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Los países del golfo Pérsico cierran filas frente a Irán

Posteado por on Domingo, 13 mayo, 2012

La cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) que este lunes se celebra en Riad va a debatir una mayor integración entres sus seis miembros ante lo que perciben como una creciente amenaza de Irán y Al Qaeda tras las revueltas árabes. La iniciativa, lanzada por el rey Abdalá de Arabia Saudí el pasado diciembre, busca una mayor coordinación de la defensa y la política exterior de las monarquías petroleras árabes. Solo Bahréin parece entusiasmado con la idea, que choca con muchos obstáculos políticos.

“Bahréin apoya la idea de la unión del Golfo”, ha declarado la ministra de Estado para la Información de ese país, Samira Rajab. La responsable ha sugerido que la unión “podría empezar con dos o tres países”. Además, de Arabia Saudí y Bahréin, el CCG incluye a Emiratos Árabes Unidos (EAU), Kuwait, Qatar y Omán.

La monarquía bahreiní afronta desde hace 15 meses una revuelta popular a favor de una mayor participación política que la represión y la demografía han trasformado en una revuelta chií (esa comunidad suma dos tercios de la población). Arabia Saudí, que teme que su minoría chií se contagie de esas aspiraciones, promovió el año pasado el envío de tropas del CCG en apoyo del régimen, y desde entonces le está ayudando financieramente. Manama y Riad acusan a Irán de estar detrás de las protestas, algo que rechazan tanto Teherán como los activistas.

Durante la anterior cumbre, el rey Abdalá sugirió al resto de los líderes que el CCG debiera pasar de la “fase de cooperación a la fase de unión en una sola entidad”. Algunos medios locales han especulado con el modelo de la Unión Europea, pero a pesar de los avances hacia la unión aduanera, la integración económica ha chocado con las reticencias a la moneda única.

“No veo tanto una versión de la UE como una organización de seguridad al estilo de la OTAN que podría atraer a otras monarquías [de fuera del CCG] como Marruecos y Jordania”, declara a EL PAÍS Theodore Karasik, director de INEGMA, un centro de análisis estratégico en Dubái. Karasik señala que “como primer paso, Arabia Saudí y Bahréin podrían constituir el núcleo de esa unión, que luego se iría ampliando a otros países”.

Sin embargo, el alcance de ese proyecto suscita dudas entre los analistas, entre otras razones porque, a pesar de todas sus declaraciones de apoyo y buena vecindad, las seis monarquías han sido incapaces de ponerse de acuerdo para desplegar un escudo antimisiles conjunto. Ese proyecto, que EE UU lleva tiempo promoviendo como la mejor defensa ante un eventual ataque iraní, constituye el primer paso para un acuerdo armamentístico, y exigiría montar sistemas de radares en un país y misiles en otro. Pero ha chocado con la desconfianza entre los miembros del grupo.

Por un lado, a los países más pequeños les preocupa que su control quede en manos de aquellos que más contribuyan al sistema, previsiblemente Arabia Saudí y EAU. Luego, están las diferencias políticas. Aunque Riad y Doha se han coordinado recientemente en algunos problemas regionales como Yemen y Siria, Catar teme que el empeño saudí afecte al equilibrio que trata de mantener entre los dos gigantes regionales. Qatar, como Omán, no comparte la obsesión saudí con Irán, cuya revolución islámica fue el motivo inicial por el que se creó el CCG en 1981.


Israel se convierte en una fortaleza amurallada

Posteado por on Domingo, 13 mayo, 2012

Los bloques de cemento van encajando unos con otros como piezas de dominó. En un par de semanas estará listo este tramo de muro de hormigón con el que Israel quiere reforzar su frontera norte y protegerse de posibles ataques procedentes de Líbano. Con esta nueva barrera, Israel queda ya casi amurallado por completo; aislado físicamente de sus vecinos por el norte, el sur y el oeste. Acero, cemento y alambre de espino es la tarjeta de visita que Israel ofrece a sus países vecinos —Siria, Jordania, Líbano y Egipto—, ocupados en revoluciones internas de potenciales consecuencias externas. Israel les muestra la cara más asustadiza de un país fuerte por fuera y temeroso por dentro. La llamada primavera árabe no ha hecho sino exacerbar ese nerviosismo y ha acelerado la construcción de un muro en la frontera con Egipto.

Del otro lado de la frontera norte, en el lado libanés, algunos curiosos se suben a un edificio a mirar cómo avanzan las obras. La base del Ejército israelí está prácticamente pegada a Kfar Kila, un pueblo libanés en el que junto a la bandera nacional, ondea otra, la del archienemigo Hezbolá, el partido-milicia chií. Esta semana, el máximo líder de Hezbolá, Hasan Nasralá, ha vuelto a amenazar con un ataque a Israel en caso de una nueva incursión por parte de su vecino del sur. En el verano de 2006, Israel llevó a cabo una intensa campaña de bombardeos en Líbano que dejó 1.200 muertos en poco más de un mes.

Una de las casas de Kfar Kila está prácticamente pegada a la valla cubierta de plástico anaranjado que hasta ahora marcaba la frontera. Una patrulla de la UNIFIL, compuesta en parte por españoles, controla también las obras ante cualquier chispa que pueda saltar debido a la nueva maniobra israelí. “Estamos muy pegados y se trata de reducir la tensión. A veces nos tiran piedras. Cuando el muro esté construido no habrá contacto alguno; ni nos veremos”, explica el comandante Eran, responsable del Ejército israelí de la obra de Metula. Detalla, además, que el muro medirá entre cinco y siete metros de alto y cerca de un kilómetro de largo.

El verano pasado, un incidente fronterizo estuvo a punto de incendiar esta zona. Cinco personas murieron después de que la poda de un árbol junto a la frontera desatara un tiroteo entre el Ejército israelí y el libanés. La idea, dicen ahora los militares israelíes, es evitar que se repitan incidentes de este tipo. El nuevo muro no cubre, sin embargo, toda la linde, sino que se ocupa de separar los núcleos urbanos de un lado y otro de la frontera, por lo que no resuelve situaciones como la del pasado verano.

El de Metula es solo una pieza de un rompecabezas bastante más amplio; de un extenso entramado de barreras. El Muro con mayúsculas es evidentemente el que rodea a los territorios palestinos y que de paso confisca el 12% del territorio cisjordano. Esta serpiente de hormigón, cuya construcción comenzó en 2002 y cuyo trazado fue declarado ilegal por el Tribunal de Justicia de La Haya dos años más tarde, es una obra faraónica, de la que aún queda cerca de un tercio por construir. Israel levantó ese muró en un momento en que los suicidas palestinos volaban autobuses y mercados, en lo que se conoció como la segunda Intifada. Sucesivos Gobiernos israelíes aseguran que el muro —ellos prefieren llamarlo verja, ya que en algunos tramos es de hormigón y en otros de alambre— ha sido clave en la disminución de ataques palestinos, prácticamente inexistentes en la actualidad.

Los políticos palestinos aseguran, sin embargo, que el fin de los atentados obedece a una decisión política de las autoridades de Cisjordania de mantener a las facciones armadas bajo control y de darle una oportunidad a la resistencia no violenta y a la diplomacia. Los palestinos de a pie añaden que el muro y su red de check-points correspondiente dificulta el libre movimiento de las personas, pero también aseguran que quien quiere cruzar, encuentra una manera de hacerlo. Prueba de ello son las hordas de trabajadores sin papeles que todas las semanas saltan despavoridos el muro para volverlo a saltar una semana más tarde ya con los jornales ganados.

El de Cisjordania es el muro más conocido, pero no es ni mucho menos el único. Está también la barrera de decenas de kilómetros que bordea la franja de Gaza y que cualquiera que se atreva a acercarse a ella desde el lado palestino corre el serio peligro de recibir un disparo. Con esta barrera Israel quiere impedir la entrada y salida de supuestos terroristas de la franja, gobernada con puño de hierro por el movimiento islamista Hamás. Pero para el tipo de ataques que llevan a cabo los grupos armados de Gaza —lanzamiento de cohetes artesanales— los muros y barreras no suponen un obstáculo.

El que separa Israel de Egipto es una obra nueva bautizada “reloj de arena”, que medirá unos 240 kilómetros de largo y cuya finalización está prevista para finales de año. Separará el desierto del Sinaí y el del Negev. Habrá tramos que serán una pared de acero y otros que serán una verja electrificada. La idea es impedir la entrada de africanos sin papeles que han encontrado en la frontera sur de Israel la entrada a una economía del primer mundo. La barrera pretende además impedir la entrada de supuestos terroristas procedentes del Sinaí egipcio, una zona en la que reina el caos y en la que la autoridad de un Gobierno egipcio en transición no se deja sentir. La construcción avanza a marchas forzadas.

La semana pasada, el Ejército se percató, sin embargo, de que la nueva barrera es más permeable de lo que pensaban y de que vallar el desierto es poco menos que poner diques al mar. Un grupo de supuestos criminales armados con sierras eléctricas cortó la verja y el alambre de espino y se coló en Israel a través de Egipto. A pesar de que los infiltrados eran presuntos criminales de escasa peligrosidad, el Ejército insistió en que el peligro radicaba en que el coladero podía ser utilizado en el futuro por verdaderos terroristas.

Para completar el cercado nacional, Israel planea construir un muro en la frontera con Jordania, el otro país árabe, junto con Egipto, con el que Israel tiene firmado un acuerdo de paz. De nuevo la idea es impedir la entrada de trabajadores indocumentados, según anunció el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, hace unos meses.

“De forma muy irracional, Israel está haciendo todo lo posible en la última década para no ser aceptado en Oriente Próximo y para después quejarse de todos los peligros y los riesgos, y luego rodearse con muros. Yo no tengo nada en contra de los muros, pero Israel debería abrirse a la región”, sostuvo hace poco Gideon Levy, columnista del diario israelí Haaretz en la cadena Al Yazira.

Yigal Palmor, portavoz del Ministerio de Exteriores, sostiene que la proliferación de barreras “no es un proyecto político sino que obedece a circunstancias concretas”, y pone como ejemplo la transición política en Egipto y el caos reinante en el Sinaí. Yosi Alpher, analista israelí y coeditor de la página de información regional Bitterlemons, también piensa que las infraestructuras responden a amenazas concretas, pero matiza que en el caso del muro de Cisjordania sí hay una motivación política. “La agenda oculta israelí es apropiarse de terrenos palestinos y marcar las fronteras del nuevo Estado”. En el caso egipcio, considera que la inestabilidad del país fruto de la llamada primavera árabe ha sido el catalizador.

Alpher recuerda que “otros países, incluido España, tienen vallas para por ejemplo protegerse de la entrada de inmigrantes”. Cierto es que los muros no han caído en muchas partes del mundo. El caso israelí, sin embargo, es distinto, porque se encuentra amurallado casi en su totalidad y crecientemente aislado en la región. “Sí, la verdad es que si miras el mapa, estamos cercados”, dice Alpher.


La coalición de izquierda griega rechaza un Gobierno de unidad

Posteado por on Domingo, 13 mayo, 2012

El 72% de los griegos quiere una solución al vacío de poder “a cualquier precio”, y el 78%, un Gobierno que haga “todo lo que sea menester” para que el país siga en la eurozona; solo 13 de cada 100 prefieren recuperar la dracma. Son datos de la última encuesta publicada en Grecia (un sondeo de Kapa para el diario To Vima), pero una de dos: o los líderes de los partidos políticos estaban demasiado ocupados negociando contrarreloj y no podían prestar atención a la voz de la calle, o el mensaje de la ciudadanía —como el de las urnas— parece no llegar ya a ningún puerto.

Conservadores, socialistas y el partido revelación de los comicios del pasado día 6, Syriza (Coalición de Izquierda Radical), no cedieron un ápice en sus posturas en la reunión que han mantenido hoy con el presidente Karolos Papulias, el veterano político socialista encargado in extremis de evitar la debacle antes de convocar nuevos comicios.

En vez del consenso y la “cooperación necesaria” que subrayaba la citada encuesta, el diálogo entró en punto muerto tras el rechazo de Syriza a participar o cuando menos apoyar un Gobierno de unidad nacional. Ante un panorama cada vez más negro —el Estado solo dispone de liquidez hasta mitad de junio—, Grecia debe devolver mañana 435 millones de euros del pago de intereses de la deuda; y el jueves, debería constituirse el Parlamento salido de las urnas (pero solo en caso de que haya un Ejecutivo). Pese a lo perentorio de los plazos, el país sigue sin rumbo.

A la salida de la reunión con Papulias, Andonis Samarás, líder de Nueva Democracia (primer partido, 108 diputados), reiteró su solución: “Un Gobierno viable, por lo menos hasta las elecciones europeas, por encima de las personas y con un objetivo primordial, permanecer en el euro”. La insistencia de Syriza (segunda fuerza más votada, 52 diputados) en no secundar una coalición que se pliegue a los dictados de la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo descarrilar toda esperanza. “La presión para que Syriza participe o apoye un Gobierno de unidad es ilógica y no tiene precedentes. Pretenden que demos [a ese Ejecutivo] falsa sensación de legitimidad. No quieren consenso, quieren connivencia, pero los griegos no pueden ser chantajeados más”, manifestó Tsipras, subrayando el mandato de las urnas a su partido: una revisión de las draconianas condiciones del memorándum (programa de ajustes suscrito con la troika).

Fotis Kuvelis, líder de Izquierda Democrática (Dimar, 19 diputados), se quedó pues con las ganas de ver a Syriza conformar una coalición, como viene pidiendo desde el viernes –igual que conservadores y socialistas-, y no ocultó su pesimismo al frustrarse la penúltima chance. Kuvelis fue el plato fuerte de la segunda ronda de contactos del presidente. Tras los tres ‘grandes’, el jefe del Estado recibió durante la tarde –esta vez por separado- al resto de partidos con representación parlamentaria: Griegos Independientes (derecha nacionalista); el Partido Comunista (KKE), Aurora Dorada (neonazis) e Izquierda Democrática. De los cuatro, solo Dimar es abiertamente proeuropeo, aunque con reparos: en declaraciones al canal de televisión Mega, Kuvelis volvió a exigir ayer que el futuro Gobierno griego “se desenganche” del plan de austeridad impuesto por la UE y el FMI, y que “revise inmediatamente” las nuevas leyes que prevén un recorte salarial y facilitan los despidos. Papulias ha convocado hoy a una nueva reunión a los líderes de los tres principales partidos y al de Izquierda Democrática, pero Alexis Tsipras ha declinado su asistencia.

Veterano de la II Guerra Mundial y miembro activo de la resistencia contra la ocupación nazi, en los años cuarenta del pasado siglo, Papulias, de 82 años, debió de tragar sapos al recibir a Nikos Mijaloliakos, el líder neonazi, cuyas bazas negociadoras se ignoran. Aurora Dorada, el partido que dirige, solo sabe jugar otras cartas. Horas antes de que su jefe de filas fuera recibido en la presidencia del Estado, grupos de simpatizantes a bordo de motocicletas sembraron de octavillas homófobas una zona de marcha de Atenas, según la prensa griega. “Después de los inmigrantes, seréis los siguientes”, decían los panfletos esparcidos por Gazi, una antigua zona industrial reconvertida hace un lustro en barrio de moda.


Dura derrota del partido de Merkel en Renania del Norte-Westfalia

Posteado por on Domingo, 13 mayo, 2012

El Partido Social Demócrata (SPD) ha vencido este domingo en las elecciones regionales de Renania del Norte-Westfalia. Según los sondeos a pie de urna, el SPD obtuvo el 39,1% de los votos. Sumado al 11,4% de Los Verdes, el centro-izquierda ha obtenido una mayoría cómoda en el Estado más poblado, variopinto e industrializado de Alemania. La Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Angela Merkel encajó un revés en las urnas sin precedentes. Norbert Röttgen, Ministro de Medio Ambiente y hombre de confianza de Merkel, solo cosechó el 26,3% de los apoyos. El candidato asumió “toda la responsabilidad” y dimitió pocos minutos después de conocerse los sufragios. Respecto a las elecciones regionales celebradas hace solo dos años en ese land, el SPD ha sumado casi cinco puntos porcentuales. En 2010 la CDU ganó al SPD por una décima de punto, pero tuvo que quedarse en la oposición. Ayer, perdió casi nueve puntos.

Hasta las elecciones de 2005 y durante casi cuatro décadas, Renania del Norte-Westfalia fue un land eminentemente socialdemócrata. Aún así, el inusitado varapalo sufrido por la CDU de Röttgen también es un revés para Merkel. A poco más de un año de los comicios generales de 2013, Röttgen intentó que las elecciones del domingo se centraran en la política de austeridad que la CDU propone para Alemania y para el resto de Europa.

Para consternación de muchos dirigentes federales, el candidato democristiano vinculó su elección con “la política que la canciller está proponiendo” para la Unión Europea. Röttgen fue obligado a retractarse y Merkel puso inmediatamente la distancia con su correligionario político, pero la sombra de la austeridad sobrevoló de todos modos la recta final de la campaña. La derrota de Renania del Norte-Westfalia debilita a la CDU, que encabeza aún todas las encuestas federales de intención de voto, pero también debilitan a Merkel dentro de su propio partido.

Los problemas con las cuentas públicas desencadenaron un adelanto electoral en Renania del Norte-Westfalia. La ganadora de ayer, la socialdemócrata Hannelore Kraft, tuvo que convocar elecciones tras fracasar en su intento de sacar adelante los presupuestos que proponía su Gobierno de minoría junto con Los Verdes. No se habían cumplido ni dos años desde que desbancaron en Dusseldorf a una coalición de centro-derecha análoga a la de Merkel en Berlín. Tanto la CDU como sus socios liberales han acusado a Kraft de no ajustar los gastos suficientemente. Los más de 13 millones de votantes convocados a las urnas han expresado otra opinión. Con ello, el tándem SPD-Verdes ha obtenido un espaldarazo muy significativo para 2013 y, también para negociar con Merkel el precio de su apoyo parlamentario al pacto fiscal europeo. El Gobierno necesita una mayoría de dos tercios en el Bundestag (Cámara baja) para aprobar el pacto que Merkel y Nicolas Sarkozy, el presidente francés saliente, impusieron a sus socios europeos a finales del año pasado.

Los liberales celebraban ayer el 8,4% obtenido como si hubieran ganado ellos. Los votantes les han expulsado de cinco parlamentos regionales desde que formaron Gobierno con Merkel en 2009. Ahora, esperan que los resultados en las regionales de ayer en Renania del Norte-Westfalia y en las de Schleswig-Holstein, la semana pasada, supongan un punto de inflexión. Lideró la campaña el ex secretario general del partido, Christian Lindner, que ha atraído una considerable atención mediática como posible “salvador” del maltratado partido.

Los del domingo fueron los cuartos comicios regionales consecutivos en los que el partido de Los Piratas logra superar (con un 7,8%) el 5% necesario para entrar en los Parlamentos alemanes. El de Dusseldorf es uno de los más importantes del país. Se confirma, si quedaba alguna duda, que el joven partido fundado en 2006 es una fuerza política a tener en cuenta, al menos durante los cinco años que quedan para las próximas regionales renanas. El partido, que se define como “transversal”, atrae a muchos votantes jóvenes con sus propuestas de educación gratuita, Internet sin barreras o reforma de la protección de los derechos de autor. Obtuvieron su primer gran éxito en las regionales de Berlín, a finales de 2011, con un programa electoral de izquierda. Sus dirigentes repiten que no tienen “aún” posturas concretas en muchos asuntos internacionales o financieros cruciales, como el de la crisis de la deuda.

Los Piratas han atraído parte de los votos descontentos que acaparaba el partido Die Linke (La Izquierda). El domingo se quedaron fuera del land de Düsseldorf. También ha contribuido a esto el perfil izquierdista de Hannelore Kraft, que ha logrado distanciar su imagen de las políticas de recortes que el SPD aplicó durante el mandato del canciller Gerhard Schröder (1998-2005).


Escritores rusos de éxito lideran la marcha por la libertad en Moscú

Posteado por on Domingo, 13 mayo, 2012

La protesta ciudadana por las actuaciones policiales de la última semana, desde la violenta dispersión de un mitin en vísperas de la toma de posesión del presidente Vladímir Putin, adquiere nuevas y más creativas formas. Este domingo han sido escritores célebres y traducidos quienes han organizado una “caminata de reconocimiento” por el centro de Moscú para comprobar por sí mismos si podían ejercer su derecho a pasearse libremente por su ciudad. Para evitar conflictos con las autoridades municipales, los escritores dieron el nombre de “caminata” o “paseo” a lo que en realidad era una marcha por la libertad, la democracia, el derecho de expresión y de reunión, que tan menoscabados se han visto desde el 6 de mayo, fecha en la que los enfrentamientos entre policías y manifestantes se saldaron con varias decenas de heridos y centenares de detenidos.

A esos altercados siguieron, al día siguiente, redadas para “limpiar” de posibles ciudadanos críticos la ruta que Putin debía seguir hasta el Kremlin y nuevas detenciones el 9 de mayo. Lejos de arredrarse, los moscovitas han seguido saliendo a la calle, ora en un sitio ora en otro, y desde el día 9 se turnan en una sentada permanente junto a la estatua del poeta y filósofo Abai Kunanbáyev (1845-1904), uno de los padres de la literatura en lengua kazaja.

Entre los autores que echaron a andar por los bulevares el domingo estaba Borís Akunin (apodado Grigori Chjartashvili), famoso por sus novelas superventas histórico-policiacas. Estaba también la muy premiada Liudmila Ulítskaya (de la que en España se han traducido Sóniechka, Los alegres funerales de Alik y Mentiras de mujeres), el prolífico Dmitri Bykov, capaz de escribir manifiestos en verso y de reunir a miles de personas en veladas político-poéticas. Iba además Lev Rubinstein, poeta conceptualista (en España se tradujo su Catálogo de novedades cómicas), Yevgueni Bunimóvich, presidente de la bienal de poesía de Moscú y defensor de los derechos de la infancia en Moscú, y Dmitri Glujovsky, superventas de ciencia-ficción y autor de la novela Metro 2033 (sobre los supervivientes de una guerra nuclear, traducida también al español). Y no faltó Alexandr Projánov, un nostálgico del imperio con estilo propio. Por su ideología, los escritores, que también iban acompañados de músicos y personajes de la cultura, formaban un grupo variopinto, pero todos estaban unidos por la reivindicación que flotaba en el aire, aunque nadie la coreara a gritos: la libertad.

A diferencia de las refriegas de última semana, la policía ha tenido una presencia mínima y se limitó a controlar el tráfico en algunos cruces. Los escritores echaron a andar junto a la estatua de Alexandr Pushkin y pasearon por los bulevares con cintas blancas prendidas a la ropa. Les siguieron miles de personas (2.000, según la policía, y más de 10.000, según la prensa). Los paseantes formaban un cortejo alegre y distendido. Habían traído libros de sus autores favoritos, para que estos se los firmaran, y llevaban niños, perros, bicicletas y sobre todo prendas y muchas cintas blancas.

Bajo los frondosos árboles de los bulevares, llegaron hasta el monumento al escritor Alexandr Griboyédov y siguieron después hasta el de Abay Kunanbáyev, donde se juntaron con los protagonistas de la sentada Okupai Abay, que rodean la estatua del poeta kazajo, también sin lemas y sin consignas (y, sobre todo, sin tiendas de campaña que el ayuntamiento no toleraría), pero por la misma causa que los escritores. El número de participantes en la sentada ha variado según la hora y aumentado hasta más de 1.500 personas al caer la tarde, en parte para escuchar las conferencias improvisadas que imparten distintos lectores.

El sábado fue muy celebrada una sobre la resistencia pacífica, desde Sócrates a Mandela. Aunque los protagonistas de la sentada hacen analogías con Ocupa Wall Street y la plaza Tahrir de El Cairo, el movimiento ciudadano tiene en Moscú un carácter distinto, afirmaba Bunimóvich, según el cual las protestas como Ocupa Wall Street se distinguen por la presencia de sectores sociales marginales, mientras que en Moscú quienes protestan están más establecidos y no lo hacen por reivindicaciones económicas sino por las libertades de expresión y manifestación y en contra de la hipocresía oficial.

Si bien las autoridades ignoraron la protesta de este domingo, muchos se preguntan cuál será el desenlace del desafío que la sociedad plantea al régimen. Un diputado de Rusia Unida ha presentado a la Duma Estatal un proyecto de ley por el cual las multas por reuniones o manifestaciones ilegales, que actualmente rondan los 50 euros, podrían aumentar hasta más de 25.000 euros.


Grecia toma la vía de salida de la zona euro

Posteado por on Domingo, 13 mayo, 2012

Al día siguiente de las elecciones que hicieron saltar por los aires el escenario político tradicional, periodistas griegos buscaban en el testimonio de colegas extranjeros una explicación a la entrada de 21 neonazis en el Parlamento. Pese a los sondeos, que auguraban a Aurora Dorada en torno al 5% de los votos —llegó al 7%—, nadie pareció querer reparar durante la campaña en un fenómeno en teoría anecdótico, residual. Pero el día después todo eran preguntas: a quién viste, qué te dijeron (¿de verdad?), qué futuro les das…

Les habría bastado con intercambiar dos frases con alguno de los excluidos que pululan por el centro de Atenas. O con preguntar a la puerta de un colegio electoral para constatar que las siglas que vehiculaban la rabia eran las de la ultraderecha. Habría sido suficiente el mensaje de Stelios, parado de larga duración tras el cierre de los astilleros en que trabajaba y tradicional votante de izquierdas. “Me dan igual todas esas monsergas de que Grecia ya vivió una ocupación nazi y por eso no puede votar a otros nazis, ¿nos da eso de comer? Alguien tiene que pararle los pies a Europa y a los extranjeros, esos sí que nos han invadido. Nos quitan el trabajo, roban en nuestras casas y nos matan”, decía la víspera de la votación, con su estampa de capitán de barco —cejas de algodón, ojos azul marino— varado en los escombros de una vida (y de un país que amenaza ruina).

“Hace solo 10 años éramos ricos, vivíamos muy bien. Teníamos industria, astilleros, agricultura; ahora no producimos nada, y todo se lo lleva el Estado. ¿No querrá que vote a los de siempre, a esos ladrones?”, escupía mirando en derredor, entre un tropel de paquistaníes y afanosos chinos. Stelios aguardaba ante un centro municipal de Atenas su única comida del día: un bocadillo y una fruta. Por las rejas del recinto pugnaba por colarse una babel indómita, en medio de un decorado urbano para la piqueta.

“El éxito de los neonazis se debe a una vieja corriente de opinión nacionalista, antieuropea, intolerante y xenófoba. Esta sensibilidad fue constatada en varios estudios en la década de 2000-2009. Las incesantes oleadas de inmigrantes, junto con la percepción de que los rescates han sido impuestos a Grecia desde el exterior, están detrás de su auge electoral”, explica Dimitri Sotirópulos, profesor de Ciencia Política de la Universidad de Atenas e investigador del centro Eliamep.

Pero no solo Aurora Dorada se ha beneficiado del descontento de la crisis, sino sobre todo Syriza (Coalición de Izquierda Radical): segunda fuerza más votada, con 52 diputados, el cuádruple que en 2009. Frente a ella, los partidos tradicionales (socialistas, conservadores y comunistas) aún se palpan la camisa, comprobando los efectos del vapuleo (los dos primeros han perdido 40 puntos con respecto a 2009). La fragmentación del Parlamento —siete grupos, ninguna mayoría— impide la gobernabilidad.

El populismo ha recorrido todo el arco político durante la campaña y en las componendas poselectorales. Los resultados se explican “como un voto de rabia, aparentemente”, asegura Sotirópulos, “pero también como un voto interesado, al prometer Syriza, con una retórica populista, que abolirá las medidas que han golpeado a las clases media y media baja. Los votantes querían apoyar a un partido que, aunque sin explicar exactamente cómo, indirectamente prometía recuperar los estándares de vida de la década anterior”. Con su oposición al memorándum (plan de saneamiento económico suscrito con la troika), y su rechazo a integrar un Gobierno de coalición, Syriza ha dejado en punto muerto a Grecia, pero su postura refleja un generalizado estado de opinión (pese al 70% de respaldo a la eurozona): basta ya de sacrificios y de recortes.

Los resultados de las urnas “son una clara señal de castigo y advertencia al conjunto de Europa de que la política de austeridad que se está aplicando para solucionar la crisis no da ningún resultado; al revés, hunde aún más a Grecia en la recesión”, señala Panos Skurletis, portavoz de Syriza. “A muchos les sorprende que los griegos hayan respaldado nuestra propuesta de renegociar el memorándum; pero ¿acaso no defiende François Hollande aliviar los rigores de la austeridad con medidas de crecimiento? ¡Y es el nuevo presidente francés!”, subraya.

El país se despeña hacia el vacío, privado de Gobierno y endeudado hasta las cejas, pero la deriva no es de ahora. ¿En qué momento se jodió Grecia, que diría el Zavalita de Vargas Llosa? ¿Cuándo empezó la carrera de autodestrucción, el ejercicio de nihilismo? Tras la llegada de los primeros inmigrantes a finales de los años noventa, Grecia abrazó en 2001 la moneda única: una divisa para la que no estaba preparada, pero que la anclaba definitivamente al núcleo de Europa, del que siempre se ha sentido tan lejos, tan rodeada de bárbaros. Los fuegos fatuos de los Juegos Olímpicos de 2004, con su inversión en infraestructuras —y sus sobres bajo mano a políticos y funcionarios—, fueron el principio del fin del bienestar.

En 2007, un pavoroso incendio en el Peloponeso demuestra la incapacidad de respuesta del Estado. En 2008, el asesinato de un joven por un policía en Atenas prende otra mecha: antisistemas, ácratas o provocadores sin más convierten las calles en un campo de batalla (en el que no resulta difícil rastrear la presencia de hooligans sin filiación ideológica, como los de Aurora Dorada). En 2009, varios casos de corrupción precipitan la caída del Gobierno conservador y el triunfo socialista en las urnas (160 escaños, frente a los 41 del domingo).

Todo lo demás ya se conoce, la vorágine: el maquillaje de las cuentas; el primer rescate financiero, en mayo de 2010; el segundo, en otoño, más la quita de la mitad de la deuda, y en paralelo los tormentos de la población, que han alimentado la bola de nieve del cabreo. Un tercio de los griegos vive bajo el umbral de pobreza; una de cada tres tiendas ha cerrado; el 53% de los jóvenes está en paro; los hogares ingresan la mitad que en 2010. Así que ante las urnas cabían pocas opciones: o culpar a los gobernantes, o a Europa. O a ambos.

“La imagen de Europa se ha ensuciado a ojos de muchos griegos por el modo en que se manejó el primer rescate, cuando quedó claro que Alemania retrasó la decisión mientras dejaba sufrir a los griegos y permitía a la prensa germana presentarnos como despilfarradores y vagos. Si la UE hubiera estado preparada para una crisis de este calibre, o hubiese proporcionado a Grecia algún tipo de ayuda hasta la creación de un mecanismo específico, la cuestión no habría sido tan personal, en el sentido de que los alemanes y otros muchos europeos creen que son los propios griegos quienes les quitan el dinero de los bolsillos”, explica Nikos Konstandaras, director adjunto del diario Kathimerini.

A la corrupción y el clientelismo de la casta política —y a las imposiciones de Bruselas y Berlín—, la calle ha respondido con protestas, y las ciudades, con signos evidentes de gentrificación y lumpenproletariado (controles sanitarios en el centro más degradado de Atenas han destapado una bomba de relojería: al menos una treintena de prostitutas portadoras del VIH que ofrecían sexo sin protección). Todo ello engorda el marasmo, la urgente necesidad de reinventarse o la alternativa de dejarse caer en el vacío (es decir, la salida del euro, un tabú roto en pedazos el viernes por Alemania). Como ya escriben algunos en las redes sociales: Grexit (de “Greece exit”).

Una semana después de las elecciones legislativas —y en vísperas de una nueva convocatoria a las urnas—, los medios de comunicación griegos siguen sin informar directamente de los neonazis de Aurora Dorada, aunque la federación de periodistas se ha plantado para advertirles que no tolerará intimidaciones.

Siguen haciendo como si no existieran: solo informan de sus bravuconadas, de los casos más groseros. Como el del diputado Kaiadas (nombre artístico), bajista de un grupo de letal rock, tercero en las listas neonazis por Atenas. Kaiadas era el punto del monte Taigeto desde el que los espartanos arrojaban a los bebés deformes o débiles. ¿Acabará Grecia así, precipitándose por el Taigeto de Europa?


Lo que el “tsunami” se llevó

Posteado por on Domingo, 13 mayo, 2012

Silvio Berlusconi, Gordon Brown, José Sócrates, Yorgos Papandreu, Brian Cowen, José Luis Rodríguez Zapatero, Lars lokke Ramussen, Nicolas Sarkozy, la mayoría de los dirigentes que se reunían en 2008 y 2009 para intentar salvar a Europa de la crisis, ya no salen en la foto. Derrotados en elecciones o por apaños parlamentarios, han sido barridos por un terremoto financiero y económico al que no tardó en sumarse un tsunami político. Ellos se consuelan con la idea de que esta crisis termina abatiendo a cualquiera, lo que les evita también el ejercicio de la autocrítica.

Queda Merkel, la superviviente de la extraña pareja Merkozy. Pero su fe en la austeridad a toda costa y su programa de germanización presupuestaria de Europa, indiscutibles entre las élites político-financieras hasta hace bien poco, comienzan a ser cuestionados. No funcionan: el estado del enfermo económico europeo continúa agravándose, la recesión y el paro se disparan y ni tan siquiera se apaciguan las dudas sobre el euro y los asaltos contra las deudas soberanas. El pasado domingo, el triunfo de Hollande en las presidenciales francesa abrió la primera grieta de envergadura en lo que se había convertido en un dogma berroqueño.

¿Seguirá Mekel en la cancillería de Berlín en 2013? Ni tan siquiera eso es seguro. Plantándole cara a Merkel, la izquierda germana (los socialdemócratas del SPD, los Verdes y Die Linke) va levantando la cabeza en elecciones parciales y en los sondeos. El pasado martes, el socialdemócrata alemán Martin Schulz, presidente del Parlamento Europeo, escribió en EL PAÍS: “El fin del directorio Merkozy debería enterrar el “solo austeridad” que está arruinando a las economías y dividiendo a los países”. Y ni en las estrellas ni en ningún libro sagrado está escrito que el SPD no pueda ganar los comicios del año próximo o forzar a Merkel a un gobierno de coalición.

Que la crisis se lleva por delante a jefes de Estado y de Gobierno, es un hecho obvio… y una patética coartada para los derrocados. Más preciso sería decir que lo que desgasta de modo fulgurante y profundo son las medidas crueles, injustas e impopulares con que los Gobiernos la están afrontando. Lo está viviendo el PP español: no lleva ni medio año en La Moncloa y empieza a estar abrasado. “Europa hace daño pero no funciona, y Nicolas Sarkozy es el undécimo líder europeo en pagar el precio desde 2008”, escribe Polly Toynbee en “The Guardian”. “Los recortes en solitario matan el crecimiento, y por eso el mensaje de Hollande rebota en toda Europa”.

De los comicios celebrados en Europa en los últimos años cabe asimismo deducir algunas tendencias. Una primera sería que el ciclo de victorias conservadoras de 2010-2011, que llevó a muchos a certificar la defunción de la izquierda, presenta signos de agotamiento. Es como si aquel cenit hubiera marcado también el comienzo de un declive. Desde el pasado otoño y a lo largo de lo que llevamos de 2012, una serie de elecciones generales o parciales en diversos países sugieren que el viento político e ideológico comienza a virar. Una segunda tendencia sería la fragmentación y la radicalización, hacia la derecha o la izquierda, de los electorados. El centroderecha y el centroizquierda mayoritarios desde el final de la II Guerra Mundial pagan en las urnas haber perdido su alma humanista -los primeros- y socialdemócrata -los segundos-.

En mayo de 2010, los laboristas, dirigidos por un Gordon Brown que había remplazado a Tony Blair, fueron derrotados en Reino Unido por los conservadores y los liberales de David Cameron y Nick Clegg. Terminaban así 13 años de Tercera Vía, esa fórmula que asegura que el centroizquierda debe asumir que lo mejor es que los mercados vayan a su libérrimo aire.

Esa misma primavera, el conservador Viktor Orbán regresaba al poder en Hungría y, un año después, ganaba por primera vez en Finlandia el centroderecha de Jyrki Katainen. En junio de 2011 los socialistas de Sócrates eran derrotados en Portugal por los conservadores de Pedro Passos Coelho, y, en noviembre, el PSOE, con Alfredo Pérez Rubalcaba como cabeza de lista en lugar de un Zapatero que rechazó presentarse una tercera vez, sufrió un tremendo descalabro en España. Sin obtener muchas más papeletas que en 2004 y 2008, el PP de Rajoy se hacía con la mayoría absoluta.

Casos especiales eran Italia, donde Berlusconi caía en noviembre de 2011 para ser sustituido por el tecnócrata Mario Monti, y Grecia, donde ese mismo mes el socialista Papandreu era remplazado por otro tecnócrata, Padademos. En uno y otro caso sin elecciones; por la presión de los mercados, Merkel y las instituciones europeas.

Todo apuntaba a que la derecha era la exclusiva beneficiaria del tsunami político. Puestos a aplicar las políticas que exigían el capital financiero y la ideología ultraliberal, ella era la más indicada. La socialdemocracia, por su parte, era castigada con la abstención de buena parte de sus electorados históricos. Tanto en las vacas gordas como luego en las flacas, sus políticas económicas no se habían distinguido demasiado de las conservadoras. Se acuñó así la idea de que, puestos a servir a los mercados, el original del centroderecha era mejor que la mala copia del centroizquierda.

El viento, sin embargo, comenzó a cambiar en el mismísimo 2011. Primero con movimientos callejeros de protesta del que el 15-M español fue pionero. Expresaban la irritación popular por las deficiencias de las democracias occidentales y el injusto reparto de los sacrificios de la crisis. Y señalaban una vía que los partidos progresistas -socialdemócratas y a su izquierda- podían explorar. Si dejaban de disputar el partido en los términos planteados por la derecha y desarrollaban su propio juego, podían no tardar en volver a ser competitivos. Los conservadores se desgastaban a chorros, eran derrotables.

¿Elucubraciones progresistas? Para nada. En septiembre de 2011 llegaba al gobierno de Dinamarca una coalición roja liderada por la socialdemócrata Helle Thorning-Schmidt. En marzo de 2012 la izquierda ganaba en Eslovaquia con Robert Fico al frente, y el mes siguiente lo hacía en Rumanía con Victor Ponta. Y en mayo el socialista Hollande desalojaba del Elíseo a Sarkozy. Éste ni tan siquiera había llegado en cabeza en la primera vuelta, toda una novedad en la V República.

El triunfo de Hollande se produjo poco después de que la derecha británica se descalabrara en provecho de los laboristas de Ed Miliband en las municipales, y de que la izquierda (PSOE más Izquierda Unida) levantara cabeza en las autonómicas de Andalucía y Asturias. Y el mismo día en que, en unas municipales parciales italianas, la derecha (Berlusconi y Liga Norte) se daba un batacazo, la izquierda salvaba los muebles y triunfaban las candidaturas antisistema como la del cómico Beppe Grillo.

Incluso en el mismísimo Reino Unido los dogmas ultraliberales están envejeciendo velozmente. Encuestas recientes de los diarios Mail on Sunday e Independent on Sunday muestran que hasta una mayoría de los votantes tory rechaza el plan de Cameron y su government of chums o amiguetes de aligerarles aún más los impuestos a los ricos.

La victoria de Hollande ha sido asociada con el resurgir en Europa de las ideas que priman el crecimiento frente a la austeridad, proponen una reforma fiscal para que los ricos paguen más y defienden un refuerzo, a nivel nacional y comunitario, de las competencias de los poderes públicos frente a los mercados. “Los recortes de gasto en una economía deprimida solo hacen más profunda la depresión”, ha vuelto a recordar Paul Krugman. Veinticinco millones de europeos están desempleados, el consumo y la inversión, bajo mínimos, y los recortes salariales, en indemnizaciones y pensiones, en derechos educativos y sanitarios, son el pan de cada día.

Así que las elecciones en Francia y Grecia han supuesto una especie de plebiscito sobre la política de Merkozy y sus amigos en Berlín, Frankfurt, Bruselas y otras capitales. El resultado ha sido un corte de mangas. Hollande abatió a Sarkozy, y en Grecia los partidarios de la austeridad, los conservadores de Nueva Democracia (19%) y los socialistas tradicionales del PASOK (13’4%), obtuvieron mínimos históricos.

Se ha subrayado en los últimos días la imposibilidad de formar un gobierno estable partidario de la austeridad con un parlamento griego tan fraccionado. Es cierto, pero cabe recordar asimismo otros dos hechos: el partido que más subió –quedó el segundo- fue la coalición de izquierdas Syriza (17%) liderada por Alexis Tsipras; los cuatro partidos de izquierda que obtuvieron representación parlamentaria cosecharon el 44% de los sufragios frente al 36% de los tres partidos de derecha y ultraderecha.

Grecia, un país “con el agua al cuello”, como escribe su gran novelista negro Petros Márkaris, es el ejemplo más evidente de la atomización electoral producida por el tsunami político. Pero fíjense también en la primera vuelta de las presidenciales francesas. Ni los socialistas de Hollande (29%) ni los conservadores de Sarkozy (27%) llegaron a cosechar un tercio de los votos. Y otras dos fuerzas, los ultraderechistas de Le Pen (18%) y el Front de Gauche de Melenchon (12%), obtuvieron excelentes resultados. O recuerden los resultados de las autonómicas andaluzas y asturianas: ninguna produjo una mayoría inmediata, se hicieron precisos gobiernos de coalición.

Tal fragmentación y radicalización de los electorados se produce en detrimento del centroderecha y el centroizquierda tradicionales. Tiene su explicación. El europeísmo y el Estado de bienestar son hijos del inteligente matrimonio formado tras la II Guerra Mundial por el humanismo de la derecha democristiana y gaullista y el progresismo socialdemócrata. Pero con su conversión a la Tercera Vía, la socialdemocracia empezó a dejar de ser distinguible y atractiva para buena parte de su electorado. Ahora, al abrazar el ultraliberalismo anglosajón, al centroderecha le ocurre lo mismo.

Es muy revelador analizar los resultados franceses: Hollande ganó entre los jóvenes, los asalariados y las profesiones liberales; Sarkozy, entre los jubilados y los empresarios, informa Le Monde. Y es que la victoria de los socialistas de Hollande no es solo fruto del deterioro de Sarkozy, sino también de unos deberes bien hechos: democratización interna, reconciliación con el peuple de gauche con primarias abiertas, programa nuevamente socialdemócrata de veras. El PS francés recuperó así credibilidad entre la izquierda y, en la noche de la primera vuelta, el Front de Gauche de Melenchon y los ecologistas de Eva Joly le expresaron su apoyo incondicional para la segunda. Sarkozy no consiguió nada semejante con los centristas de Bayrou o los ultras de Le Pen.

En estos tiempos oscuros e inciertos, la gente quiere claridad y autenticidad. El populismo de derecha extrema no salvó a un Sarkozy supuestamente heredero del gaullismo. Su discurso contra los inmigrantes, su islamofobia, su canto a la seguridad a ultranza (más retórico que real, puesto que la violencia aumentó en Francia bajo su presidencia) le alejaron de la burguesía republicana (el centrista Bayrou terminó pidiendo el voto para Hollande), sin apasionar a la ultraderecha (los de Le Pen también prefieren el original a la copia).

Nadie dice que Hollande lo tenga fácil, ni tan siquiera que pueda conseguirlo. El poderío del capitalismo financiero, al que Hollande designó en Le Bourget como su enemigo, es notorio, al igual que el de la derecha política y mediática (una de sus biblias, The Economist, ha tildado de “peligroso” al socialista francés). Pero los hechos son aún más tozudos que la ideología derechista: la estrategia de Berlín y Bruselas no funciona. Los europeos quieren un cambio de rumbo.


El ‘dios-partido’ también es vulnerable

Posteado por on Sábado, 12 mayo, 2012

Es tanta la complejidad de la sociedad china y tan brutal el cambio experimentado en las tres últimas décadas que Richard McGregor afirma en su libro El Partido. Los secretos de los líderes chinos (Turner, 2011) que si el Partido Comunista Chino (PCCh) “se disolviera o desapareciera, habría que formarlo de nuevo porque solo sus miembros tienen los conocimientos, la experiencia y las relaciones necesarias para gobernar el país”. Pero en el último trimestre dos hombres, desde realidades totalmente opuestas, han mostrado a los 1.350 millones de chinos que el dios-partido que les gobierna también es vulnerable.

Primero fue Wang Lijun, el superpolicía de Chongqing —la última megalópolis en ser declarada municipalidad tras Pekín, Shanghai y Tianjin, y, con 32 millones de habitantes, la más pobre y la más poblada de las cuatro—. Después, Chen Guangcheng, el activista contra los abortos forzosos y contra la corrupción de las autoridades locales; el llamado abogado descalzo de los más débiles: discapacitados, campesinos ignorantes y mujeres embarazadas. Estos dos hombres, al refugiarse en las representaciones de EE UU en China, han dejado al descubierto la fragilidad del gigante asiático frente a su ciudadanía cada día más libre, más conectada y más desenvuelta en unas redes sociales híperactivas.

El PCCh es consciente de que su legitimidad la obtiene del bienestar de la población, por lo que se esfuerza en mantener el crecimiento económico, pero la mejora económica fortalece la sociedad, que se vuelve más exigente y más intolerante hacia el cáncer de la rampante corrupción.

Wang y Chen dejaron también al descubierto el doble rasero de Occidente y el peligro de una deriva hacia una guerra fría entre Washington y Pekín. Wang, según diversas fuentes, llegó al Consulado de EEUU en Chengdu cargado de documentos que revelaban los obscuros manejos de su jefe, el entonces alcalde y secretario del PCCh en Chongqing, Bo Xilai, y de su esposa, Gu Kailai —ahora detenida como sospechosa del asesinato del hombre de negocios británico Neil Heywood—. Wang buscó refugio y asilo en EEUU, pero en menos de 48 horas fue entregado a las autoridades chinas y se encuentra en paradero desconocido. Por el contrario, Chen, invidente, tras burlar a los policías locales que custodiaban su arresto domiciliario en un pueblo de la provincia de Shandong, llegó a la Embajada de EEUU en Pekín en el coche de uno de sus diplomáticos. Chen siempre afirmó que no quería irse de China, que lo que quería era “seguridad” para él y su familia y que el Gobierno central castigase los abusos y la corrupción de los dirigentes de Shandong. Solo después de salir de la representación estadounidense y conocer las amenazas que había recibido su esposa por los mismos mandos locales, Chen decidió que su seguridad y la de su familia estaba mejor guardada si se iba a estudiar —y no como refugiado político— a EEUU.

Este doble golpe a la imagen pública del PCCh ha llegado en uno de sus momentos más delicados: a las puertas del cónclave, el XVIII Congreso, en que renovará la cúpula de su poder. Si se tiene en cuenta que China está regida por una dirección colegiada desde el ascenso de Jiang Zemin (1989), se hace más patente el terror al vacío de poder y a la inestabilidad social.

 


Los escándalos inquietan al régimen en Pekín

Posteado por on Sábado, 12 mayo, 2012

La celebración de los congresos del Partido Comunista Chino (PCCh) son siempre periodos sensibles en China, y el de este año se presenta como uno de los más importantes en las últimas décadas. El cónclave quinquenal dará entrada a una nueva generación de líderes, encabezada por el actual vicepresidente, Xi Jinping, y el viceprimer ministro Li Keqiang, que tendrán que dirigir un Gobierno que deberá abordar, según los expertos, importantes reformas: desde cuestionar su papel en las empresas estatales a la liberalización de la propiedad del suelo y la respuesta a la creciente demanda de libertades políticas, en un país cuya sociedad está cada vez más informada y reclama un papel más activo en las decisiones gubernamentales. El cambio se produce cuando China es ya la segunda potencia económica de mundo y su peso político la ha convertido en actor imprescindible a la hora de afrontar cualquiera de las grandes cuestiones internacionales, ya sea la crisis nuclear norcoreana o la de Irán.

Los líderes chinos querían que 2012 fuera un año tranquilo para poder alcanzar en la discreción, el silencio y el secretismo habituales el equilibrio entre las distintas facciones de poder dentro del partido y llegar al cónclave, a finales de año, con las cartas bien repartidas. Pero en marzo estalló el mayor escándalo que ha vivido el país desde las luchas intestinas en el PCCh durante las manifestaciones de Tiananmen en 1989, que ha desembocado en la expulsión del Politburó (organismo integrado por 25 miembros) de Bo Xilai, exsecretario del partido en la municipalidad de Chongqing y líder del ala más izquierdista y conservadora.

La destitución de Bo, que aspiraba a entrar en la cúpula dirigente en el congreso, se produjo en medio de las sospechas de corrupción, de que espió al presidente chino, Hu Jintao, y al mismo tiempo que su esposa, Gu Kailai, era acusada del homicidio de un ciudadano británico con el que, según diversas informaciones, se había enfrentado después de que este pidiera un porcentaje mayor por ayudarle a evadir una gran suma de dinero de China.

En pleno escándalo político, Pekín ha tenido que afrontar una crisis diplomática con Estados Unidos, debido a la huida del activista ciego Chen Guangcheng de su arresto domiciliario, que ha vuelto a poner de manifiesto las tensiones que marcan las relaciones entre los dos países.

“La situación política en China ahora es febril debido a los problemas planteados por los casos Bo y Chen y la necesidad del partido de mostrar unidad ante el congreso. El tema de Bo es claramente la peor división pública en la dirección del PCCh desde 1989. Los líderes deben estar aún reflexionando cómo gestionar la situación, teniendo en cuenta que Bo parece haber sido popular incluso lejos de Chongqing”, asegura Roderick MacFarquhar, profesor en la Universidad de Harvard especialista en China.

Para Pekín, la prioridad es calmar las aguas cuanto antes y seguir negociando con las diferentes alas del partido con vistas al congreso. Según algunas informaciones, está considerando retrasar la celebración del cónclave, previsto en septiembre u octubre, a alguna fecha entre noviembre y enero del año que viene. Esto daría más tiempo para fijar el tamaño del Comité Permanente del Politburó —actualmente de nueve miembros—, asignar sus asientos y, sobre todo, reduciría el plazo entre la designación de los líderes y la asunción de sus cargos en el Gobierno, en marzo de 2013, durante la sesión anual de la Asamblea Popular Nacional.

El primer ministro Wen Jiabao ha insistido desde 2011 en que China tiene que acometer reformas políticas de forma “urgente” si quiere profundizar los logros obtenidos en las tres últimas décadas y evitar el caos. “La reforma ha alcanzado una fase crítica. Sin el éxito de la reforma política no es posible llevar a cabo reformas económicas. Los logros que hemos alcanzado podrían perderse”, dijo en marzo pasado.

MacFarquhar defiende la necesidad de transformación. Pero, ¿dará Pekín el paso? “China necesita desarrollarse políticamente, pero si este es un momento clave [de cambio] o no es algo que solo puede ser decidido por sus líderes”, afirma.


Chen: “El régimen chino persigue y ataca sin límites a mi familia”

Posteado por on Sábado, 12 mayo, 2012

“Los dirigentes locales han lanzado una campaña de persecución y ataques sin límites contra mi familia [para vengarse por mi huida]”, cuenta por teléfono a este periódico desde el hospital de Pekín donde está recluido Chen Guangcheng, el activista ciego cuya huida, el pasado 22 de abril, puso en jaque a China. Chen escapó del arresto domiciliario al que estaba sometido en su pueblo en la provincia de Shandong, donde estaba vigilado por cámaras y un centenar de guardias.

“Estoy en tratamiento. Tengo tres huesos del pie derecho fisurados y me han puesto una escayola. No puedo salir de la cama, ni caminar”, asegura. Cuando se le dice que a veces su voz no se oye bien y hay interferencias, responde: “Quizás alguien no quiere que la señal sea buena”.

La huida de Chen ha vuelto a poner los focos de la comunidad internacional sobre la situación de los disidentes y los derechos humanos en China. Chen se refugió en la Embajada de EE UU en Pekín, lo que desencadenó las protestas del Gobierno chino y un enfrentamiento diplomático entre Washington y Pekín, que finalmente accedió a que el activista vaya con su esposa y sus dos hijos a estudiar a Nueva York.

Chen afirma que no tiene “ninguna información” sobre sus documentos de viaje chinos. Pese a ello, suena seguro de sí mismo lejos de la cárcel en que las bandas de matones desplegadas por las autoridades locales convirtieron su casa, situada en una zona rural de Shandong. “Mi mujer y mis dos hijos están bien. Viven conmigo en el hospital”, explica.

Bajo arresto domiciliario desde que salió de la cárcel en septiembre de 2010 tras cumplir una condena de cuatro años por su activismo social, la sorprendente huida de Chen se produjo en vísperas de la visita de la secretaria de Estado Hillary Clinton a Pekín y la celebración de una cumbre bilateral que se vio eclipsada por el incidente. El acuerdo alcanzado parece haber resuelto un encontronazo diplomático que ninguno de los dos países tenía interés en que se prolongara. Pero 10 días después de salir de la legación de EE UU, Chen Guangcheng, de 40 años, continúa internado en el hospital de Pekín al que fue conducido para tratarse el pie que se dañó durante su fuga. Tiene las visitas restringidas y sigue a la espera de que las autoridades inicien el proceso para renovar su pasaporte y poder salir de China.

Chen, que se quedó ciego en la niñez, se hizo popular por ofrecer asesoramiento legal gratis y ayudar a la gente a demandar a los funcionarios locales por sus injusticias. En 2005, provocó la ira de los dirigentes provinciales cuando denunció que habían llevado a cabo un programa de esterilizaciones y abortos forzosos, que afectó al menos a 7.000 mujeres, para cumplir con la política de hijo único, a pesar de ser medidas ilegales. En 2006, fue encarcelado por “bloquear el tráfico”. Cuando salió de la prisión en 2010, fue puesto bajo arresto domiciliario sin orden legal. Durante el tiempo que estuvo preso en su propia casa, él y su familia fueron objeto de continuos abusos y palizas brutales, y quienes intentaban visitarle eran expulsados y golpeados por los guardias. Según Chen, Pekín ha prometido investigar los abusos.

La activista He Peirong, de 40 años y profesora que vive en Nanjing (capital de la provincia de Jiangsu), recogió a Chen Guangcheng después de que este escalara el muro que rodea su casa y huyera por el campo. Le condujo en coche hasta Pekín con al menos otro voluntario. Una vez en la capital, otras personas hicieron llegar al activista ciego a la Embajada de EE UU. “La fuga de Chen no fue planeada, fue accidental. Siempre quiso escapar y empleó mucha energía prestando atención a la actividad de los guardias cada día hasta que se le presentó la oportunidad. Varios amigos recibimos su petición de ayuda, y decidimos apoyarle”, explica. He fue contactada mediante un correo electrónico que decía: “El pájaro ha escapado de la jaula”.

He dice que llevaba más de un año preocupada por Chen. “Organicé muchas actividades, pidiendo a la gente que le prestara atención con una campaña (en Twitter) bajo el nombre #freechenguangcheng. Muchos extraños le han ayudado, al menos seis personas. Yo soy una de esas seis. Según lo acordado, perdí contacto con él cuando llegó a un lugar seguro en Pekín”, cuenta por correo electrónico.

Tras conocerse la fuga, He fue detenida durante una semana para “cooperar en la investigación”. “Controlaron mi libertad, pero no fue una detención oficial. Viví en la habitación de un hotel. Algunos policías venían y me hacían preguntas”.

He dice que en ningún momento fue acusada de “violar la ley”. “Tan solo ayudé a mi amigo a ir de Shandong a Pekín, él es un hombre libre. Ahora está a salvo”, afirma. Cuando se le pregunta si “un disidente en el extranjero no es un problema menos para Pekín”, responde, “sí, pero la cuestión es cuándo y cómo se va al extranjero; de lo contrario, se convertirá en otro problema”. Y cuando se le dice que algunos en el Gobierno aseguran que los activistas chinos son una herramienta de EE UU u Occidente para crear inestabilidad en China, responde: “Este es el cliché que utilizan cuando tienen que hacer frente a una situación crítica. Me gustaría que pudieran ofrecer una forma más convincente y atractiva de hablar. Sus escritores se han quedado anticuados”.

Chen alberga un sentimiento agridulce. A pesar de sentirse aliviado por su situación personal, está preocupado por sus familiares en el pueblo. Su sobrino, Chen Kegui, que hirió a varias personas con un cuchillo para defenderse de los desconocidos que irrumpieron en su casa en busca de Chen Guangcheng “ha sido acusado de asesinato intencionado [a pesar de que no mató a nadie]”. “Mi hermano mayor tiene prohibido salir del pueblo y los abogados que se han presentado voluntarios para defender a mi sobrino han sido amenazados para que no cojan el caso”, concluye.


Brooks admite contactos con Cameron

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

Rebekah Brooks, ex consejera delegada de News International, ha admitido que en una cena navideña en 2010 habló con el primer ministro británico, David Cameron, sobre el intento del magnate de la comunicación Rupert Murdoch de hacerse con el 100% de la televisión BSkyB, para lo que necesitaba luz verde del Gobierno. Pero matizó que el tema se abordó de manera superficial y porque estaba de actualidad. También ha reconocido que lo trató en un almuerzo privado con el responsable del Tesoro, George Osborne.

Dos días antes de esa cena, el Gobierno había decidido que la autorización no dependiera del ministro de Empresas, Vincent Cable, porque había sido grabado hablando de forma peyorativa sobre Murdoch, sino por el de Cultura, Jeremy Hunt. Murdoch renunció a la operación tras estallar el escándalo de las escuchas ilegales del diario News of the World.

Brooks, que había dirigido el tabloide en uno de los momentos más críticos de esas escuchas y que luego dirigió The Sun, hizo esas declaraciones ante la Comisión Leveson, encargada de investigar el comportamiento ético de la prensa a raíz de ese escándalo.

La comparecencia solo podía tocar de refilón la cuestión de las escuchas porque Brooks está siendo investigada por ese caso. Sin embargo, su comparecencia permitió desvelar un correo electrónico especialmente comprometido para el Gobierno de Cameron y sobre todo para el ministro Hunt, que semanas atrás ya fue acusado de haber tenido una relación demasiado estrecha con Fred Michel, uno de los lobistas de Murdoch en la operación de BSkyB.

En un e-mail dirigido a Brooks, Michel le comenta que Hunt está intentando impedir que haya una investigación pública sobre las escuchas del News of the World y asegura que el ministro le ha pedido “que le asesore en privado en las próximas semanas y que le guíe acerca de su posición y la del número 10 [Downing Street]”.

El abogado Robert Jay centró su intervención en trazar un retrato sobre la influencia de Brooks y de The Sun, o sea, Murdoch, en la política y los políticos británicos. Y el retrato que surgió de cinco horas de preguntas y respuestas no sorprendió: Rebekah mantuvo una relación muy cercana con Tony Blair y David Cameron y tormentosa con Gordon Brown, los tres primeros ministros que trató como directora. Quizá lo más llamativo es la rapidez con que Brooks y Cameron cimentaron esa amistad, que llevó al ahora primer ministro británico a firmar con las siglas LOL (acrónimo de Lots of Love, mucho amor) algunos de los mensajes de móvil que le enviaba.

Brooks admitió que tenía “un papel informal” en la operación de BSkyB debido a sus conexiones políticas y que sacó el tema cuando los Cameron cenaron en casa de los Brooks en las navidades de 2010, el 26 de diciembre. “Se mencionó el caso, pero no se discutió de forma amplia. Se mencionó porque estaba en las noticias debido a que Cable había renunciado a ese papel”, explicó Brooks.

También admitió haber hablado con Cameron algunas veces sobre las escuchas en el News of the World y en particular cuando las informaciones del periódico The Guardian empezaron a crear problemas al grupo. Pero negó que Cameron le preguntara en concreto sobre cómo el caso podría afectar a Andy Coulson.

Número dos de Rebekah Brooks en el News of the World y luego director, Coulson dimitió cuando un reportero y un investigador contratado por el diario fueron encarcelados por esas escuchas. Cameron le contrató luego como jefe de comunicación del Partido Conservador y después del Gobierno pese a recibir avisos sobre lo arriesgado de esa operación por la cuestión de las escuchas. Coulson se vio forzado a dejar Downing Street y es ahora considerado también sospechoso por la policía.

Rebekah Brooks desmintió algunos mitos que circulan sobre su relación con Rupert Murdoch, como que le acompañara a nadar cuando estuvo en Londres o que le enviara un vestido nuevo para que saliera a la calle arreglada después de pasar una noche en los calabozos tras una pelea con su entonces compañero sentimental.


Fracasa el último intento de formar Gobierno en Grecia

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

Para explicar el fracaso sin paliativos de las fuerzas políticas griegas a la hora de formar una coalición de gobierno que evite el abismo, podría aplicarse el refrán del cojo que le echa la culpa al empedrado. Pero el empedrado, esta vez, tiene nombre y apellidos, los de Alexis Tsipras, líder de la Coalición de Izquierda Radical (Syriza, segunda fuerza más votada el domingo), que ha rechazado una forzada oferta de colaboración hecha por tres partidos (socialista, conservador e Izquierda Democrática) que, con sus diputados, podrían haber sacado adelante un Ejecutivo de unidad medianamente estable. La política en Grecia tiene estas cosas, y siempre es más fácil salvar la cara ante el electorado —y ante Europa— dejando que sea otro el que pronuncie el no.

“El rechazo a esta propuesta no es de Syriza, sino del pueblo griego”, ha dicho Tsipras tras reunirse durante una hora con el líder socialista, Evánguelos Venizelos, encargado de formar Gobierno en última instancia. “Venizelos y Samarás [de la conservadora Nueva Democracia] hacen como si no hubieran entendido el mensaje de las urnas” contra los recortes, anunció, para reiterar su rechazo a un “Gobierno del memorándum [sobre el plan de rescate] con una coartada de izquierda”, en referencia a Syriza. “Ha llegado la hora de la verdad para todos”, ha declarado Venizelos, que mañana sábado informará de su fracaso al presidente del país, Karolos Papulias.

El principio de acuerdo que algunos acariciaban desde el jueves quedó pues en agua de borrajas. Tanto Fotis Kuvelis, líder de Izquierda Democrática (19 diputados) —que la víspera había aceptado integrar una coalición de Gobierno—, como Andonis Samarás, con 108 escaños, habían insistido en que en esa hipotética solución debía participar Alexis Tsipras, vencedor moral de los comicios (52 diputados) y el mayor crítico de la política de austeridad impuesta por los planes de rescate de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Nueva Democracia e Izquierda Democrática hicieron en cualquier caso un brindis al sol, pues Tsipras ya había manifestado que no iba a traicionar a sus votantes “a cambio de un par de ministerios”. “Grecia necesita un Gobierno duradero, con la participación o el apoyo pasivo de Syriza, que asegure la permanencia del país en el euro y avance hacia una renegociación” del memorándum, instó Samarás. Kuvelis también solicitó la colaboración de Tsipras aunque se contradijo inmediatamente al declarar: “Es obvio que Syriza no está dispuesta a participar en un Gobierno de salvación nacional. Y nosotros no participaremos en uno solo con Pasok y Nueva Democracia. Lo único que quiere Syriza son nuevas elecciones”. Kuvelis, abogado de 61 años, propuso su hoja de ruta para acabar con el marasmo en Grecia: “Un europeísmo progresista y un socialismo democrático”. Las propuestas de unos y de otros sonaban como un diálogo de sordos ajeno a la inminencia del apocalipsis.

Los intereses partidistas han privado pues a Grecia de la única posibilidad que le quedaba para no despeñarse por el abismo —del euro y de la política—, y a los griegos, de una fórmula que la mayoría de ellos defendía: según una encuesta de Marc para el diario Ethnos, el 62,7% de los ciudadanos quiere un Gobierno de coalición (y el 53%, con la participación de Syriza). Solo el 32% de los consultados defiende unas nuevas elecciones.

Con el índice general de la Bolsa de Atenas en rojo —ha caído un 4,52%, frente a una subida similar la víspera— los principales diarios recordaban las provisiones de la Constitución griega en caso de vacío de poder. El jefe del Estado apelará ahora a los líderes de los siete partidos con representación parlamentaria (entre ellos el neonazi Aurora Dorada). Si estos no se ponen de acuerdo en un Gobierno ecuménico —con representación de todos ellos—, Papulias convocará elecciones. La repetición de los comicios puede beneficiar a Tsipras, a juzgar por la primera encuesta publicada desde el domingo: Syriza superaría en votos a ND, con el 27,7% (ND lograría el 20,3% y el Pasok, el 12,6%). El primer partido obtiene un bono de 50 escaños extras, según la ley electoral griega, lo que reforzaría la postura de Syriza.


Los islamistas argelinos quedan relegados a la tercera plaza en las urnas

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

Foto fija en Argelia. Su sistema político es aparentemente inmune a los vientos de la primavera árabe que soplan por el norte de África. Ganan siempre los mismos y los únicos que protestaron levemente, los islamistas moderados, quedan algo marginados en la instantánea de las elecciones legislativas. La primera consulta celebrada en el país más poblado del Magreb tras la eclosión de la primavera árabe, hace ya año y medio, arrojó sorprendentemente un resultado casi idéntico a la anterior, las legislativas de 2007. El inmovilismo es total.

El Frente de Liberación Nacional (FNL), el antiguo partido único que ha gobernado Argelia desde la independencia, excepto cuando lo hicieron directamente los militares, rozó la mayoría absoluta conquistando 220 escaños de los 462 que tendrá la futura Asamblea Popular Nacional encargada de reformar la Constitución.

En segundo lugar figura el Reagrupamiento Nacional Democrático (68 escaños), un partido algo artificial que encabeza el primer ministro Ahmed Ouyahia, y solo en un alejado tercer puesto se coloca la coalición islamista de la Alianza Verde (48 escaños) que antes de la elección se consideraba vencedora como lo fueron sus correligionarios en Túnez, Egipto y Marruecos. El viernes por la mañana aseguraba aún ser la segunda fuerza.

Su derrota es incuestionable no solo porque tiene menos diputados que en la anterior Cámara baja sino porque tres partidos de corte islamista se unieron en febrero para concurrir juntos. Otras dos formaciones de las mismas características religiosas, pero que no se sumaron a la Alianza, cosecharon 11 escaños. Los socialistas, que por una vez no boicotearon, obtuvieron 21.

Se ha producido una “gran manipulación”, denunció la Alianza Verde en un comunicado en el que deja caer que lo sucedido puede provocar una rebelión popular de las que está plagada la historia de Argelia. Esta mala práctica “expone al pueblo a peligros cuya responsabilidad no asumimos”, concluye el texto.

La comisión integrada por los partidos políticos para supervisar las elecciones (CNISEL) secundó la acusación de los islamistas. “La administración ha cometido fraude”, declaró Merouane Benatalla a la web informativa TSA. Se quejó de no haber estado asociada al escrutinio en las wilayas (gobiernos civiles), donde se recopilan los resultados comunicados por los ayuntamientos que a su vez centralizan los transmitidos por los colegios electorales.

La misión de 150 observadores de la Unión Europea, que preside el eurodiputado español José Ignacio Salafranca, pidió que representantes de la comisión accedieran a los gobiernos civiles. Las acusaciones de engaño, que se multiplican, y la negativa del Ministerio del Interior de entregar el censo electoral global a los observadores está complicando su tarea.

Ni que decir tiene que el titular de Interior, Dahou Ould Kablia, hizo ante la prensa una lectura diferente de lo sucedido. “Las elecciones han reforzado el apego del pueblo argelino a los valores de paz y estabilidad”, declaró. “En 1991 el pueblo sancionó al FLN”, recordó aludiendo a la victoria islamista que las urnas que fue abortada por un golpe de Estado militar. “En 2012 se ha refugiado con su voto en el FLN”, concluyó dando a entender que quiso ponerse a salvo del islamismo que impera en la región.

Dentro de dos años se celebrarán las presidenciales en Argelia. Será un nuevo test de la voluntad democrática. Bouteflika, de 75 años, que es el presidente honorífico del FLN, dejó caer que no solicitará un cuarto mandato. En 1999 fue aupado al poder por los militares y la iniquidad del procedimiento incitó a todos sus rivales a desistirse. Si en 2014 la elección es abierta, si no se sabe de antemano quién será el jefe del Estado, entonces Argelia habrá dado un paso hacia la apertura política.


El hermano de una víctima de Utoya le tira un zapato a Breivik

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

El hermano de una de las víctimas de la matanza de la isla noruega de Utoya le ha lanzado un zapato al acusado, el ultraderechista Anders Breivik, durante el juicio que se sigue contra él en Oslo. También le ha gritado varias veces en inglés: “¡Asesino! ¡Mataste a mi hermano! ¡Vete al infierno!

El joven que ha lanzado el zapato es un kurdo iraquí que ha viajado a Noruega para seguir el proceso. Varios agentes lo han sacado de la sala y luego ha recibido atención médica tras sufrir un ataque de nervios. Su hermano, fallecido en el atentado en la isla el 22 de julio, residía en Noruega tras recibir el estatus de refugiado.

El zapato no ha alcanzado a Breivik, sino a una de sus abogadas, Vibeke Hein Bra, que no ha resultado herida. Varios de los familiares de las víctimas y supervivientes de los atentados aplaudieron el incidente y los gritos de ira del joven. Otros se pusieron a llorar. La juez Wenche Elisabeth Arntzen ha decretado una pausa y el juicio se ha reanudado minutos después.

Al volver a la sala, Breivik ha dicho a los familiares de las víctimas: “Si queréis lanzar algo, lanzádmelo a mí la próxima vez, no a mis abogados”.

 


Hollande y Merkel aceleran las negociaciones europeas

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

El pulso está en marcha. Se acabó Merkozy y François Hollande no será un sustituto sumiso. Quiere el pacto de crecimiento prometido, porque le va en ello su credibilidad, y sobre todo el futuro de un mandato que todavía no ha nacido. La negociación ha empezado ya. Un día tras otro, Angela Merkel va subrayando las líneas rojas que Hollande no debe atreverse a cruzar. La canciller intenta aparentar que controla la situación, e insiste en que la salida de la crisis será un “proceso largo” que no se resolverá con “más crédito” sino corrigiendo “los problemas estructurales”, sobre todo “un endeudamiento catastrófico” y la “falta de competitividad”. Es decir, las recetas ortodoxas de siempre. Pero la casa arde y las vigas se derrumban. Grecia sigue asomada al precipicio. La nueva y estricta Italia de Mario Monti se pudre en un malestar social creciente y el primer ministro ruega a Europa que empiece a hacer “inversiones” para estimular el crecimiento. España recorta su sistema social entre los estertores del sistema bancario y aunque disimule espera un bálsamo de urgencia. En este contexto de caos, miedo y previsiones de crecimiento debilísimo de la Comisión, ¿qué margen de maniobra tendrá Hollande para convencer a Merkel de que es preciso aprobar medidas urgentes de estímulo?

El entorno del presidente explica que este defenderá el prometido pacto de crecimiento ante Merkel con firmeza y “la cabeza alta” porque, subrayan, “cada vez es más evidente que es preciso reorientar la política europea y que hay que hacerlo deprisa”. De momento, Hollande y Merkel han acelerado sus planes, y el socialista visitará Berlín el mismo día de su investidura, el 15 de mayo, y no el 16 como estaba previsto. El presidente electo ha retrasado un día la formación de su Gobierno, y solo unos minutos después de conocer la clave secreta del botón nuclear viajará a Alemania, se reunirá con la canciller y ambos darán una conferencia de prensa, el martes a las 17.45.

Un portavoz de Merkel afirmó el viernes que se tratará solo de “una toma de contacto” y que no se tomarán decisiones importantes. Pero la canciller está cada vez más aislada y necesita como agua de mayo un acuerdo. Animados por el triunfo de la izquierda en Francia, y preocupados por el resultado en Grecia, los socialdemócratas alemanes han empezado a criticar la austeridad ciega y a apretar las tuercas al Gobierno conservador, y Merkel sabe que una pinza bilateral entre el SPD y el PS puede dejarle sin los votos necesarios para ratificar en el Parlamento el tratado presupuestario.

Algunas voces creen que Berlín y París están condenados a entenderse y que no tardarán un minuto en hacerlo. Por ejemplo Daniel Cohn-Bendit, el viejo Dany el Rojo, eurodiputado verde, federalista franco-alemán y aspirante a un ministerio en el Gobierno de Hollande, ha advertido que “si Merkel no se pone de acuerdo con Francia, no tendrá la ratificación de su pacto fiscal en casa”.

El líder ecologista cree que la clave del entendimiento será “el aumento de los presupuestos comunitarios mediante la tasa a las transacciones financieras”. Según su análisis, si la tasa Tobin permite recaudar 50.000 millones el primer año, se pueden guardar 20.000 para reducir las aportaciones de los socios y dedicar 30.000 a recapitalizar el Banco Europeo de Inversiones, dándole una palanca inversora total de 300.000 millones.

Cohn-Bendit cree además que es necesario “evitar el golpe de Estado en Grecia”, y para ello propone modificar el acuerdo de rescate firmado de hace un año y aprobar un plan de ayuda social urgente. Su tercera vía hacia una solución francoalemana es que los Estados se empiecen a financiar más barato, y para ello, anticipa, Merkel y Hollande aprobarán la puesta en marcha “del fondo de amortización propuesto por un grupo de economistas alemanes, que es la única solución compatible con la ley constitucional alemana”.

En Francia hay dos líneas de pensamiento. Los optimistas piensan que Merkel no tendrá más remedio que sacar la chequera europea para sobrevivir, al menos hasta las próximas elecciones. Los pesimistas afirman que las malas previsiones de la Comisión, que el viernes rebajó las cifras de déficit y crecimiento que soportan el programa económico de Hollande para 2012 y 2013, limitan mucho el margen de maniobra del nuevo presidente. Esas voces subrayan que si los mercados atacaran a Francia, todas las promesas electorales de Hollande saltarán por los aires y su mandato será una cuesta abajo similar a la vivida por el Gobierno de Mariano Rajoy.

¿Y los mercados? Algunos inversores señalados confían en que Hollande será capaz de enderezar la nave. “Le toca a usted, señor presidente, convertir (esta situación crítica) en un nuevo principio para Europa”, escribía el jueves en el Financial Times Gérard Errera, ex embajador francés en Reino Unido y hoy asesor del potente fondo de capital privado Blackstone.

Según Errera, Merkel y Hollande “necesitan llegar a un acuerdo”, y lo habrá si encuentran el equilibrio entre dos elementos básicos: de una mano, una política europea proactiva que financie programas de innovación, infraestructuras y energía a través de los eurobonos; un mejor uso de los fondos estructurales y un papel más fuerte del Banco Europeo de Inversiones (todo lo que quiere Hollande). Del otro lado, advertía Errera, Francia “deberá aceptar una dosis de medidas liberales”, incluyendo “el recorte del gasto, la flexibilidad laboral y las reformas estructurales”.

Este es el gran problema de Hollande. Nadie de su partido durante la campaña electoral ha hablado de ese tipo de reformas, salvo él mismo, uno de los últimos días, cuando abrió la mano con la boca pequeña a descentralizar el Estado y acometer algún “ajuste” del mercado laboral.

Aliado con el Frente de Izquierda y los comunistas, y a un mes de que las legislativas confirmen o desmientan una mayoría parlamentaria que apoye sus decisiones, Hollande deberá tentarse la ropa en las promesas a Merkel, porque puede encontrarse con un motín en casa. Pero parece claro que Francia deberá poner encima de la mesa alguna contrapartida a las concesiones de una Merkel que, por lo que parece, cada vez lidera menos a esta Europa sin rumbo.


Alemania afirma que Europa sobreviviría si Grecia sale del euro

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

El ministro de Finanzas de Alemania, Wolfgang Schäuble, considera que la zona euro soportaría sin grandes problemas la salida de Grecia de la Unión Monetaria y su moneda única, ya que el sistema es hoy mucho más resistente que hace dos años, cuando estalló la crisis de la deuda.

“Hemos aprendido mucho en los últimos dos años y desarrollado mecanismos de defensa. Los peligros de contagio a otros países de la eurozona se han reducido y la región es mucho más resistente en su totalidad”, afirmó Schäuble en unas declaraciones que publica hoy el diario Rheinischen Post. De esta forma, el ministro alemán presiona a los políticos griegos para que alcancen un acuerdo de gobierno tras las elecciones del domingo.

Asimismo, aseguró que “es errónea la impresión de que no seríamos capaces de reaccionar a corto plazo ante un imprevisto” y subrayó que “Europa no se viene abajo tan rápidamente”.

En cuanto a la complicada situación de Grecia tras las elecciones legislativas y las dificultades para la formación de un Gobierno de coalición, el titular alemán de Finanzas lanzó una advertencia clara a las fuerzas antieuropeas. Schäuble calificó de “peligroso engañar a los ciudadanos asegurando que existe otra vía más sencilla para sanear Grecia, evitando toda dureza. Eso es un sinsentido”.

Mientras el ministro alemán se atreve a decir que Grecia puede salir del euro sin grandes problemas para el resto de los socios del euro, economistas e inversores idean propuestas para salvar a la moneda única. Entre las prescripciones para ayudar a los países con problemas, se encuentran créditos para emergencias, compra de bonos por parte del Banco Central Europeo (BCE), complementados con recapitalizaciones y seguros para los depósitos.

Un sondeo realizado en Alemania revela que el 73% de los ciudadanos de este país es partidario de que Grecia abandone la zona del euro. El estudio del instituto de estudios de mercado Toluna und Thring Heer & Partner destaca que, además, un 60% de los alemanes considera una amenaza para el euro las señales contra la política de estricto ahorro en la UE que se han producido tanto en Grecia como en Francia tras las elecciones en ambos países.


Una mayor participación electoral da un respiro al régimen argelino

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

Acaso haya sido la mayor oferta electoral o el agradecimiento a las subidas salariales desde que, en el norte de África, empezó la primavera árabe, pero los argelinos acudieron este jueves a las urnas en mayor proporción que en otras ocasiones.

El Ministerio del Interior anunció anoche que la participación había alcanzado el 42,9% del censo, más de siete puntos superior que en las anteriores legislativas de 2007. Casi 9,2 millones de argelinos votaron de los 21,6 millones inscritos en el censo de un país de 36 millones de habitantes, con una fuerte proporción de jóvenes y menores. Los resultados de la votación se esperan a lo largo de este viernes.

Aunque el resultado no se aleja mucho de los deseos formulados por los principales responsables políticos, que confiaban en que se acercarse al 50%, la participación en Argelia es inferior a la de todos sus vecinos árabes, incluido Marruecos, donde en noviembre pasado llegó al 45%.

El incremento de la anhelada participación produjo alivio entre las autoridades que confían en poder sortear así una primavera árabe agitada y hasta traumática como la que han vivido sus vecinos orientales. El ministro del Interior, Dahou Ould Kablia, restó importancia anoche a las riñas en colegios y denuncias de fraude que describió como “problemas contenidos”.

El jefe de la misión de los observadores de la Unión Europea, el eurodiputado español José Ignacio Salafranca, confirmó que los “incidentes” eran “muy limitados”.

Los argelinos dieron sobre todo la espalda a las urnas en muchas grandes ciudades empezando por Argel (69,5% de abstención) y la conflictiva región de Cabilia en cuya capital, Tiziouzou, solo depositó una papeleta el 19,74% de los inscritos. Fue en las zonas desérticas del sur donde mas votaron.

Mohamed Hadibi, un candidato de la coalición islamista moderada Alianza Verde, anunció que eran los vencedores en Argel, un dato aún no confirmado. Del inicio del escrutinio sí se desprende que cinco partidos van a dominar los 462 escaños de la futura Asamblea Nacional Popular que deberá enmendar la Constitución.

Junto al histórico Frente de Liberación Nacional, que gobierna desde hace medio siglo, emergen dos corrientes islamistas, la moderada Alianza Verde y el Frente para la Justicia y el Desarrollo, y otros dos grupos de izquierdas, el socialdemócrata Frente de Fuerzas Socialistas y los antiguos trozkistas del Partido del Trabajo, el único que encabeza una mujer, Louisa Hannoun.

Argel no fue el fiel reflejo de la realidad del país. Apenas había, por ejemplo, afluencia en el colegio electoral de Foujeroum en el barrio de Bouazareah. Fouzia, miembro de la comisión de magistrados que supervisa los comicios, reconocía en los pasillos semidesiertos “que había poca gente” a media mañana. “Confío en que vengan por la tarde, sobre todo las mujeres”, comentó.

“Por el cambio”, rezaban los folletos de propaganda con el rostro sonriente de varios candidatos esparcidos en el suelo de la cafetería adyacente a la escuela. “Querrán decir más bien por su enriquecimiento”, comentó en voz alta un cliente y todos rieron de buena gana mostrando su aparente desafección por la consulta. Ninguno de los varones allí sentados tenía la intención de votar.

“Si, claro, esto no es Túnez, donde la gente se agolpaba ante las puertas de los colegios media hora antes de que abriesen”, constataba el eurodiputado italiano Antonio Panzeri que copreside la delegación del Parlamento Europeo desplazada a Argelia. Túnez celebró en octubre sus primeras elecciones democráticas.

Ni siquiera los escasos compromisarios de los partidos sentados frente a las mesas electorales parecían interesados por lo que allí sucedía. “Soy militante por un día y porque me pagan 100 dinares” (10 euros), explicaba en Bologuine, otro barrio de Argel, Ahmed, un joven estudiante que representaba al FLN. “Y, por cierto, no voy a votar”, recalcaba.

En una sala contigua, Fátima, cubierta con un pañuelo que no dejaba al aire ni un pelo, escrutaba la votación con atención. “El dinero que me paguen es lo de menos, estoy aquí por convicción”, repetía ante el periodista. Esta estudiante de filología germánica era compromisaria de la Alianza Verde.

Argelia votó cuando aún persiste la polémica soterrada entre la misión de observación de la Unión Europea, encargada de supervisar el proceso, y el titular de Interior, Dahou Ould Kablia, a propósito del acceso al censo electoral nacional que el ministro guarda celosamente.

Salafranca, que encabeza la delegación de 150 observadores europeos, ha escrito una carta al ministro en la que le recuerda que entre los derechos que asisten a su misión figura el poder consultar el censo como pudo hacerlo en otros países (Líbano, México y Perú) cuyas elecciones vigiló por cuenta de la UE, según indican fuentes diplomáticas europeas.

La misiva de Salafranca es el último episodio de un largo tira y afloja sobre el censo que arroja sombras sobre el proceso en curso en Argelia, el primero de una larga serie que concluirá dentro de dos años con las presidenciales. Ould Kablia denegó a la UE y a los partidos políticos argelinos el acceso al censo nacional so pretexto que contiene “datos personales y confidenciales” de los electores “que la ley argelina prohíbe comunicar”, según una nota difundida por la agencia de prensa oficial APS. Les propuso, en cambio, consultar los censos provinciales que contienen menos detalles.

“Los observadores europeos se hubiesen conformado con una versión expurgada del censo nacional”, señalan las mismas fuentes. “Los censos provinciales no les valen porque no disponen de medios para cruzarlos y comprobar que un mismo elector no está inscrito en varias circunscripciones”, añaden.

Varios partidos de oposición argelinos sostienen que el censo ha sido hinchado artificialmente, una sospecha no compartida por la misión europea. Desde las elecciones presidenciales de 2009 el censo aumentó en unos 900.000 electores, hasta alcanzar los 21,6 millones, una cifra razonable en un país con una población joven.

En su nota dirigida a los observadores las autoridades argelinas les recuerdan que “deben desarrollar su tarea con discernimiento, imparcialidad, objetividad y discreción y lejos de cualquier polémica (…) que pueda perjudicar la credibilidad de su misión”. Salafranca ha sido más que prudente.

El equipo de la UE ha hecho otros dos reproches a las autoridades argelinas. El primero es que hasta hace unas horas no tenían previsto permitir a los partidos políticos asistir al último recuento provincial de los sufragios, en la sede de la Wilaya (Gobierno Civil), antes de enviarlos al Ministerio del Interior.

También las ha criticado por autorizar a votar in situ a los 30.000 militares que han sido desplegados a finales del año pasado en la provincia de Tinduf (60.000 habitantes), tras el secuestro de los tres cooperantes europeos, dos de ellos españoles, en los campamentos de refugiados

“Los recién llegados eligen a los representantes de la provincia en vez de los lugareños”, comentó una fuente conocedora del proceso electoral en esa provincia del suroeste fronteriza con Marruecos. El ministro del Interior prometió enmendar la ley para que la próxima consulta los militares no impongan su decisión a la población civil de Tinduf.

La prensa independiente argelina se ha alineado con los argumentos de la UE mientras que algunos diarios oficialistas les han tachado de actuar como espías. Todo esto “puede aumentar las dudas sobre las intenciones de las autoridades y corre el riesgo de desacreditar aun más el proceso electoral”, recalcaba hoy el diario El Watan.


El primer debate electoral de Egipto ajusta cuentas con el pasado

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

Inmerso en un azaroso proceso de transición democrática, Egipto vivió la noche del jueves un nuevo hito: la celebración del primer debate presidencial de la historia de la región. El cara a cara, que duró más de cuatro horas y media, enfrentó a los dos grandes favoritos para acceder a la presidencia del país: Amr Musa, exsecretario general de la Liga Árabe, y Abdel Moneim Abulfutú, un islamista moderado. El histórico debate, que terminó pasadas las dos de la madrugada, despertó una gran expectación entre la ciudadanía. Miles de cairotas, hipnotizados ante las pantallas de televisión, llenaron las salas de los bares del centro de la ciudad. Fue un espectáculo impensable antes de las revueltas (hace solo año y medio).

Moderado por dos rutilantes estrellas de la televisión egipcia, el debate (emitido por dos canales privados) fue un fiel reflejo del transcurso de la campaña electoral, que ha entrado ya en sus últimas dos semanas. Los dos aspirantes, que se alternan en el primer puesto de los diversos sondeos publicados, se mostraron interesados en contrastar sus trayectorias pasadas más que sus respectivos programas.

Los egipcios, que echaron a Mubarak en una fugaz revolución popular, están convocados a las urnas para elegir a su sucesor los días 23 y 24. Será la primera vuelta de unas elecciones clave para ver en qué se traduce la revolución.

Ni en cuestiones relativas a la política económica, educativa, o las relaciones con Israel, mostraron Musa y Abulfutú profundos desacuerdos a la hora de responder a las preguntas de los moderadores. Ambos dijeron que revisarán el tratado de paz con su vecino, que el exdiplomático definió como “adversario” y el islamista como “enemigo”. De acuerdo con el formato pactado, al final de cada bloque, ambos tenían la oportunidad de realizar una pregunta a su adversario, momento en los que ambos políticos aprovecharon para entrar en una batalla cuerpo a cuerpo.

En reiteradas ocasiones, Abulfutú resaltó en sus cuestiones la conexión de Musa con el régimen de Hosni Mubarak, pues sirvió durante la década de los noventa como ministro de Asuntos Exteriores. “Siendo un integrante del antiguo régimen, ¿cómo es posible que se convierta en la solución a los problemas del país?”, le espetó.

El veterano diplomático se defendió argumentando que, desde su posición, defendía “los intereses nacionales”, y no los del régimen. Además, aseguró no compartir muchas de sus políticas: “Me opuse a muchas de las políticas internas del Gobierno, y esa fue la razón por la que fui relevado de mi cargo”.

Por su parte, Musa atacó a su adversario a causa de su pertenencia durante más de tres décadas a la organización de los Hermanos Musulmanes, de la que fue expulsado el año pasado por desobedecer las directrices de su guía supremo. En concreto, acusó a Abulfutú de haberse opuesto al régimen de Mubarak para defender los intereses de la Hermandad, y no los del pueblo egipcio. Asimismo, le recriminó sostener discursos contradictorios: “Él utiliza un lenguaje dual: con los salafistas, es salafista, y con los laicos, él es laico, ninguno de los dos sabe el acuerdo al que ha llegado con los otros”.

Gracias a su condición de islamista moderado comprometido con la revolución, Abulfutú ha sido capaz de recabar el apoyo de partidos y grupos de ideologías muy diversas, desde organizaciones de jóvenes revolucionarios laicos, a movimientos salafistas que abogan por una interpretación ultraconservadora del islam.

“Llamo a la unidad de laicos, coptos e islamistas, para reflejar la unidad del 25 de enero [día de inicio de la revolución]. No podemos construir el país sin unidad, sin superar las diferencias de religión o de posiciones”, dijo el político islamista en defensa de su proyecto político para la presidencia del país.

Ambos candidatos pasaron de puntillas por la delicada cuestión del futuro papel del ejército, en especial por lo que respecta a sus inversiones -algunos expertos apuntan a que sus negocios superan el 30% del PIB. “El ejército necesita poder financiarse, la cuestión es sensible, y debe haber un diálogo sobre los límites de esas inversiones”, respondió Musa.

Los responsables de organizar el programa especial informaron de que invitaron a Musa y Abulfutú porque son los favoritos, y que otros candidatos, como Mohamed Morsi, el representante de los Hermanos Musulmanes, rechazaron participar en el debate. Si bien existe la voluntad por parte varios medios de comunicación de organizar nuevos debates con la participación de otros aspirantes, de momento no existe ninguna aún ninguna fecha concreta.

Las televisiones que emitieron el debate, conscientes de la trascendencia del momento, también dedicaron al debate los 90 minutos previos al comienzo del cara a cara: emitieron las imágenes del duelo Kennedy-Nixon, en Estados Unidos en 1960, el primer debate presidencial televisado, análisis de expertos y mucha publicidad.

Una de las anécdotas del día fue el error cometido por Musa, máximo representante de la Liga Árabe durante una década, al decir que Irán es un país árabe.


Hollande comienza a ejercer el poder en Francia y en Europa

Posteado por on Jueves, 10 mayo, 2012

En el mundo acelerado de hoy y con la Unión Europea de nuevo sometida a fuertes tensiones por la crisis griega, los cien días de gracia de que solían gozar los políticos ganadores son algo tan del siglo XX como la última vez que un presidente socialista estuvo en el Elíseo. François Hollande no tomará posesión hasta el próximo martes, pero ya está recibiendo en París a altos responsables de la Unión, mientras desde su entorno se advierte en términos disuasorios a quienes planean despidos masivos pensando en beneficios bursátiles. Y desde Alemania, Angela Merkel le envía recados, tanto sobre el irrenunciable rigor presupuestario en Europa como sobre Afganistán. La canciller alemana y el nuevo presidente galo se reunirán por primera vez el próximo martes, pocas horas después de la toma de posesión de Hollande.

Hollande se ha convertido en el tótem de la izquierda europea, tanto que ya ha tenido que dejar con las ganas a alguno de los que le habían pedido audiencia, como el líder de la izquierda radical griega, Alexis Tsipras, aunque el heleno ha justificado el retraso indefinido de su visita a París con el argumento de la evolución de la situación en Atenas.

Antes de hacer valoraciones políticas sobre la situación en Europa, desde las filas socialistas francesas se ha puesto la lupa en el panorama nacional, con un gran zafarrancho en ciernes a la vista de los despidos masivos que planean grandes consorcios. “Como consecuencia de la presión política, algunas compañías ha pospuestos sus planes de despidos”, ha declarado Michel Sapin, consejero económico de Hollande que suena como ministro de Finanzas.

Sapin no ha dado detalles, pero sobre la mesa del futuro presidente planean la anunciada venta de General Motors de su planta en Estrasburgo (unos mil empleos), reajustes en las plantilla de Carrefour (3.000-5.000, según los sindicatos), cierre de una planta del grupo PSA-Peugeot-Citroën, negociaciones para el ahorro de 2.000 millones de euros en tres años en Air France-KLM y cierre de altos hornos de ArcelorMittal.

Sapin ha recordado la promesa electoral de Hollande de reducir el 10% de la actual tasa de desempleo y ha hecho saber que no solo será “extremadamente caro” despedir para hacer subir la cotización bursátil sino que a General Motors se le va a hacer entender “que hay una cierta moralidad en la vida económica, que respetar a los trabajadores es uno de los valores de una gran compañía”.

En el marco europeo, Hollande recibió el miércoles a Herman Van Rompuy, presidente del Consejo Europeo, y hoy a Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo, formado por los 17 los países de la eurozona. Juncker viajó a París para recordar el futuro presidente que “no se puede reabrir el pacto presupuestario” y adelantarle que “no habrá nueva negociación formal, pero es posible introducir elementos de crecimiento”.

Es la posición de la Alemania de Merkel, quien ha reiterado en el Bundestag, que “un crecimiento a crédito no haría volver al principio de la crisis”. “Ni lo queremos, ni lo haremos”,ha remachado entre los aplausos de los suyos. También ha desautorizado a Hollande a propósito de Afganistán, de donde el futuro inquilino del Elíseo quiere retirar sus tropas de combate este mismo año, frente al compromiso común de los aliados de seguir hasta finales de 2014. “Para el Gobierno alemán rige un principio: juntos entramos, juntos saldremos”, ha subrayado la canciller.

A pesar de la de firmeza de Merkel, su ministro de Hacienda, Wolfgang Schäuble, ha enviado señales de flexibilidad al considerar “aceptable” una tasa de inflación de entre el 2% y el 3%. La inflación en la eurozona es ahora del 2,6%, sensiblemente por encima del 2% que el banco central alemán (Bundesbank) ha considerado tradicionalmente el techo para la subida de precios. La inflación ronda el 2% en Alemania y las palabras de Schäuble dan pie a pensar que el Bundesbank aceptaría tasas del 2,5% o 2,6% en un gesto dirigido a favorecer un reajuste de las diferencias económicas entre los países de la Eurozona.

De hecho, Schäuble ha adelantado que los sueldos alemanes podrían subir más de la media europea en los próximos meses. Tras muchos años de estancamiento, los sindicatos alemanes quieren negociar la participación de los trabajadores en los beneficios del auge económico. Alemania sacrificaría así parte de su competitividad y, en el mejor de los casos, ayudaría a que sus socios se recuperen del actual desequilibrio comercial con la primera economía europea.


Un partido pequeño se ofrece para cerrar el pacto de gobierno

Posteado por on Jueves, 10 mayo, 2012

Buenos augurios al borde del abismo. Cuando la repetición de las elecciones parece poco menos que inevitable, Fotis Kuvelis, el líder del pequeño partido Izquierda Democrática (19 diputados), se mostró ayer dispuesto a integrar un Gobierno “ecuménico” —de amplia base— para sacar a Grecia del atolladero en que se encuentra tras las elecciones del domingo, que arrojaron el Parlamento más atomizado de su historia. Kuvelis respondía así a la oferta de colaboración que le hizo Evánguelos Venizelos, líder del socialista Pasok y encargado in extremis de formar gobierno tras el fracaso en la tarea del conservador Andonis Samarás (Nueva Democracia, 108 diputados) y Alexis Tsipras, líder de la Coalición de Izquierda Radical (Syriza, 52 escaños).

Kuvelis, responsable de un partido formado por disidentes del Pasok y de Syriza, propuso “la formación de un Gobierno ecuménico que respete el mandato del pueblo; con figuras solventes, un programa claro y el horizonte de las elecciones europeas de 2014. Su principal objetivo debe ser mantener a Grecia en la Unión Europea y la Eurozona”, así como la liberación progresiva de la política de austeridad impuesta por el plan de rescate. Aunque las conversaciones de Venizelos con otros responsables políticos continuarán hoy —se reunirá en primer lugar con Samarás—, la reacción del líder socialista a las declaraciones de Kuvelis hace pensar en la posibilidad de una solución. “La propuesta del señor Kuvelis casi coincide con la nuestra; nuestras posturas se encuentran muy cerca. Este primer contacto, si no optimista, sí es al menos un buen augurio”, dijo.

Algo más a la derecha que Syriza, y a la izquierda del Pasok, Izquierda Democrática (Dimar, en sus siglas en griego) se encuentra sin embargo en las antípodas de Nueva Democracia, si bien su principal enemigo —y en eso coincide con socialistas y conservadores— es Alexis Tsipras, líder de Syriza, de quien le separan diferencias personales y políticas irreconciliables. El pacto entre estas tres fuerzas supondría, pues, no solo solventar un acuciante vacío de poder que tiene a Europa en vilo, sino también neutralizar al vencedor moral de los comicios, Tsipras, que aboga por la repetición de los mismos —una encuesta hecha pública ayer mismo le da como ganador— y que ha propuesto por carta a los máximos responsables europeos “una reevaluación de toda la estrategia europea hacia Grecia”. Para el exministro de Economía Venizelos —que en otoño amarró el segundo rescate, de 130.000 millones—, presentar una solución en bandeja sería una oportunidad de oro para recomponer su maltrecha figura política justo cuando emprende la travesía del desierto al frente del partido más vapuleado en las urnas: de los 160 escaños que obtuvo en 2009, el Pasok solo logró 41 el domingo.

Si finalmente hay acuerdo, los 1.000 millones de euros del tramo de ayuda bloqueados hasta la constitución de un ejecutivo pueden fluir ya sin objeciones. La subida de la Bolsa de Atenas —el índice general subió ayer un 4,19%— era otra aparente señal de alivio. Si todo resulta ser un canto de sirena, el presidente griego, Karolos Papulias, instará a los líderes de los siete partidos con representación parlamentaria a formar un ejecutivo de unidad nacional; y, en caso de desacuerdo, convocará de nuevo elecciones legislativas. A la espera de un probable pacto, lo único claro es que nadie quiere llegar al escenario inmanejable de un gobierno que acoja en su seno el huevo de la serpiente del partido neonazi Aurora Dorada, alrededor del cual el resto de fuerzas —e incluso los medios de comunicación— han creado un inviolable cordón sanitario. Cualquier opción parece más razonable que sentar a la mesa a una banda de energúmenos a los que se relaciona con numerosas agresiones a extranjeros, la última ayer mismo, con tres víctimas en el centro de Atenas.