ahora que ya no está el Gobierno del Pasok y ND encabezado por Lucas Papademos.

Nuestra sociedad, que también está desacostumbrada a hablar de cooperación y compromisos, tendrá que resolver el difícil reto que suponen el ascenso de Syriza y otros partidos de izquierda y el de Chrysi Avgi. Aunque ocupan los extremos opuestos del espectro político, tienen algo en común, la falta de respeto al sistema y un profundo odio recíproco. Si la subida de Syriza provoca más intervenciones de la izquierda en las universidades y otras esferas de la vida pública, cabe la posibilidad de que las tropas de izquierdistas y anarquistas acaben enfrentándose en las calles con los camisas negras de Chrysi Avgi. Sin las órdenes ni el respaldo de un Gobierno fuerte, lo más normal es que la policía evite involucrarse en esa rivalidad, lo que aumentará todavía más la inseguridad ciudadana e incluso quizá acabe generando una mayor fragmentación política.

No resulta extraño que el Pasok y, en menor medida, Nueva Democracia hayan pagado el precio tanto del gasto desenfrenado de otros tiempos como del programa de austeridad, pero no se preveía un descenso tan pronunciado. Ha llegado el momento de poner a prueba las teorías de quienes creen que Grecia puede fijar condiciones a nuestros acreedores y que, si se retiran, podemos salir adelante sin su ayuda. Esa mentalidad tiene sus raíces en Andreas Papandreu, que fundó el Pasok y dominó la política griega en los años ochenta, y es un populismo que ha impregnado nuestro debate público desde entonces. Ahora, el Pasok y Nueva Democracia se han convertido en víctimas de ese populismo; después de haberlo explotado de forma descarada, se han encontrado sin defensas cuando otros lo han utilizado contra ellos.

Las elecciones del domingo destruyeron el sistema de los últimos 38 años. Abrieron la puerta a nuevas fuerzas y demostraron que es necesaria la cooperación, antes y después de los comicios. Si nuestros políticos y todos los que participan en la vida pública no han aprendido la lección, si no comprenden que es preciso dar a los ciudadanos una visión clara de la necesidad de hacer reformas y conseguir que nuestra economía sea viable, caeremos en un ciclo de conflictos que solo puede terminar en catástrofe.

Nikos Konstandaras es director adjunto del diario Kathimerini.

Traducción del inglés de María Luisa Rodríguez Tapia.


Bruselas está dispuesta a dar un año más a España para cumplir el déficit

Posteado por on Lunes, 7 mayo, 2012

Vienen días decisivos para los países con más problemas de Europa. Y España figura sin duda entre ellos, con sus 5,6 millones de parados, con su profunda recesión, con sus problemas bancarios y con su frenético calendario de recortes, reformas y demás. La Comisión Europea confirmó ayer que planea dar algo más de aire a España para que suavice la reducción del déficit. Bruselas maneja una propuesta para ampliar un año, de 2013 al 2014, el objetivo de recorte del déficit hasta el sacrosanto 3% del PIB.

“España se ha comprometido con sus socios europeos a una serie de objetivos en materia de consolidación presupuestaria”, aseguró un portavoz del vicepresidente Olli Rehn, que a su vez es comisario de Asuntos Económicos y Monetarios. Eso pasaría por conseguir bajar al 5,3% este año y al 3% el próximo, Preguntado sobre si el Ejecutivo comunitario se plantea darle un año más al Gobierno de Mariano Rajoy, el portavoz destacó que para ello Bruselas debe realizar un “análisis económico” sobre la economía española, “que tenga en cuenta el marco macroeconómico en el que se mueve el país”, y que deberá ratificarse políticamente por los socios comunitarios. “El Pacto de Estabilidad no es estúpido”, reiteró, tal y como ya afirmó Rehn en un discurso el pasado sábado en el que abría la puerta a esa posibilidad. Fuentes europeas explicaron que aún “es prematuro” dar por hecho que habrá un año más de plazo, aunque explicaron que los técnicos trabajan ya con esa hipótesis a la espera de las previsiones económicas de primavera, que se conocerán el próximo viernes, y del impulso político necesario, más factible después de la victoria de François Hollande en las presidenciales francesas.

Hace solo seis meses, Bruselas creía que la economía española crecería el 1,4% este año. En febrero, vaticinó una recaída en la recesión, con una reducción del PIB del 1%. El draconiano ajuste presupuestario de Rajoy, con tijeretazos en el gasto y subidas de impuestos, harán esa contracción aun más profunda, apenas unas décimas por encima del 2% del PIB, según el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Gobierno español. España entra así dentro del grupo de países que son susceptibles de beneficiarse de la suavización en las metas de déficit. Cumple las condiciones que exige Bruselas. Hay otros países que también podrían verse favorecidos por el cambio de tono en Bruselas, que apuesta ahora por levantar el pie del acelerador de la austeridad ante la constatación de que la recesión es más grave de lo previsto y afecta a 8 de los 17 países del euro.

No es la primera vez que Bruselas amplía los plazos para corregir el déficit. Ya lo hizo en 2009, cuando Joaquín Almunia, ahora en Competencia, era comisario de Asuntos Económicos. España, junto con Francia, Irlanda y Reino Unido, se beneficiaron entonces de ese mayor margen por las mismas causas: el empeoramiento de la coyuntura económica y las medidas tomadas entonces para reconducir el desfase presupuestario. Pero no hay que descartar nada: esa prórroga es cada vez más probable a la vista del cambio de viento en Europa, pero Bruselas tiene abierto un procedimiento por déficit excesivo contra España, que podría terminar con una multa de hasta el 0,2% del PIB (unos 2.000 millones de euros) si la Comisión considerara que España no ha hecho lo necesario para acotar su déficit. Eso si: esa opción es muy improbable en este momento.


Hollande pone en marcha el regreso de la izquierda al poder

Posteado por on Lunes, 7 mayo, 2012

Por primera vez en 17 años, Francia tiene un presidente electo socialista. Sin tiempo para festejarlo mucho ni para descansar de una campaña personal que ha durado cerca de dos años, François Hollande se concentró ayer en su cuartel general de campaña, ahora rebautizada como sede de la transición, y empezó a organizar el regreso de la izquierda al escalón más alto del poder republicano. El ganador reunió a sus colaboradores a las nueve y media de la mañana, sin perder su proverbial cachaza pero tomando desde el inicio las distancias con su antecesor, que hace cinco años empezó a perder las elecciones del domingo al marcharse a descansar unos días al yate de un amigo millonario. La agenda nacional e internacional de Hollande echará humo en las próximas semanas, pero ahora el objetivo es buscar una victoria en las legislativas de junio que dé estabilidad al proyecto presidencial.

Nicolas Sarkozy también se reunió con los barones de su partido, la UMP, en el Elíseo, y les confirmó lo prometido hace dos meses y el domingo en la Mutualité. Según informó Le Figaro, Sarkozy anunció a sus 20 colaboradores más íntimos que se retira “definitivamente” de la política diciendo: “He pasado página, no seré candidato en las legislativas ni en las próximas presidenciales, pero estad tranquilos, renovaré mi carné del partido y pagaré mis cuotas”. Sarkozy trató de dulcificar la derrota, subrayando que solo fueron tres puntos. “Habría sido mejor ganar pero mirad cómo han perdido los otros que han perdido. No ha sido una humillación, contra lo que decía la prensa y los sondeos”. Por fin, el presidente pidió a los suyos que no se dividan “en grupos y subgrupos”, y confió en que los periodistas le dejen pronto “tranquilo”.

La transformación sufrida por el presidente saliente desde que acabó la campaña ha sido notable. De ser un candidato bronco, pasó a asumir de forma sobria y deportiva la derrota, y ayer cumplió de forma impecable con el protocolo republicano: invitó a Hollande a copresidir el martes el desfile que conmemora el final de la II Guerra Mundial, y dio su acuerdo a la fecha del traspaso de poderes, el 15 de mayo.

Socialistas y conservadores miran ya a las legislativas del 10 y el 17 de junio que deben dar o negar una mayoría parlamentaria a Hollande. La UMP alertó del “terrible peligro” que significaría que la izquierda y el Partido Socialista “acaparen todos los poderes políticos de Francia”, y decidió colocar a sus “tres tenores” al frente del equipo electoral. El primer ministro, François Fillon; el titular de Exteriores, Alain Juppé, y el secretario general de la UMP, Jean-François Copé, tratarán de reagrupar a unas tropas asustadas por el avance de la extrema derecha de Marine Le Pen.

Las especulaciones sobre el Gobierno que formará Hollande son continuas, pero la única certeza es que tendrá que ser paritario. El germanófilo Jean-Marc Ayrault, presidente del grupo socialista en la Asamblea Nacional, parece el mejor colocado para ser primer ministro, seguido por la primera secretaria del PS, Martine Aubry, hija de Jacques Delors. El barcelonés Manuel Valls, director de comunicación de la campaña, suena como ministro del Interior, y el exprimer ministro Laurent Fabius, vieja gloria socialista, aspira a ocupar la cartera de Exteriores. Una incógnita es el destino de Ségolène Royal, perdedora en 2007, ex compañera de Hollande y madre de sus cuatro hijos. Algunos la sitúan en la presidencia de la Asamblea Nacional, pero ella no lo confirma.

Por su parte, el presidente español, Mariano Rajoy, tiene “la obligación” de entenderse con Hollande y cree que la posición del nuevo presidente francés es “perfectamente compatible” con la de la canciller alemana, Angela Merkel, según declaró a la emisora Onda Cero. Solo ayer por la tarde, Rajoy llamó a Hollande para felicitarle por su triunfo y expresar su confianza en que se mantendrá la colaboración entre España y Francia.


Europa recibe a Hollande a regañadientes

Posteado por on Lunes, 7 mayo, 2012

Para muchos europeos esto ya no es una recesión; es una depresión. Veinticinco millones de personas están desempleadas en el continente, el consumo está parado, la confianza de las empresas bajo mínimos y a diario se anuncian recortes del Estado del Bienestar ante la interminable crisis fiscal y financiera. Las elecciones en Francia y en Grecia han funcionado como una especie de plebiscito sobre esa política de disciplina fiscal a rajatabla impuesta desde Berlín y Bruselas para calmar a los mercados: la tijera es muy necesaria, pero franceses y griegos abjuran de la cruzada ideológica impulsada por Alemania. Más allá de París y Atenas, Europa entera quiere volver a discutir la profundidad del ajuste, la velocidad a la que se recorta, la necesidad de acompañar la imprescindible tijera con políticas de estímulo. Bruselas, a regañadientes, empieza a moverse en esa línea. Berlín, no. Berlín sigue en sus trece.

La canciller alemana, Angela Merkel, rechazó ayer categóricamente la posibilidad de renegociar el tratado que consagra la austeridad en la zona euro. Merkel aseguró que recibirá “con los brazos abiertos” al presidente electo de Francia, el socialista François Hollande, que a lo largo de la campaña ha prometido docenas de veces reabrir el tratado para añadir un anexo sobre crecimiento. Esa promesa y la tozudez de los hechos (con media Europa ya en recesión) obligan a cambiar el paso a la UE, a Alemania y al mismísimo Banco Central Europeo (BCE). Pero inmediatamente después de su calurosa bienvenida, Merkel aseguró que “no está en disposición” de asumir cambios en el tratado. Una de dos: o se trata de un movimiento táctico para tantear la entereza del nuevo inquilino del Elíseo, que no va sobrado de margen por la debilidad de la economía francesa, o lo que se avecina en Europa es un choque de trenes entre Francia y Alemania y esos “brazos abiertos” son para darle a Hollande el abrazo del oso.

Bruselas asiste aparentemente impasible a ese tacticismo que se deriva de los primeros escarceos entre París y Berlín, que se saldarán con una fórmula que satisfaga, dentro de lo que cabe, a las dos partes. “A nadie le interesa en Europa que el eje francoalemán se rompa”, según fuentes europeas, aunque las mismas fuentes aseguran que el dominio alemán de los últimos años, la falta de un contrapeso de Francia, ha sido contraproducente.

La UE no tiene una verdadera agenda del crecimiento desde el Libro Blanco de Delors, allá por los años noventa, o desde el fallido proyecto constitucional que impulsó Romano Prodi. El presidente de la Comisión, el conservador José Manuel Barroso, comenzó su mandato abrazando la desregulación y el laissez faire, para después apostar por los estímulos keynesianos tras la quiebra de Lehman Brothers. Cuando llegó la crisis fiscal, fue fiel aliado de Merkel y Sarkozy en la aplicación estricta del rigor fiscal y las reformas estructurales. Ahora la Comisión empieza a corregir el tiro: Barroso se reunirá próximamente con Hollande para discutir “cómo impulsar la economía a fin de generar un crecimiento duradero sobre bases saneadas y cómo crear nuevos empleos”, aseguró una portavoz. En apenas unos días ha anunciado un plan de inversiones, y ayer Bruselas confirmó que va a suavizar los plazos para recortar el déficit en los países con problemas como España. Pero el equipo de Barroso considera que Bruselas lleva dos años promoviendo ese tipo de políticas procrecimiento. La realidad es otra: la austeridad se ha consagrado en los tratados, mientras que los estímulos apenas están aun en la cocina, en una multitud de informes a la espera de que se sustancie el cambio de rumbo que ha imprimido Hollande a la política europea.

El debate que emerge en Europa es fundamental. Están en juego las relaciones francoalemanas sobre la base de la velocidad de los ajustes. El margen de Hollande es reducido: no puede repetir los errores de Miterrand en los ochenta –un programa keynesiano de gasto público y social que retó al capitalismo financiero—, porque los mercados reaccionarían con una fuerte presión sobre Francia. “La gran pregunta es si Hollande puede conseguir un cambio en la inamovible posición de Merkel: si realmente Alemania cede y se liberan así fondos para impulsar el crecimiento. Tiene apenas unas semanas para conseguirlo. Hasta que se aclare el equilibrio de fuerzas políticas en Alemania”, apunta Guntram Wolf, vicedirector del laboratorio de ideas Bruegel. No hay mucho tiempo, y además los resultados de las elecciones griegas dejan en Europa una incógnita preocupante. El desplome de los partidos preeuropeos deja abierta una posibilidad –remota, eso sí—de abandono del euro. “Una mayoría preeuropea aclararía el horizonte y es posible, pero ni mucho menos segura. Y con el segundo programa de ayuda en marcha, el mercado empieza a preocuparse por cuánto va a durar el próximo Gobierno. Esa inestabilidad es preocupante”, advierte Daniel Gros, director del CEPS de Bruselas.

Esos interrogantes deben responderse con unas legislativas pendientes en Francia y unas elecciones regionales en Alemania, y en medio de toda la fanfarria ligada a un cambio en la presidencia de Francia, tan significativo para un continente dominado masivamente por la derecha. Algunos cambios no han tardado en llegar: el domingo por la noche terminó el ninguneo de la familia conservadora europea al presidente electo francés. Cuando la victoria fue un hecho, Merkel agarró el teléfono y llamó a Hollande. “Le felicitó, le mostró su voluntad de cooperar y le invitó a viajar a Berlín en cuanto tome posesión de su cargo”, resumió Pierre Moscovici, el director de campaña socialista. Ambos acordaron que el nuevo presidente francés viajará a Berlín en cuanto sea investido, el 15 de mayo. Según confirmó a este diario una fuente socialista, en su primer encuentro Merkel y Hollande abordarán ya los detalles del pacto de crecimiento que el nuevo jefe del Estado francés desea añadir al pacto fiscal. Francia no ratificará el tratado que consagra la austeridad en Europa tal y como está. En las próxima semanas se verá qué puede arrancarle a Alemania: parecen factibles la aprobación de la tasa Tobin, el impulso al Banco Europeo de Inversiones y el uso inmediato de los fondos estructurales bloqueados para estimular el crecimiento, e incluso la relajación de los plazos para reducir el déficit en varios países. Sobre la mesa hay también un par de ideas heréticas en Alemania: los eurobonos y el papel del BCE.


La radicalización no conquista votos

Posteado por on Lunes, 7 mayo, 2012

Los socialistas franceses celebran por todo lo alto el fin de la excepción mitterrandista, el hecho de que hasta hoy solo por una vez en la historia de la V República un socialista, François Mitterrand, hubiera alcanzado la cúspide del poder en Francia. Tres décadas de travesía del desierto que incluyen la humillante ausencia en las presidenciales de 2002, cuando el socialista Lionel Jospin no pasó el corte de la primera vuelta, batido por Jean-Marie Le Pen.

Los laureles socialistas reverdecen en 2012 de la mano de un François Hollande que, con el 51,6% de los votos, está junto al Mitterrand del 51,7% de 1981 y gana en 61 de los 101 departamentos de Francia. Aunque más de la mitad de los 6,4 millones de electores de Marine Le Pen han votado por Nicolas Sarkozy, la negativa a respaldarle de la líder del Frente Nacional le ha privado de vitales sufragios para la reelección.

Si en 2002 el viejo Le Pen fue la pesadilla socialista, otra vez Le Pen, ahora Marine, ha sido un martillo para machacar al candidato del centro-derecha. Un primer análisis del voto revela que su repudio a Sarkozy en la segunda vuelta ha tenido como efecto inmediato que el mapa electoral tintado de lepenismo en la primera vuelta de las presidenciales en las cuencas mineras y áreas desindustrializadas del noroeste (la región Nord-Pas de Calais) haya recuperado su histórico color rojo.

Puestos en la tesitura de elegir, los trabajadores en paro de ese rincón de Francia, un proletariado hastiado de una clase política ensimismada, ha vuelto a sus viejas querencias y se ha pronunciado por Hollande para borrar del mapa a Sarkozy. Como en casi todo el país, también en esas ciudades norteñas el candidato socialista ha hecho mucho mejor papel que su rival. El voto socialista confirma su calidad de voto urbano y hasta en Marsella, en el otro extremo del país —una de las pocas grandes ciudades francesas gobernada por la derecha, en una región (Provenza-Alpes-Costa Azul) donde los lepenistas tienen uno de sus feudos—, Hollande ha conseguido más votos que Sarkozy, hito calificado de histórico por los socialistas.

Aun así, esa región costera del sureste no ha hecho oídos sordos a la radicalización derechista del discurso de Sarkozy, que ha recibido un aluvión de los votos que fueron a Le Pen en la primera vuelta. El retroceso del centro-derecha en Francia es menos perceptible en Provenza-Alpes-Costa Azul gracias a esa transferencia de votos y a una menor tasa de abstención (frente al casi 19% a escala nacional). De hecho, Niza regala a Sarkozy el mejor resultado entre las 20 primeras ciudades de Francia, lo que, según su alcalde, la convierte en una Covadonga de nuevo cuño. “Desde aquí partirá la reconquista”, advierte.

En la primera vuelta, solo un departamento, el de Gard (región Languedoc-Rousillon, vecina de Cataluña), dio el triunfo a Marine Le Pen. Allí el resultado de la segunda vuelta ha sido distinto al del feudo lepenista del noroeste: el Gard ha votado por Sarkozy, aunque la región en su conjunto se ha inclinado por Hollande.

Los análisis poselectorales de los resultados, ideológicos y geográficos, se están realizando en Francia con los ojos puestos en las elecciones legislativas del mes próximo. Con diversos argumentos distintos, personajes de la mayoría han anunciado su renuncia al escaño o a disputar una nueva carrera electoral, aunque ninguno tan prominente como Alain Juppé, ministro de Exteriores saliente y hombre fuerte de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido de Sarkozy. Juppé, varias veces parlamentario, es alcalde de Burdeos, ciudad a la que dice querer dedicar toda su atención. Ya fue batido en esa circunscripción en 2007, donde pintan bastos electorales en junio. En los cinco años transcurridos desde entonces, la región de Aquitania se ha solidificado como tierra socialista y su capital, la Burdeos de Juppé, ha visto a Hollande mejorar el resultado obtenido por Ségolène Royal en 2007 hasta superar el 57% del apoyo popular.

El hexágono electoral está plagado de satisfacciones para Hollande, desde el inevitable triunfo en su departamento de Corrèze —donde con el 64,8% ha logrado el récord de una presidencial en esa tierra del Limusín, centro del país, al mejorar el apoyo del 61,4% recibido por otro presidente local, Jacques Chirac, en 1995— al gran triunfo de París.

Por primera vez en la V República, un candidato de izquierda ha ganado la carrera presidencial en la capital de Francia, coronando así una conquista de la ciudad que hubo de esperar hasta 2001 para tener su primer alcalde socialista. Su 55,6% mejora con mucho el resultado socialista de 2007, cuando Ségolène Royal fue batida por el 50,2% de Sarkozy. Eso sí, Sarkozy ha arrollado a su rival en los dos distritos burgueses de la capital en los que están empadronados (el XVI para el presidente saliente, con el 78%, y el XV para el entrante, con el 54,5%).


Samarás fracasa en su intento de formar Gobierno en Grecia

Posteado por on Lunes, 7 mayo, 2012

A Samaras le han sobrado los tres días de plazo de que disponía para formar una coalición de gobierno. El líder de la conservadora Nueva Democracia, incapaz de llevar a buen fin su tarea, ha admitido: “Hemos hecho lo que hemos podido y ha sido imposible”. De esta forma la responsabilidad pasa al segundo partido más votado, el izquierdista Syriza.

La patata caliente pasa a Alexis Tsipras, líder de la segunda fuerza (la coalición de izquierdas Syriza), que mañana a mediodía recibirá el correspondiente mandato del presidente Karolos Papulias, y así, sucesivamente. Si todos los intentos se revelaran estériles, Papulias ordenaría un Ejecutivo de amplia base o ecuménico, como se llama en Grecia –con representación de todas las fuerzas parlamentarias-, con el solo propósito de convocar nuevas elecciones.

Syriza, el grupo revelación de estos comicios, con 52 diputados, ha ofrecido en campaña un “frente de todas las fuerzas de izquierda”. Una de las aludidas, el Partido Comunista de Grecia (KKE, marxista-leninista, 26 diputados) ya ha respondido: no a la colaboración con Syriza. Aunque el panorama político cambió ayer radicalmente en Grecia, el prosoviético KKE sigue fiel a sus esencias antipactos.

Socialistas y conservadores habían anunciado que la colaboración estaba abierta a las fuerzas proeuropeas, y en la amplitud de la denominación podría tener cabida Syriza, que defiende la permanencia de Grecia en el euro, pero no a cualquier precio. El peaje no es otro que la renegociación del memorándum firmado con la troika y la incorporación de una cláusula que garantice medidas de crecimiento. A favor de ciertas modificaciones en el acuerdo se habían mostrado también socialistas y conservadores.

Pero no solo los comunistas de Aleka Papariga eluden la responsabilidad; también los dos nuevos partidos que ayer entraron en el Parlamento han rechazado la oferta de integrar un Gabinete de unidad. Cada uno lo hace desde polos opuestos del espectro político: Griegos Independientes, de derecha extrema nacionalista y con 33 diputados, porque se opone a las políticas de austeridad, e Izquierda Democrática, que con 19 escaños defiende la pertenencia del país a la eurozona, por rivalidades personales e ideológicas tanto con el Pasok como con Syriza. La tradicional desunión de las fuerzas de izquierda se revela hoy más que nunca un obstáculo para la estabilidad política. La única alternativa clara al vacío de poder es la repetición de los comicios, presumiblemente en junio.


Aurora Dorada: “Hay que minar las fronteras”

Posteado por on Lunes, 7 mayo, 2012

La guardia pretoriana que acompaña a Nikos Mijaloliakos, líder del neonazi Aurora Dorada, metió anoche el primer susto en el cuerpo a un grupo de periodistas que aguardaba en la sede del partido al jefe. “Todos de pie”, ordenaron los esbirros a la entrada de este; los informadores que no lo hicieron, fueron ‘invitados’ a salir del local. El pasado militar de Mijaloliakos imprime carácter.

La sede de Aurora Dorada era el sábado un torbellino de entusiasmos. Mocetones vestidos de negro, con botas militares y cascos relucientes; tatuajes que casi no abarcan los correspondientes bíceps; caras de malas pulgas, testosterona, anabolizantes: el retrato robot del perfecto militante. Nada de paridades, y eso que los muchachos se cuadran ante Urania Mijaloliakos, hija del líder y responsable de las nuevas generaciones “y de la sección femenina” del partido. “Sí, claro que hay mujeres en el movimiento, el 30% más o menos. En Aurora Dorada hay de todo: tenemos militantes de 16 a 86 años; madres, hijas, familias enteras”, explica.

No pudo presentarse a los comicios por tener 24 años (los candidatos deben haber cumplido los 25), pero se sabe la cartilla de Aurora Dorada como si la hubiera mamado: “No somos neonazis en absoluto, porque no somos alemanes. Ni fascistas, porque no somos italianos ni creemos en el Estado. Somos griegos nacionalistas”, dispara. “En 1994 nos presentamos a las elecciones por primera vez, pero mañana [por el domingo] vamos a sacar entre el 6% y el 7% de los votos”. Clavado: el movimiento, con casi el 7%, ha logrado colocar a 21 de los suyos en el Parlamento.

Entre sentidas referencias a Primo de Rivera, Alcatraz –el Alcázar de Toledo- y el neonazi Pedro Varela (encarcelado por difundir ideas genocidas desde su librería en Barcelona), Urania Mijaloliakos despliega el (escaso) programa electoral del partido: “Grecia para los griegos; fuera extranjeros”. ¿Todos? “No tenemos problemas con los legales, pero son un porcentaje muy pequeño. Pero a los indocumentados hay que echarlos a todos. Algunos barrios en el centro de Atenas están llenos de extranjeros, y debemos ayudar a nuestros compatriotas.

Desde que empezó 2012, 14 griegos han muerto a manos de inmigrantes” (datos no confirmados). Aurora Dorada ha cosechado parte de su éxito con repartos de víveres y ropa -solo a griegos- en los barrios más degradados de Atenas, Patras y Salónica.

El partido tiene claro cómo solucionar el problema de la inmigración ilegal: “Hay que proteger las fronteras, y proponemos poner minas a todo lo largo de las mismas. No para matarlos, sino para impedir que entren en el país. Eso, más la vigilancia del Ejército, blindará Grecia. Mientras haya un solo griego en paro, no nos dan ninguna pena los extranjeros”.

“Nos temen porque tenemos una ideología. Por esa misma razón no vamos a traicionar nuestras ideas pactando con cualquiera, y menos con los que han saqueado el país”, anticipaba Urania Mijaloliakos un día antes de las elecciones. “… Solo si nos ofrecen las carteras de Defensa, Exteriores, Economía y Educación en el Gobierno, nos lo pensaríamos”, bromea la hija del líder, a medio camino entre el farol y la bobada.

En la antesala, decenas de jóvenes black dress code -el uniforme de las marchas, dice Urania Mijaloliakos-, zascandilean entre expositores de libros (títulos sobre el White Power, el Mein Kampf, etcétera) y un pequeño puesto de mercadotecnia en el que se mezclan mecheros y banderitas con las siglas y el anagrama, runas celtas, cedés de música metal y punk, el Así habló Zaratrusta de Strauss y colgantes sospechosamente nazis. Aunque para nacionalsocialista, la enseña del partido: una casi esvástica negra sobre fondo rojo.


Alexis Tsipras, la estrella emergente de la izquierda

Posteado por on Lunes, 7 mayo, 2012

Alexis Tsipras (Atenas, 1974) suele explicar el éxito de Syriza (Coalición de Izquierda Radical) recurriendo a un símil futbolístico: “Somos como el Barça, jugamos con fantasía”. Fanático del club blaugrana, este templado ingeniero civil al que muchos llaman Cool Alexis, es la estrella del día tras convertirse el partido que dirige desde 2008 en la segunda fuerza política griega,  con el 16,7% de los votos y 52 diputados. Para alguien que se estrenó como parlamentario en 2009, no es un mal resultado.

En la sede de Syriza, en un barrio chungo de Atenas, reina este lunes una agitación inusitada, pero resulta sencillo llegar hasta el puente de mando. “Syriza es como Izquierda Unida en España, es nuestro partido hermano”, se presenta el portavoz, Panos Skurletis. “Los resultados de las urnas tienen una doble lectura, han de interpretarse como un castigo a la política de austeridad del memorándum y un mensaje al conjunto de Europa de que las medidas que se aplican en Grecia, y en otros países de la UE como España, no dan respuesta a la crisis. Queremos que Grecia siga en el euro, pero para mantenernos deben cambiar algunas cosas”.

“El éxito de Syriza hay que verlo también como un trampolín para la izquierda griega; si se repitieran las elecciones, creemos que mucha más gente apoyaría nuestras propuestas y podría formarse un frente de fuerzas de progreso. Porque los que votaron ayer a Amanecer Dorado seguro que recapacitan: lo hicieron con las tripas, sin fijarse en su ideología ni en el contenido de su programa. ¡Veintiún neonazis en el Parlamento! Es algo trágico”, añade Skurletis.

Lo del frente de izquierdas no parece tan claro. Aleka Papariga, líder del comunista KKE, descartó la mañana del lunes integrar una coalición de gobierno con Syriza. No es ninguna novedad: el KKE, siempre prietas las filas, se opone a todo. “Tsipras compara su actitud con el fútbol del Bayern, ya sabes, patadón, defensa y orden”, dice entre risas Zoé, mano derecha del líder desde que este entró en el Ayuntamiento de Atenas, en 2006.

Sus colaboradores le definen como un hombre trabajador, riguroso, frío, “para lo bueno y para lo malo”, bromea Zoé; “tiene química con la gente y es muy espontáneo, lo cual también tiene sus ventajas e inconvenientes”. Padre de una niña, Tsipras no es un político al uso griego: vive en un apartamento amueblado en Kipseli, un barrio con un considerable porcentaje de inmigrantes.


Felipe González: “Hollande puede ser quien diga no a Merkel”

Posteado por on Lunes, 7 mayo, 2012

La victoria del socialista François Hollande en las elecciones presidenciales francesas dominó la conferencia de prensa que puso fin este domingo a la reunión del Consejo del Siglo XXI, el grupo de reflexión sobre el G20 del Nicolas Berggruen Institute, celebrada el fin de semana en Ciudad de México. El expresidente español Felipe González enunció la principal recomendación del Consejo a los líderes mundiales – la necesidad de encontrar “un equilibrio mayor entre el requisito de austeridad y la necesidad de estimular el crecimiento”- y acto seguido afirmó: “A lo mejor hay un presidente de la República francesa que se atreve a decirle que no a la señora Merkel cuando no tenga razón”.

Partidario de “modelar el ajuste” sin matar al paciente, González se distanció de un análisis ideologizado de la crisis que atraviesa Europa: “Si el resultado en Francia hubiera sido justo al revés, también Sarkozy hubiera tenido que cambiar frente a una Alemania que quiere una Europa Alemana y no una Alemania europea”.

Preguntado por las elecciones en Grecia, el líder socialista español señaló que “están perdiendo todos los gobiernos que gestionan la crisis, el color político no importa mucho, porque es una crisis europea, y la frustración que genera en el electorado lo lleva al nacionalismo, al populismo y la xenofobia”. Y añadió: “Más que la salida de la crisis me preocupan las heridas políticas, la crisis política que se está generando en la Unión Europea, que van a tardar en sanar porque el nacionalismo que nos ha llevado a las desgracias del siglo XX galopa de nuevo”.

El expresidente español también se refirió a la crisis económica nacional –“España no hizo las reformas que tenía que hacer desde que se aprobó la Agenda de Lisboa en el año 2000 y perdió competitividad”- y a la de la Casa del Rey: “Como republicano debo decir que la monarquía ha prestado y presta un gran servicio a la democracia. La suerte es que no hay monárquicos que la defiendan”.

González defendió que Europa debe aprender de la experiencia de América Latina para superar la crisis, opinión en la que coincidió con el expresidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso. “Tras la crisis de la deuda en los años ochenta y de la crisis del tequila en los noventa”, afirmó Cardoso, “los países de América Latina consolidamos nuestro sistema financiero y aumentamos nuestras reservas gracias a las exportaciones. Ahora estamos mejor preparados”. Cardoso añadió que la globalización había sido positiva para América latina al coincidir con el crecimiento de China, lo que supuso un auge del precio de las materias primas que acabó “con el dolor de cabeza que era la deuda externa”, para los líderes de la región.

Los miembros del Consejo del Siglo XXI se habían reunido por la mañana con el presidente de México, Felipe Calderón, cuyo país ostenta la presidencia de la cumbre del G20 que se celebrará en Baja California a mediados del próximo mes de junio.

Los participantes, entre ellos Eric Schmidt, presidente ejecutivo de Google; Nicolas Berggruen, presidente del Berggruen Institute; George Yeo, ex ministro de Exteriores de Singapur; Shaukat, Aziz, ex primer ministro de Pakistán y Juan Luis Cebrián, presidente del diario EL PAÍS, expusieron en la rueda de prensa algunas de las recomendaciones que elevarán al G20. En su visión, además de la necesidad de mantener los compromisos de anteriores cumbres, advierten de que el mayor peligro para la economía mundial es “la renacionalización de los asuntos globales y la incapacidad de coordinar políticas macroeconómicas”, ya que este “retroceso está incitando a una nueva crisis”.

También se pronunciaron a favor de una agenda verde para el crecimiento y por el impulso en la educación, sobre todo en nuevas tecnologías, como fuente de creación de empleos en el siglo XXI. De su importancia baste un dato aportado por el presidente ejecutivo de Google: “5.000 millones de personas tendrán acceso a Internet en la próxima década a través de dispositivos móviles”.


Las claves de las elecciones griegas

Posteado por on Sábado, 5 mayo, 2012

Los griegos acuden a las urnas el próximo domingo para renovar los 300 escaños del Parlamento en unas elecciones generales anticipadas por el impacto de la crisis. Según los sondeos de intención de voto, las urnas consagrarán el fin del bipartidismo vigente desde 1974 (alternancia socialistas-conservadores), el ascenso de la izquierda y la irrupción en la Cámara de la extrema derecha (derecha nacionalista y, probablemente, ultras filonazis). El futuro hemiciclo estará mucho más fragmentado que el elegido en 2009: el domingo pueden lograr representación entre 9 y 10 grupos, frente a los cinco previos; la mayoría absoluta de anteriores convocatorias será un recuerdo del pasado.

La mayoría de los votantes, según las proyecciones demoscópicas, castigará a los dos principales partidos (el socialista Pasok y la conservadora Nueva Democracia, ND) por su gestión de la crisis y, con su apoyo a otras fuerzas, pondrá a Grecia en aprietos ante la troika (Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo): solo Pasok y ND defienden los rescates y las medidas de austeridad impuestas por Bruselas; el resto de partidos se opone a la intervención del país y al memorándum suscrito con la troika. El rechazo a Europa va desde la revocación completa del acuerdo para los rescates (en eso coinciden los filonazis, los ultranacionalistas y los comunistas del KKE, entre otros) a la renegociación del mismo, como propone Izquierda Democrática, una de las estrellas revelación de la campaña.

Los comicios deberían haberse celebrado en otoño de 2013, pero en octubre pasado el socialista Yorgos Papandreu, a la sazón primer ministro, protagonizó una espantada al proponer un referéndum sobre el segundo rescate a Grecia (de 130.000 millones de euros, que se sumarán a los 110.000  acordados en mayo de 2010). Eso precipitó su caída y una crisis institucional resuelta provisionalmente mediante un Gobierno de coalición Pasok-ND (con el concurso, de noviembre a febrero, del populista —y siempre oportunista— Laos), dirigido por el tecnócrata Lukas Papademos, ex vicepresidente del Banco Central Europeo.

Pasok y ND han sufrido un desgaste severísimo desde los comicios de 2009: si los socialistas lograron entonces casi el 44% de los votos —y mayoría absoluta en la Cámara, con 160 diputados—, ahora luchan por arañar el 15% de las papeletas, según la última encuesta de Public Issue, del 12 de abril (la ley electoral prohíbe la divulgación de sondeos en las dos semanas previas a la votación). Los conservadores, por su parte, aspiran a un 20% de los sufragios, frente al 33,5% de hace dos años y medio.

Ambos partidos han sufrido también una fuga de diputados por su apoyo a las medidas de austeridad impuestas por la troika: desde 2009 el Pasok ha perdido 31 diputados; ND, 19. En total, medio centenar de escaños que ahora pueden resultar claves. La mayoría de los desertores del Pasok engrosa las filas de Izquierda Democrática (Dimar, en sus siglas griegas), con el 12% de la previsión de voto, y, en menor medida, de Acuerdo Social (Koisy, ídem), de la exministra Luka Katseli. Por la derecha, los prófugos de ND han hallado principal acomodo en Griegos Independientes, liderado por un exdiputado conservador, Panos Kamenos: una versión nacionalista acérrima y bastante más a la derecha que el partido matriz.

Mientras los medios de comunicación extranjeros se hacen eco del auge de Aurora Dorada, un partido filonazi y xenófobo que defiende la expulsión de los inmigrantes indocumentados —y ronda el 3% en las encuestas—, el verdadero quid de los pactos podría estar justo al otro lado del arco político, en la izquierda: en el papel de Syriza (Coalición de Izquierda Radical) el día después de la votación. Los últimos sondeos de intención de voto le conceden el 13% de apoyo, solo dos puntos por debajo del Pasok. Junto con Dimar, podría reunir un nada despreciable 25% de los escaños, si se confirman los pronósticos.

La formación de Gobierno, que en ocasiones anteriores —con mayoría absoluta para cualquiera de los dos grandes— era prácticamente inmediata, puede depender por tanto de complicadas y dilatadas negociaciones, e incrementar el riesgo de ingobernabilidad del país. Bruselas desea una coalición de gobierno socialistas-conservadores; todo lo demás será un factor añadido de inestabilidad que el país no puede permitirse, hundido como está en su quinto año consecutivo de recesión (la peor coyuntura económica desde la II Guerra Mundial).


La Comisión Europea se abre a suavizar el cumplimiento del déficit

Posteado por on Sábado, 5 mayo, 2012

A medida que se acercan las elecciones en Francia el cambio de tono de Bruselas es cada vez más rotundo: la austeridad a ultranza no acaba de funcionar y Europa tiene resortes para dar un giro a su política económica que devuelva el crecimiento a lo más alto de las prioridades, junto con los imprescindibles recortes. El vicepresidente de la Comisión Europea, Olli Rehn, acaba de lanzar esa idea en un medido discurso en la Universidad Libre de Bruselas con un mensaje claro: “El Pacto de Estabilidad y Crecimiento no es estúpido”, ha explicado el comisario de Asuntos Económicos y Monetarios. Las reglas están claras, pero a la vez “concede un margen considerable cuando tiene que aplicarse”, ha dicho.

Pese a que su discurso no hace ninguna referencia explícita a ningún país, fuentes comunitarias aseguran que “si las circunstancias lo justifican” eso supondrá una ampliación de los plazos requeridos para que los países alcancen un déficit del 3% del PIB. En el caso de España, eso podría suponer un año más de margen. Eso se aplicará en países “con recesiones profundas durante un periodo prolongado de tiempo”, siempre que las recomendaciones de la Comisión vayan en esa línea y que los países estén de acuerdo en esa suavización.

El próximo viernes, Bruselas dará a conocer las previsiones económicas de primavera. En un primer avance, las cifras de España dejan claro que Madrid puede ser uno de los países que se beneficie del cambio de tono en Bruselas: la Comisión espera que el PIB español caiga durante al menos cuatro trimestres consecutivos, con un retroceso del 1% para el conjunto de 2012. Esa cifra no incorpora el ajuste presupuestario (27.300 millones de euros para este año, además de los recortes en sanidad o educación), por lo que se espera una revisión notablemente a la baja. El Gobierno calcula que el PIB caerá el 1,7% este año.

Hay otros países en circunstancias parecidas. Ocho de los 17 socios de la eurozona tendrán PIB negativos este año, liderados por Grecia, y Portugal (dos de los tres países rescatados), y seguidos de cerca por Italia (-1,3%), España y Holanda (-0,9%). Rehn ha dejado claro en su discurso dónde están los problemas: “En el centro y el norte de Europa, en especial Alemania, la recuperación y la creación de empleo continúan. En la periferia, varios estados miembros están sufriendo una recesión severa y un alza del desempleo”.

“La consolidación fiscal [los recortes] es inevitable y las reformas estructurales son claves para el crecimiento a medio plazo, pero políticas públicas activas son igualmente importantes para promover el crecimiento”, ha explicado Rehn para quitarse de encima la “chaqueta de fuerza” que supondría seguir con la austeridad sin prestar atención al crecimiento con más de media Europa en recesión. La clave de asunto es muy keynesiana: la Comisión apunta a la “sostenibilidad estructural” de las finanzas públicas a medio plazo. Eso deja espacio a medidas “coyunturales”. En otras palabras: puede haber estímulos en los países en los que haya margen de maniobra, y los recortes serán más suaves donde no exista ese margen dada la gravedad de la situación.

Y dentro de las políticas de estímulo, Rehn ve espacio para dar un papel clave a “bancos públicos e inversión pública”: el Banco Europeo de Inversión a nivel europeo o el Instituto de Crédito Oficial (ICO) en España o sus equivalentes en los países europeos harán inversiones en proyectos público-privados con “innovación” si es necesario, es decir, acudiendo a la ingeniería financiera si hace falta para usar el dinero público como palanca para más inversiones.

Ese debate resurgió cuando el candidato socialista a las presidenciales francesas, François Hollande, planteó la necesidad de una agenda alternativa de crecimiento, ante la constatación de que la receta alemana de austeridad a rajatabla no acaba de funcionar: la Europa del Sur está en recesión –con datos de desempleo más propios de una depresión en algunos países–, y con un preocupante estancamiento incluso en países de la órbita de Alemania. El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, fue el primero en hablar de la necesidad de un Pacto de Crecimiento, aunque basado en reformas y en políticas de oferta más que en políticas poskeynesianas.

Pero poco a poco incluso los estímulos se van abriendo paso: la Comisión quiere dar un fuerte impulso al Banco Europeo de Inversiones (BEI) para conseguir más capital que le permita financiar más inversiones en infraestructuras, o en caso de no conseguirlo tirar del presupuesto comunitario para dedicar casi 12.000 millones de euros a proyectos paneuropeos de I+D, energías limpias e infraestructuras junto con el sector privado, y a financiar a las pymes, con un impacto que fuentes europeas cifran en unos 200.000 millones de euros. Además, fuentes de la Comisión aseguran que hay una tercera pata importante para ese plan Marshall: el uso de los fondos estructurales (entre 30.000 y 80.000 millones, según las fuentes) no utilizados por los países miembros, con medidas drásticas como reducir la cofinanciación que se exige a los países que los reciben para hacer un uso más intensivo de ese dinero y contribuir a salvar el match ball que tiene ante sí la economía europea.

Incluso en Berlín, según fuentes europeas, va ganando peso la posibilidad de usar el BEI como palanca a través de los Project Bonds (o bonos para financiar proyectos) o incluso la inyección de capital directa en esa institución, algo que en otras capitales se descarta por la asfixia presupuestaria. Las mismas fuentes apuntas que Grecia ha servido de laboratorio para testar algunas ideas, como la financiación para las pymes. Un triunfo de Hollande en las presidenciales provocaría que algunas de esas medidas fueran aun más ambiciosas. Al cabo ha sido el candidato francés quien ha exigido en campaña el cambio de sesgo en la política económica europea, de austeridad y, parace que ahora sí, también de crecimiento. A largo plazo, el vicepresidente Rehn ni siquiera descarta ya los eurobonos, en un toque de atención más a Alemania.


El cerebro del ataque del 11-S comparece ante un tribunal

Posteado por on Sábado, 5 mayo, 2012

Tremendo circo el de hoy en Guantánamo, que provocaría la hilaridad si no fuera porque lo que está en juego es la vida de cinco personas, la de Jalid Sheij Mohammed y los otro cuatro acusados de haber planificado los ataques terroristas del 11-S. Desde el primer momento, los cinco hombres han desafiado al tribunal establecido y se han negado a escuchar a través de los cascos que el tribunal ha dispuesto para la ocasión para la traducción simultánea. Casi una hora después de haber comenzado la audiencia en la que el juez debía de comunicar los cargos a los acusados, el resultado era de tablas, no se avanzaba en ninguna dirección. Así ha seguido la mañana.

La insistencia del juez de que los acusados -uno de los cuales, Walid Bin Attash, llegó atado a una silla porque se había resistido a abandonar su celda y tuvo que ser reducido por marines- se pusieran los cascos rayaba en lo ridículo, ya que todos ellos entienden y hablan perfecto inglés –Mohammed, por ejemplo, estudió ingeniería en la Universidad de Carolina del Norte-. Pero, en este caso, para el juez las reglas cuentan y tenía que quedar claro que los acusados – Walid Bin Attash; Ramzi Binalshibh; Ali Abdul Aziz Ali; Mustafá Ahmed Al Hawsawi y Mohammed- entendían lo que estaba sucediendo.

Hoy se ha vuelto a ver la imagen del hombre que se define a sí mismo como el autor “de la A a la Z” de los ataques terroristas del 11-S. La última instantánea de Mohammed era de 2008, cuando compareció ante una corte similar pero durante la Administración de George W. Bush –tan poco han cambiado las cosas con respecto a Guantánamo en la era Obama-. Anterior a esa, la imagen que el mundo tiene del hombre acusado con acabar con la vida de 2.976 personas el 11 de septiembre de 2001 es la de su captura por la CIA en 2003. Mohammed ya no es el hombre rudo y de mirada desafiante que era antes de vivir confinado seis años en Guantánamo. El autor intelectual de los atentados de Nueva York, Washington y Pensilvania lucía ayer una larguísima barba cana que había sido teñida de pelirrojo y túnica y turbante blancos.

La puesta en escena de la lectura de cargos no ha defraudado y ha estado a la altura del paroxismo que es la invención de Guantánamo. Se temía que los acusados aprovecharan la oportunidad de ser escuchados por el mundo –o al menos por un grupo reducido de periodistas- para expresar su odio a EE UU –como en anteriores ocasiones- e invocar la muerte para los norteamericanos. No ha sucedido. Solo Ramzi Binal Shibh se puso de pie en una ocasión y se arrodilló para rezar; Bin Al Shibh rompió su sepulcral silencio para decir que el coronel Muamar Gadafi estaba confinado en Guantánamo y no muerto. Una de las abogadas de la defensa, vestida con una abaya negra, ha solicitado que las mujeres –tres- que forman parte del equipo de la acusación vistan de manera que los acusados no cometan “un pecado visual”. Al menos una de ellas –dos civiles y una teniente de la Armada de EEUU- lleva falda.

Once años después del 11-S y casi una década de su captura, los cinco acusados enfrentan la pena capital por haber cometido conspiración, actos de terrorismo, secuestro de aviones, homicidio premeditado en violación de las leyes de guerra, ataques a no combatientes, destrucción de bienes civiles, daños físicos intencionados y destrucción de propiedades. El juicio a unos hombres recluidos en una sección de Guantánamo bajo estrictas medidas de seguridad, tanto es así que la ubicación exacta es mantenida en secreto, y es una prisión dentro de la prisión que se conoce como Camp Seven, no llegará antes de su año.

El proceso simultáneo que los cinco hombres van a seguir levanta dudas y críticas por parte de abogados y grupos de defensa de los derechos civiles. Para empezar, los cinco manifestaron su deseo de declararse culpables en una vista que se produjo a un mes de la toma de posesión de Barack Obama, cuando en diciembre de 2008 tres de ellos renunciaban a sus abogados, porque no confiaban en ellos, y pidieron ser condenados a muerte. Esas declaraciones llevarían a plantear la necesidad de un juicio si hay una declaración de culpabilidad.

Posteriormente, Obama declaró su determinación de cerrar Guantánamo un día después de asumir su cargo el 20 de enero de 2009. Como consecuencia, el presidente anunció su deseo de que los presos fueran juzgados en territorio estadounidense y en juzgados civiles. A finales de ese mismo año, el fiscal general, Eric Holder, anunciaba que los cinco hombres enfrentarían un juicio civil en Nueva York, a poca distancia de donde se erigían las Torres Gemelas que fueron derribadas por los aviones pilotados por terroristas de Al Qaeda.

La medida provocó un acalorado debate en Nueva York y llegó hasta el Capitolio, donde los republicanos bloquearon varias medidas que proveían de los fondos necesarios al Departamento de Justicia para transportar a los detenidos desde la base naval en Cuba hasta territorio norteamericano.

Finalmente, Holder tiraba la toalla y se rendía a la evidencia de que los hombres encerrados en Guantánamo enfrentarían allí su suerte.

Si todo lo anterior no fuera poco, además, la sombra de la tortura cubre todos y cada uno de los cinco casos que serán juzgados a partir de hoy. Al autoproclamado cerebro del 11-S se le llegó aplicar hasta 183 veces en 2003 la técnica conocida como waterboarding (asfixia simulada). La gran mayoría de las confesiones de estos hombres fueron extraídas por interrogadores de la CIA bajo tortura y con métodos que la Administración Obama declaró ilegales al llegar al poder.


La Junta Militar egipcia decreta el toque de queda en El Cairo

Posteado por on Viernes, 4 mayo, 2012

Un soldado ha muerto y cientos de personas han resultado heridas el viernes por la tarde a causa de enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden en las inmediaciones del Ministerio de Defensa, en el barrio cairota de Abbasiya. Los incidentes se han producido en el transcurso de una concentración de protesta por los ataques que sufrieron en ese mismo escenario cientos de activistas durante la madrugada del miércoles, y que se saldaron con más de una docena de muertos. Los enfrentamientos se saldaron con la detención de más de 170 personas.

Las nuevas protestas y la violencia han llevado a la Junta Militar a decretar el toque de queda en los alrededores del Ministerio de Defensa desde las once de la noche del viernes hasta las siete de la mañana del sábado.

“La manifestación era pacífica, y había miles de personas. De repente, a primera hora de la tarde, la policía militar empezó a cargar contra nosotros”, explica Ahmed, un barbudo ingeniero de 32 años de edad. “Nos atacaron con todo, gases lacrimógenos, piedras, balas de fuego y perdigones”, asegura, mientras señala su brazo, vendado.

Mientras se dirige camino del metro, Mohamed, un doctor que se ha pasado los últimos días trabajando como voluntario en el hospital de campaña confirma esta versión de los hechos. Unos minutos antes, en su ofensiva, las fuerzas de seguridad han expulsado a bastonazos a los médicos, y prendido fuego a la clínica. “Hemos atendido a unas 250 personas, la mayoría por asfixia o bien por contusiones”.

El olor a gas lacrimógeno impregnaba los aledaños del Ministerio de Defensa, y se escuchaban disparos de forma esporádica. Ante el acoso de la policía militar, muchos activistas decidieron retirarse hacia Tahrir, donde tenía lugar una manifestación convocada por varias fuerzas políticas, entre ellas los Hermanos Musulmanes. Entre sus demandas a la Junta Militar, que cumpla con su promesa de realizar elecciones presidenciales a finales de mayo, y de entregar el poder el 30 de junio.

Sin embargo, varias tanquetas del ejército y decenas de los temidos baltaguia (“matones”) cerraron el paso a los activistas que se dirigían a Tahrir. “Nos han empezado a disparar y a gopearnos con bastones soldados y baltaguia“, decía aún alterado Amr, un joven imberbe que lucía una camiseta de los grupos de jóvenes revolucionarios.

Este estudiante de Filología Persa tuvo suerte, pues el ataque le cogió cerca de la parada de Metro de Gamrha, y pudo escapar a una paliza o arresto seguro. Ya dentro del vagón, y mientras aún se oían los disparos, el joven y un ciudadano afín a la Junta Militar casi llegaron a las manos. Una escena habitual en una país donde aumenta el clima de tensión a medida que se acercan las elecciones presidenciales.

Precisamente, el origen de los disturbios se encuentra en la descalificación por parte de la Junta Electoral de la candidatura del predicador salafista Hazem Abu Ismail. Como protesta, cientos de sus seguidores decidieron acampar frente al Ministerio de Defensa hace una semana. A ellos se sumaron varias organizaciones de jóvenes revolucionarios que piden la caída de la Junta Militar que gobierna el país desde la renuncia de Hosni Mubarak.

Aunque la oposición teme que los incidentes de esta semana proporcionen una excusa a la cúpula castrense para cancelar las elecciones, en una rueda de prensa celebrada el jueves, los generales reiteraron su compromiso con el calendario electoral establecido. Ahora bien, advirtieron que Abbasiya es una “zona sensible”, y conminaron a los manifestantes a abandonarla para concentrarse en Tahrir.

“El Ministerio de Defensa es un símbolo del honor del ejército y del Estado”, dijo el general Mujtar Malá. Los enfrentamientos de Abbasiya representan el último de una serie de enfrentamientos violentos que han punteado la tumultuosa transición democrática en Egipto, y que en los últimos seis meses se han saldado con la muerte de más de un centenar de personas.


Batacazo de Cameron en las municipales

Posteado por on Viernes, 4 mayo, 2012

Los laboristas han obtenido una resonante victoria en las elecciones del jueves en un tercio de los municipios de Reino Unido, en los que los electores han propinado un fuerte voto de castigo a la coalición de conservadores y liberales demócratas que encabeza el primer ministro, David Cameron. Según la proyección de voto de la BBC —no hay un recuento nacional en las municipales británicas—, los laboristas han obtenido el 38% de los votos (un punto más que en las anteriores elecciones en estos mismos municipios), los tories el 31% (cuatro abajo) y los liberales mantienen el 16%.

Escrutados los 181 municipios en los que se celebraban comicios, los laboristas han conseguido el control en 75 (32 más que hasta ahora), los tories en 42 (12 menos) y los liberales en seis (uno menos). En términos de concejales, los laboristas han obtenido 2.158 (un espectacular incremento de 823 que supera las máximas expectativas, que se cifraban en 750), los conservadores 1.005 (una caída de 405) y los liberales 431 (con una caída de 336 concejales). En Escocia, el independentista Partido Nacional Escocés (SNP) mantiene sus dos ayuntamientos, pero ha crecido en 57 concejales y suma ya 424.

Los laboristas han recuperado el control de Birmingham —la segunda ciudad de Inglaterra por población—, de Glasgow y de Cardiff, además de otros municipios importantes como Southampton, Plymouth, Reading, Thurrock, Harlow y Norwich. Y han ganado también las primeras elecciones para alcalde directo en Liverpool.

Los votantes han rechazado en diversos referendos la propuesta de crear también alcaldes electos en Birmingham, Manchester, Newcastle, Nottingham, Sheffield, Wakefield, Coventry y Bradford, pero sí han respaldado esa opción en Bristol. En Doncaster han decidido mantener la figura ya existente del alcalde.

Las elecciones a la alcaldía de Londres han sido el único consuelo para los conservadores. El alcalde Boris Johnson venció al exalcalde y candidato laborista Ken Livingstone en unas reñidas votaciones. Escrutados los 14 distritos electorales, y tras haber incorporado la segunda preferencia de los votantes que apoyaron en su primera elección a los demás candidatos, Johnson obtuvo 1.054.811 votos frente a los 992.273 de su rival.

La reelección de Boris Johnson es un pequeño consuelo para los conservadores pero un cáliz amargo para su líder, David Cameron. Con el partido a la baja en Londres al igual que en el resto del país, la del alcalde es un triunfo personal que refuerza sus ambiciones de destronar algún día a Cameron y llegar a Downing Street.

Aunque siempre influyen factores locales en unas elecciones municipales y es tradicional que el Gobierno sufra un fuerte castigo electoral a mitad de la legislatura, el calibre de ese castigo en esta ocasión hace pensar que la coalición se ha desgastado profundamente en sus dos primeros años de gestión y que los votantes están muy descontentos con las políticas de ajuste del Gobierno de Cameron.

“Estamos viviendo tiempos difíciles y no hay respuestas fáciles”, se ha justificado el primer ministro. “Lo que tenemos que hacer es tomar decisiones difíciles para afrontar el problema de la deuda, el déficit y la economía destrozada que heredamos. Vamos a seguir tomando esas decisiones porque tenemos que hacer lo que es bueno para el país”, ha añadido, haciendo oídos sordos al descontento de la gente. El viceprimer ministro y líder de los Liberal Demócratas, Nick Clegg, dijo que está “realmente triste” por la gran cantidad de concejales de su partido que han perdido sus asientos.

Para los laboristas es especialmente reconfortante haber empezado a recuperar el voto entre las clases medias del sureste de Inglaterra, en las que Tony Blair basó sus éxitos electorales y que abandonaron al laborismo en las dos últimas elecciones generales.

Sin embargo, es todavía temprano para augurar su retorno al poder en las elecciones de 2015. No solo porque falta una eternidad en términos electorales y porque es tradicional el castigo al Gobierno en las municipales, sino porque la baja participación (de alrededor del 32%) da a entender que muchos votantes naturales de los partidos en el Gobierno pueden haber decidido castigarles con su abstención en un día de importancia menor en términos de política nacional. Los laboristas, además, no parecen haber alcanzado la barrera del 40% del voto que les garantiza la mayoría absoluta en unas generales.

“El partido está recuperando la confianza de la gente, ganando terreno, pero quedan muchas cosas por hacer”, ha declarado con prudencia el líder laborista, Ed Miliband. “Sé que David Cameron prometió cambio y ha decepcionado a la gente. Estoy convencido de que nosotros podemos ofrecer el cambio que necesita Gran Bretaña”.


Cambio de guardia en el Kremlin

Posteado por on Viernes, 4 mayo, 2012

Dimitri Medvédev se prepara para devolver la presidencia de Rusia a Vladímir Putin, el hombre que en 2008 le dejó en custodia este cargo. Durante cuatro años, los dos hombres, unidos por una amistad cimentada en la alcaldía de San Petersburgo allá en los noventa del pasado siglo, formaron un singular “tandem” político al frente del Estado. En él, el jefe del Gobierno Putin fue siempre la figura dominante, aunque a veces permaneciera en la sombra o dejara que el presidente Medvédev se llevara el protagonismo para bien y para mal.

El paso de Medvédev por el Kremlin ha sido un éxito para Putin. El coronel del KGB que trabajó como espía en la República Democrática Alemana no se equivocó al confiar en la lealtad de Medvédev. En recompensa, lo propondrá como jefe de Gobierno el mismo 8 de mayo ante la Duma Estatal (parlamento).

Puede que Medvédev pensara alguna vez en presentarse a las elecciones y prolongar su presidencia. Quienes le conocen aseguran, no obstante, que si lo pensó, jamás hubiera dado ese paso sin permiso de Putin. Fuera como fuera, el 24 de septiembre, Medvédev propuso a Putin como candidato, y muchos rusos que se sintieron defraudados, sobre todo cuando el presidente dijo que él y Putin habían tomado la decisión hacía tiempo y olvidó que formalmente son los ciudadanos quienes deciden.

Medvédev se ha declarado satisfecho de su gestión. Autoestima no le falta. En su última entrevista con periodistas rusos, comentó uno de sus lemas de 2008, a saber, “tener libertad es mejor que no tener libertad”. Partiendo de esta frase, se adjudica como mérito propio que los rusos salieran a la calle el pasado invierno tras la bandera de la libertad. “Verdaderamente hemos avanzado en el desarrollo de las libertades cívicas”, dijo. Refiriéndose a los pasados meses, comentó: “Preguntemos a la gente que salió a diferentes plazas si son libres o no, con independencia de si están por los “blancos”, los “rojos” o los “verdes”. Estoy absolutamente convencido de que la mayoría de ellos dirá: “si, soy libre y por eso estoy aquí y tengo mi propio punto de vista”.

Medvédev no excluye su retorno a la presidencia. “Creo que deben relajarse porque esto va para largo”, aconsejó a los periodistas. A los planes a largo plazo contribuye la enmienda constitucional, propuesta por Medvédev y aprobada por el parlamento, que ha ampliado el mandato presidencial a seis años.

Con la fórmula del “tandem”, el poder adquirió una apariencia de diversificación ofreciendo una posición más liberal y modernizadora frente a otra más clásica y tradicional. Las imágenes “software” de Medvédev manejando su “ipad” y artilugios electrónicos y lanzando “twiters” contrastan con las de Putin pilotando aviones de caza y coches deportivos o sumergido en un batiscafo, es decir, metal y “hardware”.

En ocasiones, como en la política sobre Libia, pareció que Medvédev y Putin divergían, pero todas las diferencias sustanciales, si llegaron a existir, se limaron en una postura común. “Medvédev no da un paso sin consultar con Putin”, dice una alta fuente del Kremlin. En contra de lo que Medvédev afirmó, ni siquiera puede ser considerado como iniciativa suya el reconocimiento como Estado de Osetia del Sur y Abjazia,(las dos regiones del Cáucaso que se proclamaron independientes de Georgia), según una fuente que vivió el reconocimiento de las regiones separatistas por parte del presidente de Rusia en agosto de 2008.

Medvédev aportó al Kremlin un estilo propio, un rostro más amable que el de Putin, pero en su actuación siguió las pautas de su tutor. Al principio de su gestión, sectores liberales creyeron que el presidente tenía su propio plan, pero, unos antes y otros después, pasaron de la esperanza a la desilusión. Las iniciativas legislativas de Medvédev en materia de reforma política se adecuaron a las necesidades de Rusia Unida, el partido en el poder. Algunos periodistas parlamentarios usan el término “medvedismo” para designar un estilo caracterizado por “grandes proyectos de ley para temas marginales, escasa información y esquemas innecesariamente complejos para dar sensación de actividad”.

Sólo después de las protestas por las irregularidades en las elecciones legislativas de diciembre, Medvédev puso en marcha una reforma política que facilita el registro de los partidos y la “elección de los gobernadores”. Pero el Kremlin trata de demorar al máximo la entrada en vigor de sus concesiones. Medvédev ignoró las exigencias de la oposición para que reforme la composición de las comisiones electorales, dominadas por los representantes del Kremlin.

Bajo la batuta de Medvédev se han aprobado buenas leyes contra la corrupción, tales como la que obliga a los altos funcionarios y sus familiares más próximos a publicar su declaración de ingresos y patrimonio. También se ha aprobado una ley que garantiza el acceso de la ciudadanía a la información y se ha generalizado la práctica de los concursos públicos para las compras oficiales. Sin embargo, el sistema se resiste a cambiar, afirma Yelena Panfílova, la directora de la organización Transparencia Internacional, que ha sido miembro del consejo de desarrollo de la sociedad civil y los derechos humanos adscrito a la presidencia (CDSCDH). Según Panfilova, en Medvédev ha podido más la “lealtad” a Putin que los “valores”.

Una de las prioridades de Medvédev fue la reforma de la policía, pero aparte de cambiarle el nombre a la “militsia”, la ley aprobada al efecto ha tenido poco resultado. En los órganos de orden público persisten los viejos hábitos abolidos “de iure”, como la obligación de esclarecer un determinado número de delitos, lo que fomenta las falsas acusaciones y los malos tratos a los detenidos con el fin de “encontrar culpables” como sea para cumplir los planes.

Medvédev no ha querido indultar al magnate Mijaíl Jodorkovski, encarcelado en época de Vladímir Putin, pese a los informes favorables al ex presidente de Yukos que le fueron presentados por el CDSCDH. Tampoco ha querido llegar hasta el final en el caso de Serguéi Magnitski, el abogado que falleció en prisión por falta de asistencia médica. De una lista de una cuarentena de presos políticos que le fue presentada por la oposición, el presidente ha indultado solo a uno, Serguéi Mojnatki, un hombre que tuvo la desgracia de pasar junto a una manifestación no autorizada en 2009 y fue condenado a dos años y medio de prisión por oponer resistencia a la policía que lo detuvo.


Sarkozy remonta lentamente en los sondeos en el cierre de campaña

Posteado por on Viernes, 4 mayo, 2012

Nicolas Sarkozy todavía cree en una remontada heroica, sobre la línea de meta y con foto finish, para voltear la unánime opinión de los sondeos y los analistas. François Hollande tiene otros planes, y hoy ha dicho que está pensando adelantar la fecha de la investidura para poder verse antes de lo previsto con Angela Merkel y empezar a negociar el pacto de crecimiento para Europa.

Así llegan los dos candidatos al cierre de la campaña de las presidenciales. Uno resistiéndose a una derrota cantada y agarrándose a la magia de un recuento cardíaco el domingo por la noche, y el otro sintiéndose ganador pero llamando a los suyos a darle una victoria amplia para afrontar con más calma la tarea que le espera.

Las últimas encuestas coinciden en señalar que Sarkozy ha recuperado terreno y sugieren que la noche electoral será más larga y emocionante de lo previsto hace solo dos días. El presidente saliente sigue remontando gota a gota, y llega al último empujón con la menor desventaja de la campaña. El sondeo diario de Ifop, publicado a las seis de la tarde de hoy, pronostica un 52% a 48% favorable a Hollande, con un 16% de indecisos. Sarkozy gana un punto respecto al jueves, aunque irónicamente pierde tres en la pregunta que pulsa el pronóstico de los electores: solo el 20% de los encuestados piensa que logrará ganar, frente al 52% que cree que lo hará Hollande.

Las otras seis encuestas publicadas hoy conceden al socialista una ventaja más holgada, de entre cinco y siete puntos. La más favorable a Hollande, la de TNS Sofres, estima un 53,5% a 46,5%, pese a una subida semanal de 1,5 puntos del líder conservador. Otros dos sondeos anticipan un 53% a 47%, con avances del presidente de dos y un punto, respectivamente. Y los otros tres sitúan la diferencia en cinco puntos, 52,5% a 47,5% para Hollande.

Pese a todo, los politólogos no se atreven a considerar la cita cerrada, y subrayan que serán clave los indecisos que apoyaron en el primer turno a Marine Le Pen y François Bayrou. Pascal Perrineau, director del centro de investigaciones políticas de Sciences Po, afirma en una entrevista a France Info que “las líneas todavía se pueden mover, y no cabe descartar algunos elementos de sorpresa”.

En su último mitin, hoy, Sarkozy no ha ahorrado ningún recurso para tratar de movilizar a sus propios seguidores y los de los demás: ha reiterado que los sondeos mienten, ha aventado una supuesta conspiración mediática, ha atacado a un periodista que hacía su trabajo en directo, y ha tildado a Bayrou de incoherente por haber afirmado que votará a Hollande.

Mientras tanto, los notables del partido han seguido mostrando su división y desconcierto, y parecían pensar más en su propio futuro que en la victoria. El primer ministro, François Fillon, ha glosado las virtudes de las primarias, y el titular de Exteriores, Alain Juppé, ha ido todavía más allá y ha dado por perdida la elección al declarar: “Ya verán cómo, a partir del 7 de mayo, Bayrou se colocará como oposición al Gobierno de Hollande”.

Los socialistas no quieren lanzar las campanas al vuelo, pero atribuyen el último arreón de Sarkozy al natural reequilibrio de fuerzas que suele producirse en vísperas de toda elección entre la derecha y la izquierda. El resultado final dependerá de los trasvases de votos. Los electores de Le Pen planean votar entre un 40% y un 54% a Sarkozy, y entre un 15% y un 22% a Hollande, mientras este recibiría el 76% de los apoyos de los seguidores de Jean-Luc Mélenchon. Los analistas recuerdan que Hollande debe asegurarse un apoyo compacto del Frente de Izquierda.

Pero las tropas del centrista Bayrou también tienen mucho que decir, y aparentemente siguen divididas en tres bloques bastante similares: 38% Sarkozy, 30% Hollande y 32% abstención. Estas muestras son en todo caso frágiles porque afectan a grupos pequeños y se tomaron antes de que el líder centrista criticara agriamente el jueves la “deriva extremista” de Sarkozy.

Para poder ganar, el presidente necesitará arrastrar a su favor al mismo tiempo a una buena parte de los 6,3 millones de electores de Le Pen y de los 3,2 millones de seguidores de Bayrou. Otra posibilidad es que se produzca una gran movilización de abstencionistas que dé un vuelco a los pronósticos. Pero nada permite anticipar que se vaya a producir, según el sondeo de Le Monde. El 82% de los encuestados se dicen seguros de ir a votar, solo un punto más que antes de la primera vuelta.


Grecia espera en las urnas la debacle del Pasok y el auge del extremismo

Posteado por on Viernes, 4 mayo, 2012

Si la asistencia a un acto de final de campaña resulta un indicador fiable de lo que le espera a un partido en las urnas, el batacazo del Pasok (Movimiento Socialista Panhelénico) el domingo va a ser clamoroso. Tras una campaña penitente, casi a la defensiva, la formación que obtuvo mayoría absoluta en 2009 y ha gobernado Grecia durante buena parte de la crisis solo logró reunir ayer en el centro de Atenas a unos pocos miles de seguidores: había más banderolas que simpatizantes —un puñado de ellas por cabeza— en la plaza Sintagma, epicentro del poder político, escenario de protestas y broncas, lugar escogido por suicidas a los que la crisis literalmente arrebata la vida.

“No he vendido ni una”, dice Yorgos en un puesto ambulante de banderas del Pasok. “Nada que ver con 2009, y no es solo la crisis. ¿Ahora quién se va a atrever a ir por ahí con una bandera socialista?” A dos pasos, en una de las pocas tiendas que no ha echado el cierre —por quiebra o por miedo a los disturbios—, una dependienta desarma el interés periodístico por cuanto sucede alrededor. “¿Poca gente? Es que creo que hay otro mitin por aquí cerca”, explica. ¿Cuál? ¿El de Griegos Independientes, un nuevo partido de derechas al que las encuestas conceden el 10% de los votos? ¿El del populista Laos, que también cierra campaña en la ciudad? “Ni idea, la verdad”.

El desinterés es hoy en Grecia sinónimo de abstención, y esta, que puede llegar al 30% el domingo, tiene muchos adeptos entre la juventud, a la que el paro (21,7%) golpea brutalmente: la mitad de los menores de 25 años están desempleados. Pero Vasilikí también es joven, y no se oculta entre los seguidores del Pasok que a cuentagotas se concentran para oír a su líder, Evánguelos Venizelos. “Sí, hay poca gente, y es comprensible, porque la crisis está haciendo estragos entre la población y provoca desafección política. También a mí me perjudica, porque me he quedado en paro. Pero quien cree en unos valores ha de defenderlos en lo bueno y en lo malo”. Aquí y allá, unos pocos barones socialistas llegados para no dejar a Venizelos solo ante el vacío estrechan manos y reparten promesas.

Con el perímetro de Sintagma sellado por los antidisturbios, nadie diría que mañana hay elecciones en Grecia, el momento culminante de una sociedad politizada hasta el tuétano. Poca propaganda electoral en las calles, con más pintadas que carteles, aunque los partidos se han gastado 12 millones en la campaña (10 de ellos, a cargo de las arcas públicas); una circulación a medio gas, pocos turistas; ancianos acarreando bolsas de plástico sin rumbo; sin techo, menesterosos, inmigrantes ociosos: la crisis. El centro de Atenas es un compendio de los peores efectos de la recesión. Un grupo de trabajadores asiáticos pasa tranquilamente junto a una dotación de antidisturbios y unos cuantos barrenderos griegos que echan un pitillo allí al lado bromean: “Metedlos a todos dentro [de los furgones]”.

Economía, seguridad e inmigración —las dos últimas, socorrida combinación en épocas de crisis— han dado mucho de sí durante la campaña, si es que se puede llamar así a tres semanas de viacrucis para Pasok y ND, socios del Gobierno de coalición, y de ruido y de furia para el resto de fuerzas, empeñadas en un ejercicio de exorcismo contra Europa. “Habrá un auge de los extremismos a derecha e izquierda, y un castigo a los dos principales partidos. La gente está muy enfadada, porque se resiente de las duras medidas que han adoptado”, explica en su despacho Pantelis Kapsis, portavoz del Gobierno. “Pero ambos llegarán al 45% de los escaños, es decir, tendrán la mayoría”.


La campaña de Sarkozy acusa a los medios de “juego sucio”

Posteado por on Viernes, 4 mayo, 2012

Nicolas Sarkozy y sus seguidores están convencidos de que la prensa ha jugado sucio en la campaña electoral, coronando así cinco años de ataques contra el presidente que empezaron justo en el momento en que fue a celebrar a un restaurante de lujo su victoria del 6 de mayo de 2007. Para este 6 de mayo, las cosas pintan mal y los nervios están a flor de piel, con agresiones y abucheos de los sarkozystas a los informadores que el propio presidente entiende. “Hay que comprender la actitud de personas hastiadas de una forma de intolerancia y de prejuicios”, declaró hoy en una entrevista radiofónica matutina.

Dejó el estudio de la emisora en París camino de su último mitin en Sables d’Olonne, en la costa occidental francesa, y allí de nuevo protagonizó el presidente un pequeño rifirrafe con un informador. “Si nuestro amigo que está haciendo un dúplex dándome la espalda se callara, estaría bien”, protestó el candidato, dando pie a una sonora pita de los reunidos contra el periodista.

Una anécdota, la última, en un rosario de incidentes de todo tipo que la víspera vieron a una presentadora de televisión recibir el impacto de un objeto en el mitin de Toulon. “No sé lo que pasó, pero la vi bien hablando por televisión y no creo que fuera importante. Lamento que la gente se metiera con ella. Condeno a todo el que ataque verbal o físicamente a un periodista”, comentó al presidente antes de, precisamente, decir que “hay que comprender” ciertas arremetidas.

Sus seguidores están convencidos de que la prensa francesa es un nido de izquierdistas y en el mitin del pasado 1 de mayo en el Trocadero preguntaban si en España también es así.

Durante la campaña ha habido sonoros choques frontales del entorno presidencial con la prensa, con acusaciones explícitas de “grosera manipulación” dirigidas contra los medios de París, “intelectuales que se miran en un espejito”, en palabras del presidente candidato. Pero ninguno como la decisión de denunciar ante la fiscalía a Mediapart, un medio de información en la web, por informar sobre las presuntas contribuciones de Muamar el Gadafi a la campaña electoral de 2007, según el presidente a partir de documentos falsos.

En esta ofensiva, Sarkozy y los suyos no han estado solos. Los seguidores de Marine Le Pen calificaban de “colaboracionistas” a los informadores en el mitin de la Ópera Garnier del 1 de mayo y Jean-Luc Mélenchon, periodista antes de dedicarse a la política, se ha despachado largo y tendido contra su antiguo gremio, al que ve habitado hoy por “fachas” y “gentuza del Frente Nacional”.