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La última carta de Lorca

Posteado por on Lunes, 14 mayo, 2012

“En tu carta hay cosas que no debes, que no puedes pensar. Tú vales mucho y tienes que tener tu recompensa. Piensa en lo que puedas hacer y comunícamelo enseguida para ayudarte en lo que sea, pero obra con gran cautela. Estoy muy preocupado pero como te conozco sé que vencerás todas las dificultades porque te sobra energía, gracia y alegría, como decimos los flamencos, para parar un tren”. Sobre la cuartilla blanca, fechada el 18 de julio de 1936 en Granada, Federico García Lorca trataba de consolar a su enamorado Juan Ramírez de Lucas.

La pareja se encontraba llena de ilusiones y de proyectos. Lorca había decidido aceptar la invitación de Margarita Xirgu para viajar a México pero quería marcharse con el estudiante de 19 años, que soñaba con ser actor y que ya había hecho sus primeros pinitos en el Club Teatral Anfistora. La complicidad era mutua pero necesitaban la aprobación del padre del muchacho, un reputado médico albaceteño. El poeta había cumplido 38 años pero a su amante le faltaban dos para alcanzar la mayoría de edad. Podrían haberse fugado. Seguramente Lorca tenía los contactos necesarios para que pudieran salir de España con papeles falsificados pero se negó a hacerlo. Ramírez de Lucas debía convencer a su familia para marcharse juntos pero las cosas no estaban saliendo bien: “Yo pienso mucho en ti y esto lo sabes tú sin necesidad de decírtelo pero con silencio y entre líneas tú debes leer todo el cariño que te tengo y toda la ternura que almacena mi corazón”, prosigue el poeta.

Los tres folios, escritos a mano, con palabras subrayadas y alguna tachadura, llegaron a su destino cuatro días después, antes de que se cortaran las comunicaciones entre la zona republicana y la nacional. Ese mismo día se conocía el alzamiento franquista, la sublevación militar no tardaría en convertirse en guerra civil y empezaba el reinado del horror.

El valor documental de estos folios, junto con el poema, los dibujos y los cuadernos, en los que Ramírez de Lucas cuenta sus recuerdos sobre la relación de ambos, deberá ser determinado por los historiadores pero para eso hace falta que los herederos den el visto bueno a la publicación. Hermanos y sobrinos se debaten sobre qué hacer con los documentos, que ya han merecido el interés de un gran sello editorial. Para los partidarios de sacarlos a la luz se trata de una cuestión de tiempo pero otro sector de la familia se niega a utilizar el histórico material. La trascendencia de los documentos podría ser de enorme importancia, puesto que aportarían nuevos datos sobre los últimos días del poeta.

La resonancia internacional de lo publicado estos días por EL PAÍS, con una reproducción de un poema de amor inédito de Lorca dedicado a su novio, ha sido enorme, como casi todo lo que se relaciona con el poeta español más traducido de todos los tiempos. Desde Nueva York, Laura García Lorca ultima los detalles técnicos de una exposición sobre el poeta que se realizará en la Biblioteca Municipal, cuanta cómo ha sido requerida por algunos de los periódicos más prestigiosos para hablar del tema. Y lo mismo Ian Gibson. Ayer mismo, desde un tren camino de Córdoba, el biógrafo más conocido de Lorca destacaba la importancia de que afloren nuevos documentos y de que se remuevan las vías de investigación sobre el escritor. En su opinión, los documentos deberían publicarse cuanto antes para ser estudiados.

Dado que se trata de una carta fechada el mismo 18 de julio de 1936, Gibson considera que podría tratarse de la última misiva del poeta de la que se tiene constancia, aunque sea difícil determinarlo al cien por cien. “Según mis datos, el pintor Pepe Caballero le escribe una carta a Lorca en esos días y se la devuelven diciendo que en esa dirección ya no vivía nadie”, añade. A sus 73 años, el escritor considera que su cabeza se encuentra repleta de nombres y de fechas pero le bastó escuchar los apellidos Ramírez de Lucas para situarse en el tiempo: “¿Vive todavía? Hice todo lo posible por entrevistarme con él pero fue imposible. Sabía que era fundamental su relación con Lorca pero no logré hablar con él y eso supuso una gran frustración. Cuando conseguí hablar con él me dijo que no quería verme, que él mismo preparaba su propia versión de los hechos, pero supongo que era una manera de quitarme de en medio”.

Tres cuartos de siglo después, Federico García Lorca sigue siendo noticia. Resulta casi un milagro que el histórico material haya sobrevivido a tantos avatares. Ramírez de Lucas, al que algunos han comparado en las fotos que se conservan de cuando era joven con el galán de cine Alan Ladd, guardó durante años los recuerdos que le unían a Lorca sobreponiéndose a todos los peligros que conllevaba haber tenido relaciones con un poeta tan estigmatizado por el franquismo. En la carta de tres folios quedaban las últimas palabras que le enviaba el poeta. A los pocos días de recibirla, Albacete quedaba bajo el mando republicano y Granada en poder de los nacionales, lo que agravó la situación de Lorca.

El poeta, tan famoso como carismático, se encontraba en la cumbre de su fama. Bodas de sangre se estaba traduciendo al francés y estaba a punto de publicarse Poeta en Nueva York. Margarita Xirgu lo había invitado a México pero en los planes de Lorca también se encontraba la idea de regresar en otoño a Madrid para estrenar Doña Rosita la soltera. Sin embargo, en el otro bando solo importaba su fama de rojo y de homosexual. La situación en Granada se volvía insostenible. Su cuñado, el alcalde socialista de la ciudad, Fernández Montesinos, fue arrestado el 20 de julio en el Ayuntamiento y fusilado el 16 de agosto, dos días antes del asesinato de su cuñado Lorca.

Durante un registro en la Huerta de San Vicente, en busca de uno de los empleados de la familia, el padre del poeta fue golpeado brutalmente por números de la Guardia Civil. Ante el peligro evidente y la posibilidad de que el poeta fuera el siguiente, Lorca se esconde en casa de la familia Rosales, cuyos hijos, y en especial Luis, eran íntimos del autor de Yerma. El poeta no quiso que Luis Rosales y Pepinique Rosales lo pasasen en su propio coche al bando republicano, como habían hecho con otros amenazados. Fue detenido el 16 de agosto, tras ser denunciado por Ramón Luis Alonso, exdiputado de la CEDA, que odiaba tanto a Garcia Lorca como a la familia Rosales por no querer admitirlo en la Falange de Granada.

Queipo de Llano, gobernador militar de Andalucía Occidental, fue informado telefónicamente del arresto que se acababa de llevar a cabo. “¡Que le den café!” fue su respuesta. La madrugada del 18 de agosto era fusilado “por rojo y por maricón”. La noticia, pese a los rumores y las protestas internacionales que ocasionó, no se confirma hasta el 20 de septiembre, un mes y dos días después de su asesinato.

Como algunos españoles que no podían acreditar un pasado glorioso al lado del bando nacional, Ramírez de Lucas se alistó en la División Azul, donde fue herido grave en la batalla del río Lovat y condecorado posteriormente. Todavía se encuentra en Internet una de las cartas que mandó a su casa desde el frente ruso. Con la ayuda de Luis Rosales buscó trabajo en ABC. Se ganó la vida como periodista y crítico de arte y arquitectura, rehizo su vida sentimental con un compañero con el que compartió treinta años. Ni siquiera a él le contó nada sobre ese amor de juventud.

Mucho tiempo después, seguramente cuando la herida dejada por esa relación frustrada de manera tan dramática, Ramírez de Lucas comenzó a verter todos sus recuerdos en unos cuadernos, en los que cuenta la época que le tocó vivir, los momentos junto a Federico y sus ideas políticas. Todo ello podría ser de enorme valor para los historiadores. Hace dos años, poco antes de fallecer en un hospital madrileño, legó los documentos a una de sus hermanas. Su última voluntad fue que los documentos en su poder se conocieran.


Del café de máquina a las órdenes de Simon McBurney

Posteado por on Lunes, 14 mayo, 2012

“Aquello fue muy fuerte. Te das cuenta del absurdo, de la fuerza de la televisión. Yo iba y venía de mi casa en Estocolmo a Madrid a rodar, y aún así desde que empezó a emitirse Camera café lo noté”. César Sarachu (Baracaldo, 1958) vive en Estocolmo desde hace dos décadas. Empezó en el teatro en el País Vasco, estudio en la Escuela de Jacques Lecoq en París (donde conoció a su mujer, una sueca que también estudiaba Interpretación), ha trabajado en teatro con Peter Brook y Simon McBurney, ha rodado películas existencialistas, de arte y ensayo puro… Y en España es ver su cuerpo enjuto, de 1,83 metros y siempre rozando los sesenta kilos de peso, y el público solo piensa en su apocado Bernardo de la mítica sitcom de Telecinco. “Era muy agobiante, con todo el mundo haciendo fotos con los móviles. Pienso en los realmente famosos, yo solo llegué a un nivel, y paladeas el placer del anonimato. Es delicado. No lo echo de menos”. Culpa de Luis Guridi, director de Camera café, que también le ha usado en videohistorias en la web. “Es culpable, pero más aún, es amigo. Hacía un gran producto”.

Pero ese encasillamiento existe: “Hace 21 años que no hago teatro en España. Tampoco he rodado mucho cine aquí. El problema es que el público te conoce por algo y –lo entiendo- es facilísimo que te encasillen. Lo bueno es que en el resto de Europa no saben quién soy. La gente decía que con mi cuerpo era un actor físico… hasta que en Londres Simon McBurney me suelta que debo usar el primer plano. Aleluya”.

Sarachu acaba de llegar de París, de rodar un corto con el hijo de Peter Brook. Con el gran maestro dramático trabajó hace dos años. “Fui porque me llamó. A mí me daba igual el papel. Empezamos a trabajar y se van distribuyendo los roles. Eso no me preocupa. ¿Si soy de fácil conformar? Si las cosas se hacen con justicia, sí. Y me gusta cuando los compañeros se salen, porque trabajas en equipo. Por supuesto, prefieres cosas con enjundia, que puedas morder… A lo mejor tengo mucha confianza en mí”, remata riendo. “Pienso que algo bueno me tocará”.

Y como ejemplo, su paso por la programación del madrileño festival de Otoño en Primavera (hasta mañana martes), con su compañía favorita, la británica Complicité, con un director que sabe exprimirle, Simon McBurney, y con una enorme obra, El maestro y Margarita, de Mijaíl Bulgákov, para algunos la mejor novela de la literatura rusa –y eso ya es decir-. Tres horas de extraordinaria dramaturgia, de historias intrincadas, que Bulgákov escribió y quemo en 1930, rehízo entre 1931 y 1936, finalizó un borrador (el cuarto) en 1940, cuatro semanas antes de su muerte, y su viuda remató en 1941. Aún así, hasta 1967 no hubo edición considerada definitiva… y no es la última, Sarachu encarna a Vóland, el mago, en esta historia que salta entre épocas, reflexiona sobre el bien y el mal. “Es preciosa. Cuando estudiaba en la parisiense escuela de Lecoq, hacia 1987, conocí a mi ahora esposa y ella estaba leyendo El maestro y Margarita. Me dijo que era la mejor novela que había leído, y cuando volví en las vacaciones de Navidad a Bilbao la compré. El año pasado Simon me llamó para ofrecerme el reto, acepté, y en un paso por Bilbao recuperé el libro y leí lo que yo había escrito en 1987: la novela que más le gusta a Åsa, y había un mechón de pelo de ella… Esas cosas del enamoramiento”. Sarachu sonríe con timidez. Por amor a su familia, le cuesta ir de gira: o no se va muy lejos o se la lleva con él. Ahora, El maestro y Margarita le ha llevado de Londres a Madrid, y de ahí a Viena, Ámsterdan, el festival de Aviñón y Barcelona. “Traerla a España es algo especial. El idioma no es problema. Antes me asustaba que la gente se fijara en cómo sonaba mi inglés. Ahora solo pienso en la obra”.

A Sarachu le gusta progresar, trabajar en superar los errores tras afrontar los retos. Y El maestro y Margarita los posee de todo tipo. “Es una obra dificilísima de versionar. Simon insiste mucho en que es su versión. A mí me emociona que tenga tanta carga autobiográfica, que entreveamos los problemas de Bulgákov, su petición a Stalin para salir de la URSS, su vida dura e increíble, de creador maltratado, con problemas físicos, su amor por su tercera mujer… y eso lo mezcla en ‘El maestro y Margarita’ con una historia de Jesús y Poncio Pilatos, el perdón, el bien y el mal”. Respetando las épocas, su Vóland hace guiños a la actualidad tecnológica digital. “Pero hemos sido muy fieles”. Sarachu habla de El maestro y Margarita como de un Everest literario, rico en complejidades, que disfrutas según vas ascendiendo por ella. “Y sospecho que la hago porque Simon me llamó”. Hace 20 años se conocieron con The street of cocodriles, representación que duró hasta 1999. Es la obra que lanza a Sarachu. “Es lo mejor que he hecho en mi vida artística. Por cuestiones familiares, logísticas, tuve que rechazar posteriores ofrecimientos de Simon. Sin embargo, sabía que volveríamos a estar juntos. Y me daba igual el papel”.


Frases de madre grabadas a fuego

Posteado por on Lunes, 14 mayo, 2012

Amaya Ascunce (Pamplona, 1979) lleva varias cosas en el bolso por si acaso. Limpia los interruptores de la luz y se toma el zumo rápido antes de que se le vayan las vitaminas. Cada vez que se tragaba un chicle de niña estaba aterrada por si se le pegaban las tripas. Es de las que ha desayunado pescado y ha merendado bocadillo de lentejas. A los 33 años, todavía guarda dos horas de digestión antes de entrar al agua y se recoge el pelo cuando va a visitar a su madre. Porque su madre, como toda madre, marca mucho.

Con Cómo no ser una drama mamá. Las 101 frases de tu madre que juraste no repetir (Planeta), Ascunce ha salido del armario. Y es que durante dos años y medio, esta periodista había sido simplemente La nena (“nena, ¿crees que soy la dueña del Banco de España?, “nena, como te caigas, encima te doy”), la sufrida hija de los a veces sabios, a veces aterradores, y muchas veces absurdos consejos de una progenitora de armas tomar, que iba desgranando, con el humor y la ironía que permite el anonimato, en el blog del mismo nombre.

El fenómeno en Internet empezó a crecer (19.000 usuarios únicos en abril, más de 5.600 fans en Facebook, 1.500 seguidores en Twitter), y ahora se ha materializado en libro, que salió a la venta el pasado día 3. Con una intensa campaña de promoción en vísperas del Día de la Madre, se ha situado entre los más vendidos en webs como Amazon y Fnac. La segunda edición estará disponible el martes 15.

“Es muy fácil tener un blog anónimo y decir barbaridades sobre tu madre”, dice la actual coordinadora de la web de Elle. Solo su novio, su hermana y tres o cuatro personas más sabían quién estaba detrás de la bitácora. “Pero me empecé a asustar cuando dos personas que conozco me hablaron del blog, sin saber que yo era la autora”. Así que decidió confesar antes de que la pillaran. “Al principio fue duro, me daba vergüenza y me autocensuraba al escribir”, explica. Pero lo que no se esperaba era la reacción de la protagonista involuntaria de su bitácora: “Si te tienes que hacer rica riéndote de tu madre, pues nada, que así sea”, le dijo su progenitora.

“En realidad es una mujer muy culta, trabajadora, muy cariñosa y con mucho sentido del humor”, cuenta Ascunce de la verdadera drama mamá, término con el que define a la madre exagerada, que trata de asustarte para captar tu atención. La periodista asegura que ha oído en su boca todas las frases del libro, aunque alguna es original de su abuela (“hay que limpiar, que viene la chica”) o de su padre (“échate un novio pudiente, creyente y sin pendiente”). “El 95% de las historias que cuento sucedieron de verdad, aunque están exageradas. De pequeña, era muy revoltosa, nerviosa, mala comedora…He hecho a mi madre mucho más drama mamá de lo que lo hubiera sido solo con mi hermana, que era mucho más tranquila”, afirma.

Al principio, creía que su madre “tenía tantos dejes, repetía tanto las cosas y era tan pesada” por deformación profesional, pues era maestra de niños pequeños. Pero con los comentarios de los lectores a su blog, se dio cuenta de que el mundo está lleno de drama mamás, algunas de cuyas expresiones ha incluido en el libro.

“Nada de lo que digo es muy original. Son expresiones que utilizan todas las madres”, admite. De hecho, #frasesdemadre es una etiqueta recurrente en Twitter. Pero precisamente ahí está la clave del éxito del blog, y ahora del libro: todos nos reconocemos en esos consejos maternales, evocamos nuestra infancia y las frases que nos decían, y que se han quedado grabadas en nuestro cerebro hasta que vuelven a aflorar con nuestros propios hijos.


La culpa fue del cha, cha, cha

Posteado por on Lunes, 14 mayo, 2012

Un vecino de localidad está convencido de que la triste situación del toreo actual obedece a las décadas de bienestar que este país ha vivido en el reciente pasado; al frigorífico lleno, a la dieta mediterránea, a la posibilidad de una segunda vivienda, al baile del cha, cha, cha, y a la alegría generalizada de la que se ha gozado. Afirma que el toreo es hijo de la necesidad y que la historia está plagada de figuras que brillaron empujados por la dificultad.

Algo de razón debe tener porque no existe explicación racional para entender la actitud de la mayoría de los toreros de hoy, que no se esfuerzan en mostrar esa aparente decisión que es fruto de una valentía encomiable que va directa al triunfo. Gente joven en su mayoría que parece cansada, desmotivada, desilusionada… Quizá, el problema es que no tienen hambre, que el frigorífico está lleno, que tienen, más o menos, las espaldas cubiertas, y la ambición muy corta.

Algo de todo esto pasa por la cabeza cuando la persona que está delante del toro es Matías Tejela, un torero que ilusionó a todos hace solo unos pocos años, y parece un señor mayor a punto de la jubilación. Bien es cierto que su lote no fue de carril, de esa bondad tan solicitada y rezada por todo el escalafón, pero su actitud en modo alguno tocaba tangencialmente el valor, la disposición y la decisión que se le supone a un torero de los pies a la cabeza. Ayer dio la impresión de estar dominado permanentemente por las indecisiones, y toda su labor se mostró falta de colocación, cite y remate, sin mando, sin intensidad y sin emoción. Su primer toro fue reservón y áspero en sus acometidas, pero él le hizo una faena de puro trámite, desordenada y descompuesta. Dificultoso era, además, el cuarto, y Tejela desistió a las primeras de cambio porque su ánimo no parecía permitirle heroicidades. Así, con esa actitud se podrá estar en el toreo más o menos tiempo, pero nunca llegará el soñado triunfo.

Un alumno de su misma clase parecía su compañero Miguel Tendero, más joven aún, con más sueños, quizá, pero con similar actitud. Muchos pases, muchísimos, dio a la sardina que salió en segundo lugar y que embistió con cierta dosis de nobleza, pero ninguno alcanzó brillo alguno. Es imposible que así sea cuando se muletea fuera de cacho, al hilo del pitón y sin cargar la suerte en ningún momento. ¿Dónde habrá aprendido a torear este chico?, ¿Estará satisfecho consigo mismo?, se preguntaba el vecino. Muy deslucido fue el quinto y tomó la acertada decisión de acabar pronto.

Al más chavalín de los tres, Juan del Álamo, le ha tocado otro plan de estudios y se empleó más a fondo con sus toros; sobre todo, con el primero, el más noble de la tarde, al que robó algunos muletazos estimables por ambas manos que hicieron albergar alguna esperanza. Terminó con unas ceñidas bernardinas, pero todo lo estropeó con un pésimo manejo de la espada. Otro manso dificultoso salió en último lugar y Del Álamo se empeñó en dar un mitin a la hora de matar.

Lo dicho: la culpa, del cha, cha, cha. No hay otra explicación.

 


“La literatura latinoamericana ya ha alcanzado la mayoría de edad”

Posteado por on Lunes, 14 mayo, 2012

Santiago Gamboa (Bogotá, 1965) no quiere que lo lean por ser colombiano –“como yo no leo a Malraux por francés ni a Tabucchi por italiano”–, ni cree que para escribir una buena novela haya que salirse de los senderos ya marcados de la literatura: “Dice el maestro Fernando Botero que nunca ha dado una pincelada que no esté autorizada por la historia del arte. Y lo que él dice refiriéndose a la pintura lo intento aplicar yo a mis novelas: me gusta que los temas que elijo estén autorizados de alguna manera por la historia de la literatura”. De ahí que su última novela, Plegarias nocturnas (Mondadori), trate de dos personas que desean estar juntas a toda costa –en este caso dos hermanos— y de la multitud de problemas que se lo impiden. La tercera voz de la novela es la de otro clásico, un cónsul. “Un tipo solitario, aficionado a la escritura y a la bebida. Un cónsul literario”, dice Gamboa con ironía, “tiene que ser una persona con gran propensión al alcohol, aunque solo sea por homenaje a Malcolm Lowry”.

Ya puestos, la charla transcurre en el Harry’s Bar de Vía Veneto, en Roma, donde Gamboa vive desde hace años, y delante de un Bloody Mari. “Quería aprovechar la historia de los dos hermanos”, explica Gamboa, “para contar un tema que es muy cercano a mí: la gente que sale de su país. En este caso, la mayor parte de la vida de los protagonistas transcurre en Colombia, pero el meollo final está fuera. A mí me gusta mucho el tema del viaje. Yo me he pasado la vida viajando, he vivido en cinco países y me gusta que eso esté en las novelas que escribo. La historia recordada sucede en Bogotá, pero la historia real transcurre en cuatro ciudades de Asia”.

La Bogotá de Plegarias nocturnas es la Bogotá de los ocho años que transcurrieron entre 2002 y 2010, que es el tiempo en que Álvaro Uribe presidió Colombia. Santiago Gamboa ya hacía tiempo que vivía fuera –estudió en Madrid y París, se afincó en Roma y viajó a India como diplomático–, pero cada vez que volvía le llamaba la atención la electricidad del ambiente. “Yo quise que la adolescencia de los protagonistas de la novela pasara en esa época, porque fue en la que yo más sentí la violencia, no la de los tiros y los secuestros, sino la violencia invisible de la tensión entre la gente, de las familias que se dividían en dos, de los amigos que se marchaban para siempre dando un portazo. Nunca como en esa época la vida política entró en la vida privada de la gente de una manera tan violenta”.

Santiago Gamboa explica que, tras la salida de Uribe del poder y la llegada de Juan Manuel Santos, ha vuelto a Colombia en dos ocasiones y la sensación ya es otra. “He notado que la gente misma que antes vivía en esa exacerbación, de repente dice: es increíble que viviéramos así. Tienen la sensación de que la olla a presión se liberó. Sigue habiendo muchos problemas, pero ya esa tensión tan violenta no la hay. En cualquier caso, la raíz del problema es que la sociedad colombiana cree que los buenos están adentro y los malos, los otros, los paramilitares, la guerrilla, están afuera. Y no es así. La sociedad colombiana tal vez no se ha dado cuenta aún de que esos de ahí afuera son el síntoma de la maldad que hay en ellos. Y esa es la violencia invisible que retrata la novela en la familia: esas miradas, esa frialdad, esa manera de acusar a los hijos de una manera ridícula. Esa separación tan violenta entre dos generaciones que se dio muchísimo en Colombia en esos años. La violencia de los disparos y de las bombas es la consecuencia de esa violencia…”.

A medida que se agota el Bloody Mari vamos dejando atrás Colombia y adentrándonos en la literatura. Dice el escritor –autor de Perder es cuestión de método, El síndrome de Ulises, Hotel Pekín o Necrópolis— que ser latinoamericano ya no es tan atractivo como lo era hace 30 años. “En los años setenta, si eras latinoamericano y tenías una novela ya casi tenías el 50% hecho. Eso ya no es así. Y es bueno. Yo no quiero que nadie lea un libro mío por ser latinoamericano, sino porque le gusta lo que escribo. Yo no leo a Malraux por ser francés ni a Tabucchi por ser italiano, sino porque me gusta lo que escriben. Es casi una mayoría de edad que la literatura latinoamericana se merecía después del boom, cuando la literatura latinoamericana tomó una dimensión que la llevó a ser la más grande de la segunda mitad del siglo XX. Pero ya eso cambió. Hoy los escritores latinoamericanos leen con la misma devoción a los autores españoles –Javier Marías, Vila-Matas, Javier Cercas o Muñoz Molina— con la que esos escritores leían entonces a los escritores latinoamericanos”.

Ahora, añade Gamboa, el único que se sale del cuadro es Roberto Bolaño (Santiago de Chile, 1953-2003): “Con excepción de él, no hay ningún otro que sobresalga. Fue un escritor underground mucho tiempo y luego, de 1993 a 2003, ya fue reconocido con todos los honores. Y de ahí pasó a la historia de la literatura. Recuerdo que fue Jesús Ferrero quien me lo dio a conocer. Me dijo, deja todo eso que estés leyendo y lee esto… Leí Llamadas telefónicas y quedé deslumbrado. Luego conocí a Bolaño en Roma y nos veíamos todos los días. Pero no olvidaré el día que iba a mi primera cita con él en el Campo de’ Fiori. Sentía que iba a conocer a uno de los grandes, como si me hubiera citado con Vargas Llosa o con Thomas Mann…”.


Bruce ruge contra la crisis

Posteado por on Domingo, 13 mayo, 2012

Toda la indignación de Bruce Springsteen se canalizó ayer en el rugido intratable de su rock fiero, crudo, reivindicativo, heredero de los sonidos primitivos del góspel, el rhythm and blues, el folk. Y, como en sus mejores épocas, hizo sentir a los miles de asistentes al Estadio Olímpico La Cartuja de Sevilla que era comunitario. Era de todos. “Grita hasta que lo entiendan y estas tierras empiecen a tratarnos bien”, se desgañitaba, con berrido muy escenificado hacia el público, solo más saltar al escenario con Badlands.

Hacía años que esta composición de los setenta no sonaba tan inconmensurable, mucho más cerca de la esencia de cómo fue concebida y muy lejos de la verbena de feria que había sido en sus últimas giras. Fue el preámbulo perfecto para lo que acontecía: un concierto de casi tres horas lleno de nervio, sin respiro, latiendo con gran intensidad, pese a que el recinto estaba lejos de llenar aforo. Con muchos más huecos de los deseados en las gradas y la pista, a ojo vista, se acercaba a un pinchazo en taquilla. Algunas fuentes hablan de una cuarta parte de las 40.000 entradas sin vender, cifra que una representante rebajó a 3.000. Habrá que ver qué sucede en el resto de conciertos españoles en Las Palmas de Gran Canaria, Barcelona, San Sebastián y Madrid.

El mensaje ha cambiado. La fiesta ahora es un acto de reclamación. Así se vio en We take care own, Death to my hometown o Wrecking ball, la canción que da título a su último disco, un alegato por los derechos y la dignidad de las víctimas de la peor crisisdesde la Gran Depresión, que no son otras que los ciudadanos corrientes, la gente a pie de calle. A diferencia de lo que sucedió durante la gira de presentación del anterior Working on a dream, el músico de Nueva Jersey defendió con fuerza y honor su último trabajo. Y confirmó lo que ese plástico prometía: Wrecking ball, que en estudio estaba falto de uniformidad y empuje en conjunto, era un disco con alma de directo, compuesto para colmar al oyente en el escenario con ese extraño folk que en vivo goza de las más potentes guitarras y vientos.

Porque sobre el césped ayer no hubo más que una pócima: la del rock and roll fibroso, vitalista, salido de las tripas. Bajo el impulso de las cuerdas de Nils Logfren y Little Steven, dos espadas afiladas para bregar en las grandes batallas, aquellas que dejan sabor a gloria, las composiciones del último álbum, más clásicos como Out the street, Cadillac ranch Candy’room o She’s the one o joyas escondidas como Trapped, se oyeron contundentes, arropadas con unos coros, vientos y percusiones sobresalientes, coloreando el sonido marca de la casa E Street Band en un coral de resonancias primitivas del góspel o el rhythm and blues.

Con ese festival de sonidos primarios, nada artificiosos, y un sinfín de ecos espirituales a través de las vocalistas negras, en Sevilla planeó el espíritu de América, aquella que el antropólogo francés Clotaire Rapaille bendijo “no como un lugar, sino como un sueño”. Springsteen, catapultado por la lujosa sección de vientos formada por saxos, trompetas y trombones, apeló ayer a la búsqueda de ese sueño por encima de todo drama, con el fin de desquitarse de esta losa que son estos tiempos duros que, como canta en su último disco, tiene unos responsables y son “los buitres avariciosos de Wall Street”. Más allá fue el sábado en su encuentro con periodistas cuando afirmó: “Lo que ha pasado en Estados Unidos con esta crisis ha pasado en el resto del mundo, incluida España”. Y, entonces, el guiño llegó. El estadio rompió a aplaudir cuando el músico dedicó al Movimiento 15-M y “la gente del sur que lo pasa mal” Jack all trades, una canción de su último disco que habla de un obrero que sobrevive cómo puede. “Demasiada gente ha perdido sus trabajos y sus casas. Nuestro corazón está con vosotros”, dijo como pudo en español. Con conciertos siempre estructurados bajo un discurso, anoche, como antaño, el autor de Born to run hizo su mensaje universal, recordando que el rock and roll tiene su razón de ser en su espíritu comunitario.

Hubo momento para los recuerdos. Dolorosos recuerdos para grandes ausencias. Durante My city of ruins, algo larga, casi tediosa si no es por esa inclusión de vientos, Springsteen se acordó del saxofonista Clarence Clemons y el organista Danny Federici, ambos fallecidos. El público coreó el nombre de Clemons, nunca más ya a la derecha de Bruce, pero el punto emotivo llegó cuando en Tenth Avenue Freeze-Out se hizo el silencio y aparecieron imágenes al verso que habla de Big Man. Tampoco estuvo ayer Patti Scialfa, esposa del cantante, en casa con los niños y con un papel cada día más decorativo en la banda. Con todo, esta banda de la calle E reformada sonó pletórica y contagiosa. A destacar, el papel simbólico de Jake Clemons, sobrino del fallecido Big Man, que ejecuta solos con precisión y desparpajo. Un acierto, como se vio en varias fases de la actuación. Los momentos flojos llegaron con la cansina Waiting on a sunny day o la desfogada Lonesome day.

Pero si hay algo que quedó claro es que Springsteen sigue apostando por la E Street Band, por los suyos, por comprometerse con su música y con su público. Intentando seguir siendo él mismo, con todos sus defectos y virtudes, pero con lo que le ha hecho ser grande en el mundo del rock, esto es, apelar a los corazones y, en tiempos de crisis, hacerlos rugir de emoción.


Asa Larsson: “El bienestar nos ha traído soledad”

Posteado por on Domingo, 13 mayo, 2012

El ejército alemán, durante la II Guerra Mundial, hacia 1943, tenía un gran almacén en Lulea, ciudad portuaria de la costa norte de Suecia. Muchos de los barcos alemanes que allí atracaban nunca fueron registrados. También utilizaba las líneas ferroviarias suecas. Alquilaba a transportistas y camiones suecos para transportes hacia el frente. “Yo aprendí en la escuela que durante la II Guerra Mundial Suecia fue neutral”, afirma Asa Larsson, “pero no fue así”. La escritora sueca aborda este pasado turbio en su cuarta novela, Cuando pase tu ira (Seix Barral y Columna en catalán).

Sus personajes que colaboraron con los nazis no lo hicieron por ideología sino por dinero. “Nosotros, yo, la gente de mi generación, no lo sabíamos. Nunca se habla de ello”. Y en Kiruna, cerca del Círculo Polar Ártico, donde nació Asa Larsson en 1966 y donde se desarrollan sus novelas, era un asunto secreto.

“Todas mis novelas parten de una fotografía o de una imagen y sé que cuando no puedo quitármela de la cabeza se va a convertir en novela. En esta ocasión, fue la imagen del fondo de un lago en el que había un avión sumergido. Pedí ayuda a mi excompañero y padre de mis hijos. Él me dijo que le hacía pensar en un aeroplano de Tintín y todos sabemos que Hergé se ajustaba mucho a la realidad. No dibujaba nada casualmente. Mi ex me dijo que mi imagen le sonaba a los años cuarenta, durante la II Guerra Mundial. Empecé a leer todo lo que se había escrito sobre el tema y mi padre me ayudó contándome lo que había sucedido en Kiruna”.

“Mi padre me ayudó a buscar ese lago suficientemente profundo para guardar en su interior un avión alemán. Fuimos a verlo en un día espectacular, a principios de invierno. Había nevado, pero no había cuajado. El cielo era absolutamente azul. Allí se sumergirían mis protagonistas para encontrarlo y allí morirían. Me puse tan contenta que mi padre me dijo ‘¿Qué he hecho mal contigo?”.

La colaboración con los nazis es cierta, todo lo demás, inventado, afirma Larsson. Cuando pase tu ira empieza de una manera contundente. ”Recuerdo cómo morimos”, dice Wilma, una alegre muchacha de 17 años que con su novio Simon, de apenas 19, hicieron un agujero en el hielo, se sumergieron con un equipo básico y cuando quisieron salir no pudieron. Alguien había tapado el agujero, alguien que no quería que se supiese lo que había sucedido en aquel lejano 1943.

Wilma se convierte en narradora de parte de la historia. “Según la tradición nórdica, los muertos están muy cerca de nosotros, nos hablan. Ya sé que es peligroso escribir sobre fantasmas, pero Wilma no lo es. Es alguien próximo que sabe más de lo que ocurre que quienes investigan el caso. Cuido mucho, cada vez más las primeras líneas, el primer capítulo, como si fuera un cuento, una historia independiente”.

Quienes investigan el caso son la abogada Rebecka Martinsson, protagonista de todas sus novelas, ahora fiscal de distrito en Kiruna, y la inspectora jefa Anna-Maria Mella. Rebecka es una mujer solitaria y herida. En la primera novela de la serie, Aurora Boreal, mata a tres personas en defensa propia y sufre una depresión. En la segunda, Sangre derramada, se siente responsable del suicidio de un hombre que mata a su hijo, e ingresa en un psiquiátrico. Aun se siente insegura y a ratos piensa que quiere “volverse loca de nuevo”.

“Anna-Maria es una mujer normal, casada y madre de cuatro hijos. Rebecka, en cambio va dando bandazos. Se sintió perdida en el mundo de los abogados, tiene mucho camino para evolucionar. Sé que algunos lectores no sienten simpatía por ella, pero representa a muchas mujeres que son al mismo tiempo, madres, hijas, amantes, esposas, trabajadoras y que a veces se sienten desorientadas. Prometo que Rebecka nunca volverá a Estocolmo y que nunca la mataré”.

La escritora sueca describe muy bien la vida en Kiruna y en los pqueños pueblos de sus alrededores, sociedades cerradas, con un enorme peso de la religión y que se van despoblando progresivamente. Ya solo quedan los viejos. “El bienestar nos ha traído la soledad. Antes, por tradición y también por problemas económicos vivían hasta tres generaciones bajo el mismo techo. Ahora, todos se independizan y se van a las grandes ciudades”.

Asa Larsson reivindica la herencia cultural de la pareja sueca Maj Sjöwall y Per Wahlöö que revolucionaron la novela negra nórdica entre los años sesenta y setenta con una serie de 10 libros que titularon Novela de un Crimen, concebida como un proyecto político para criticar el liberalismo capitalista y los fallos de la admirada socialdemocracia sueca. Los admira tanto que ha escondido el nombre su policía, Martin Beck en el de su abogada Rebecka Martinsson. “Los leí muy joven y me impresionaron. En Suecia son iconos absolutos. Ahora se está haciendo una nueva edición de sus novelas con prólogos largos de autores como Henning Mankell o Ted Lapidus. A mí me han encargado la introducción de El policía que ríe y me siento muy feliz. Es todo un honor”.


La iglesia invisible de Bruce

Posteado por on Domingo, 13 mayo, 2012

Son auténticos peregrinos. Gente capaz de cambiar sus vacaciones según haya o no gira de su ídolo musical, dejar a la familia en casa por unos días, siempre con el objetivo de estar en todos los conciertos posibles, sean en la ciudad que sean. Personas que no les importa ver a su estrella cinco veces en 15 días, que incluso asisten a otras actuaciones en Europa y cruzan el Atlántico para verlo en Estados Unidos, allí donde suele hacer repertorios más jugosos. Son los seguidores más fieles de Bruce Springsteen en España. Una auténtica Iglesia invisible que se mueve a la estela del boss.

“Dejo a mi mujer y tres niños en Madrid para venir a Sevilla”, dice sonriendo Gonzalo, un madrileño de 40 años que ha visto al músico de Nueva Jersey en directo más de medio centenar de veces. “Con tres churumbeles, es más difícil escaparse. En esta gira, solo voy a tres. Lo normal es que, cuando mis hijos sean más mayores, haga como antes: ir a más conciertos en España, Europa y Estados Unidos”. Aunque lo más importante para Gonzalo es que su hija mayor, Paula, de ocho años, está emocionada por ver por primera vez a Springsteen: “Lo verá en Madrid. Estamos todo el día escuchando sus discos en casa. Eso para mí es lo que más ilusión me hace. Ojalá Bruce siga muchos años para que pueda llevar al resto de mis hijos”.

Allá por finales de los setenta, el crítico musical Eric Alterman lo llamó la “Iglesia invisible”. Según escribió en su biografía sobre Bruce Springsteen, It Ain’t No Sin To Be Glad You’re Alive (fatalmente traducida en España como Nacido para el rock), el nombre lo tomaron diversos fans del músico de los puritanos de Nueva Inglaterra, que, de diversas edades y estados emocionales, así se calificaron cuando se trasladaban por el ancho país norteamericano con la experiencia que la religión les ofrecía. Allá por finales de los setenta, los seguidores de Springsteen empezaron a reconocerse como una Iglesia invisible de Bruce. En palabras de Alterman: “Recorríamos grandes distancias para asistir a la apasionante experiencia de una actuación suya. Sus canciones nos servían de inspiración, de consuelo y de conocimiento para nuestras propias vidas: nos daba consejos para tratar con nuestros padres, nuestros amigos, nuestros amores, nuestra indignación y nuestras desilusiones”.

Jesús, 40 años, que en Sevilla hará su concierto de Springsteen número 49, comparte esta explicación de la música del autor estadounidense: “Voy a tantos porque siempre son buenos o muy buenos. Pero lo mejor es que, de vez en cuando, es alucinante. Sientes que te merece la vida estar allí”. Jesús, que se hará toda la gira española, viene de Madrid acompañado de su novia Ana, que es la primera vez que verá a Springsteen en concierto. Él está seguro de que le gustará tanto que, a partir de hoy, se apuntará, como él, a cuantos más mejor. Y cuenta una anécdota, a modo de sorpresas que puedes encontrarte entre tanto conciertos: “En 1996, fui a verlo con una amiga al Royal Albert Hall de Londres. Nos dieron unas entradas que directamente no se veía el escenario. Un tío de la organización nos vio, se preocupó de nosotros que éramos unos chavales y nos cambió a la primera fila. Al acabar la actuación, que fue con Bruce en acústico el solo, la gente salió pero nosotros nos quedamos para salir los últimos. Estábamos tres gatos y, de repente, salió Bruce, nos saludó y se puso a hablar con nosotros de música, de cuando conoció a los Ramones y más cosas”.

Para estos seguidores tan entregados, Springsteen es simplemente Bruce. Nadie le llama por su apellido. Todos se refieren a él como un amigo, un colega, el músico que ha puesto la banda sonora de sus mejores recuerdos, el tío que acompaña sus vidas desde que pincharon uno de sus discos o acudieron a uno de sus conciertos. “Perdí la cuenta hace tiempo”, explica Fernando, un madrileño de 40 años que ha visto a su músico preferido en “unas 85 ocasiones”. Hoy está en Sevilla. Luego, irá a todos los de España, a tres en Francia y dos en Alemania. “Lo normal en un adulto”, dice riéndose. Miguel, quien ha estado en 93 actuaciones del boss, acompañará a Fernando en los mismos conciertos durante esta gira. “Compagino las dos cosas que más me gustan: viajar y ver a Bruce”, señala. “Cierto”, apunta Fernando. “Cuando vamos a Estados Unidos, montamos un viaje chulo y alquilamos un coche y aprovechamos para hacer turismo. Eso sí, la ruta la marca Bruce”.

Un caso curioso es del Chema y Mariano, que forjaron su gran amistad en su pueblo Jadraque escuchando discos de Springsteen mientras jugaban al ping pong en casa de uno de ellos. “Bruce acompañó nuestros sueños desde pequeños”, dice Mariano. Ahora, Mariano, que vive en Sevilla, aloja a Chema que ha venido desde Madrid con su hija Aitana, parte importante en todo esto. “Íbamos a verlo a Nueva York en el Madison Square Garden en el 2009 pero nació mi hija”, cuenta Chema. “Entonces, se quedó pendiente. Nos prometimos verlo juntos en Nueva York. Hoy en Sevilla es cumplir a medias la apuesta americana, pero tenemos el reto de Nueva York y eso es está ahí. Aunque lo importante es que podemos estar aquí hoy, Mariano, mi hija y yo”.

Jesús dice que el secreto de la música de Springsteen está en la gente que rodea a este fenómeno. “Repito bastante por todos los amigos que ves, por toda la gente que conoces y comparten tu pasión”, apunta. Fernando se suma a esta afirmación. “En el 2000, yo estuve en cuatro conciertos en el Madison Square Garden de Nueva York. La gente que conocí allí ahora son mis mejores amigos. Fue un cruce de caminos en mi vida, yo iba por un lado y Bruce hizo que fuese por otro mucho mejor”.


Medio siglo girando sobre la lectura

Posteado por on Domingo, 13 mayo, 2012

La revista cántabra ‘Peonza’, creada por un puñado de profesores para impulsar la literatura infantil, celebra sus 25 años


Las lágrimas de Federico García Lorca a su último amor

Posteado por on Domingo, 13 mayo, 2012

El periodista Juan Ramírez de Lucas proyectaba publicar los dibujos que conservaba de su relación sentimental con Federico García Lorca como complemento de un poemario suyo, pero falleció antes de llevarlo a cabo. Su delicada salud pudo más que el peso de los recuerdos que le habían acompañado durante casi 70 años. La última carta del poeta, la poesía y sus cuadernos de notas podían resultar altamente comprometedores, pero el uso de los dibujos no tenía por qué resultar chocante, en un profesional que vivió entregado al mundo del arte. Conoció a Picasso y a Dalí y tenía una buena relación con César Manrique, Antonio López y Miró. Para el autor de Doña Rosita la soltera, el dibujo constituía una forma íntima de comunicarse. Con la misma pluma con la que derramaba versos, completaba su visión dramática, una metáfora, un estado de ánimo o un símbolo. Para un creador tan versátil, capaz de componer o de interpretar al piano algo que acababa de escuchar, el dibujo era un complemento artístico. Y, seguramente, en alguno de esos contextos fueron realizados los bocetos que ahora saca EL PAÍS a la luz, como las lágrimas del dibujo de esta página..

No hubiera sido el primer título en el que Juan Ramírez de Lucas relacionaba arte, poesía y dibujo. Entre otros, con la editorial Nausica publicó Homenajes pictóricos: poemas y dibujos, dedicado a algunos de los más destacados pintores. Desde que se instaló en Madrid, tras su paso por la División Azul con la intención de rehacer su vida y matricularse en la Escuela de Periodismo, fue ese en el ámbito que se movió durante toda su vida. José Miguel Santiago Castel, presidente del consejo editorial y asesor de Abc, lo trató durante muchos años, en el periódico donde ambos desarrollaron buena parte de su profesión, y todavía hoy no sale de su asombro. “En Mallorca, donde yo trabajé muchos veranos como corresponsal y donde tenía una casa su hermana, compartimos muchas madrugadas de copas, de esas en las que se habla muy libremente, y nunca dijo nada, aunque ocasiones hubo muchas. Ahora me doy cuenta que era muy amigo de Luis Rosales y encuentro cosas que encajan pero entonces llevaba su pasado con un pudor exquisito”, cuenta al teléfono desde su domicilio. Le apasionaba la música clásica y sentía devoción por la música popular. “Era uno de esos tímidos que ganan mucho en la distancia corta. Divertido e ingenioso, lo mismo tarareaba un cuplé que hacía una crítica literaria acertadísima. Además, era una bella persona”.

Alto, serio, discreto, elegante, guapo, culto. El circuito periodístico del mundo del arte y la arquitectura, con el que compartió viajes y noticias, lo describe con todos esos adjetivos y no se trata de un gremio especialmente generoso con los halagos. A ninguno se le pasó por la cabeza que, en sus años jóvenes, hubiera tenido una experiencia tan arrebatadora como dramática con García Lorca. Ahora ya no quedan apenas testigos del turbulento Madrid republicano donde sostuvo su idilio de juventud con el poeta, a espaldas de su familia. Pero en los años cincuenta, cuando regresó de Albacete a Madrid, cuando empezaban a volver algunos de los exiliados, sobre todo actores con los que había coincidido en La Barraca o en el montaje de algunas de las obras en las que hizo pinitos como actor, como Peribáñez y el comendador de Ocaña, tuvo que dar más de una explicación. A esos les contaba que solo había sido “amigo” de García Lorca tres meses. Ni en los años de la República ni en el franquismo se hablaba libremente de la homosexualidad. Hasta los propios gais eran homófobos y al que se despistaba le aplicaban la ley de vagos y maleantes. Ramírez de Lucas, como García Lorca, carecía de eso que luego se conoció como pluma. Podían ser muy extrovertidos pero de su vida personal se sabía muy poco. “Creo que ni siquiera Luis Rosales tenía una conciencia clara de los amores de Lorca”, dice Luis María Anson, su director en Abc durante muchos años con el que mantuvo relación hasta el final, cuando las secuelas del cáncer de próstata le redujeron la movilidad. Sus recuerdos sobre Ramírez de Lucas y la época fluyen con soltura. “Hablaba con mucha naturalidad de Luis Rosales, pero pocas veces citaba a Lorca. Cuando se refería a él, siempre era para abordar temas relacionados con su obra y especialmente su poesía”. Para Ramírez de Lucas, el autor del Romancero gitano siempre fue el mejor poeta del mundo. Superior a Cernuda, a Guillén o a Machado. “Jamás tocó el tema de la homosexualidad, pero hablaba de Lorca de manera muy entregada, se notaba que conocía su poesía a la perfección aunque, en algunas ocasiones, trascendía lo profesional, y nos llevaba la contraria sobre observaciones personales que, a su juicio, estaban equivocadas, como que Lorca no era triste sino la persona más amable del mundo”.

Anson, que consiguió publicar en exclusiva los Sonetos del amor oscuro —”son de una perfección total”—, tiene clara la relación sentimental del que fuera su crítico de arte con el poeta, pero le cuesta creer que el periodista que trabajó a sus órdenes fuera el protagonista de esos versos encendidos donde el amor homosexual aumentaba por momentos. “Estaban escritos en las hojas de los hoteles por los que pasaba con La Barraca, en la que Rafael Rodríguez Rapún, del que estuvo muy enamorado, era el secretario. Me dijo Neruda que Lorca se los leyó en 1936… Ustedes [en referencia a EL PAÍS por la carta y el poema de Lorca dedicados a su último amor] han sembrado una duda y lo interesante ahora es esa interrogación que se ha creado”.


Roberto Medina anuncia la venta del 50% de Rock In Rio

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

Roberto Medina ha vendido el 50% de la empresa Rock World S.A., propietaria de la marca Rock in Rio, a IMX Live. El acuerdo se hará efectivo inmediatamente, estando ya activo para las ediciones del festival en Europa, que tendrán lugar en Lisboa (mayo y junio) y Madrid (junio y julio).

El anuncio ha sido hecho hace unos minutos en rueda de prensa en Rio de janeiro por el mismo Medina y Eike Batista (Minas Gerais, Brasil, 1956), presidente del grupo EBX que junto a la sociedad estadoudinense IMG Worldwide formaron la joint venture IMX con sede en Rio de Janeiro. IMX gestiona principalmente eventos deportivos de todo tipo, de la vela al motocross

Según la previsión esta operación conllevará en los próximos años una inversión de 350 millones de dólares en la marca Rock in Rio para sus operaciones en todo el mundo. Mi sueño es poder realizar Rock in Rio en la cuna de la industria discográfica y de los grandes eventos de música del mundo: Estados Unidos. Esta sociedad con IMX Live es un paso más en esta dirección. Rock in Rio se ha convertido en uno de los grandes operadores dentro del sector mundial de entretenimiento, con intercambios y colaboraciones entre todos los mercados”, ha afirmado en la presentación de la nueva sociedad Roberto Medina.

 

 


60 ‘zinemaldias’ por segundo

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

El Festival Internacional de Cine de San Sebastián cumple el próximo septiembre 60 años con ganas de sentirse joven. “Aunque no lo parezca con este aspecto”, bromea el director de la cita, José Luis Rebordinos, “queremos un Festival joven, que se cuestione así mismo y que evolucione en cada edición”, apostilló. El responsable del certamen ha presentado esta mañana acompañado de Joxean Fernández y Maialen Beloki, dos de los integrantes del comité de dirección, la imagen de la 60ª edición, que se celebrará entre el 21 y el 29 de septiembre próximos.

Un número “60” en negro, desenfocado, sobre fondo blanco, resume lo que el jurado encargado de seleccionar el cartel —la cita abrió un concurso por segundo año consecutivo para la elección de la imagen oficial—, andaba buscando. “Queríamos un cartel que pudiera servir para San Sebastián o cualquier otro lugar del mundo, no queríamos una imagen localista, tipo la barandilla de La Concha”, ha detallado Rebordinos, componente del jurado seleccionador junto a otro miembro del Zinemaldia y Rafael Cabrera, por parte del Ministerio de Cultura; Susana Soto, directora de San Telmo, y Eva Salaberria, responsable de la Oficina de San Sebastián 2016.

El 60 borroso imita una sensación de movimiento, un guiño al taumátropo, uno de los juegos de ilusión óptica que precedió a la invención del cine, según ha aclarado Ángel Caño, miembro del estudio Eurosíntesis de San Sebastián, cuya propuesta de imagen ha resultado ganadora. “Estéticamente nos pareció maravilloso, nos gustó mucho, fue uno de los carteles elegidos por unanimidad. No tuvimos que discutir”, ha añadido Rebordinos.

En la cita además se ha presentado la imagen de las secciones Nuevos Directores, Zabaltegi y Horizontes Latinos, también abiertas a concurso.

En el proceso de selección han podido participar los internautas eligiendo 25 imágenes por cada sección a las que se han sumado otras cinco en cada área por designación del jurado. El Festival de Cine ha preparado igualmente para esta 60ª edición unas cabeceras para las secciones Nuevos Directores, Zabaltegi y Horizontes Latinos. En este caso son unos vídeos que rinden homenaje a algunas de las películas y directores más significativos que han participado en el certamen a lo largo de su historia.

“Queremos recordar en este aniversario a quienes nos acompañaron en ediciones pasadas, a veces no nos damos cuenta de que este Festival, hace muchos años, trajo por primera vez y dio a conocer a Walter Salles o a Pedro Almodóvar”, ha apuntado Rebordinos.

El director de la cita afronta su segundo año al frente de la misma, con el objetivo de diseñar “un festival que hunda sus raíces en la realidad, que genere debate, pero también un festival para soñar, para disfrutar, divertido y alegre”.


¿Cuáles son tus aforismos favoritos?

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

‘Babelia’ publica mañana un repaso al aluvión de novedades editoriales en castellano que reviven este género híbrido


Qué es y cómo reconocer una obra maestra

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

En vísperas de las bienales de La Habana y Buenos Aires, el miembro de la Academia de Bellas Artes de Argentina da claves sobre cómo apreciar las creaciones artísticas


Saint Etienne sustituirá a Björk en el Primavera Sound de Barcelona

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

El grupo británico Saint Etienne será el encargado de sustituir el próximo 2 de junio en el cartel del San Miguel Primavera Sound a la cantante islandesa Björk, tras suspender su gira por la inflamación que sufre en un nódulo de las cuerdas vocales, ha informado el festival.

El trío de indie pop, formado por Sarah Cracknell, Bob Stanley y Pete Wiggs, debía actuar el 30 de mayo han pospuesto su actuación tres días para sustituir el hueco dejado por Björk. A su vez, el vacío dejado por Saint Etienne será cubierto por The Walkmen, que actuará como parte de la programación de Arco de Triunfo

El rock contemporáneo del grupo neoyorquino recalará así en Barcelona a la espera de que vea la luz Heaven, su nuevo trabajo, la declaración “más grande y generosa” de sus trabajos hasta la fecha, según el mismo grupo.

Coincidiendo con el anuncio de los últimos retoques del cartel, la organización del San Miguel Primavera Sound 2012 ha señalado que ya están disponibles los horarios de las actuaciones para los conciertos en el Parc del Fòrum y también para las dos jornadas en Arco de Triunfo el miércoles 30 de mayo y el domingo 3 de junio.


El ‘sexto Radiohead’, funda Ultraísta

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

Se llaman Ultraísta, sí, así con su acento, por lo que tal vez Nigel Godrich haya estado investigando en las tertulias del Madrid de 1918 en las que Jorge Luis Borges, entre otros, fundaron un movimiento literario del mismo nombre surgido para superar el modernismo que había imperado con sus exotismos y preciosismos en la poesía y las letras españolas a finales del XIX .

Godrich, al que muchos consideran como ‘el sexto miembro de la banda británica Radiohead’, ha fundado una nueva banda según publica el diario británico The Guardian y ha decidido llamarla Ultraísta. El músico, que también ha colaborado con Paul McCartney, U2, R.E.M, Beck, Travis y Air, entre otros, comenzó una colaboración con el productor y baterista Joey Waronker, -que fue contratado para tocar con R.E.M durante cuatro años y es conocido por sus incursiones en las bandas sonoras- y la vocalista británica Laura Bettinson.

Pese a que el grupo tiene perfiles de todo tipo en redes solicales, no es mucha la información que han querido ofrecer de sí mismos ni de sus planes. Las únicas pistas proceden de una entrevista en 2010 con Bettison que han subido en su blog en la que la cantante asegura que está “escribiendo/bebiendo/gimiendo sobre el mundo con un par de amigos de Nigel de Los Angeles. Eso sí, también han hecho público el primer single, Smalltak, y vídeo de la propuestas. Juzguen ustedes.


La nueva música de África

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

No es un homenaje a África, sino más bien a los nuevos sonidos del continente africano. Una treintena de artistas de rap, reggae, soul, música electrónica y nuevos ritmos que nacieron en el corazón del África negra y ahora triunfan en Europa serán los protagonistas del festival de Cartagena La Mar de Músicas, que arranca el próximo 19 de julio. Como ya anunciamos hace unos meses, en esta 18ª edición el festival pondrá especial atención en la figura de la diva africana Oumou Sangaré, a quien se le otorgará el primer premio La Mar de Músicas por su incansable labor en defensa de los derechos humanos.

Como en otras ediciones, La mar de músicas también traspasa las fronteras del país, región o continente invitado. Este año uno de los platos fuertes de la programación es la presentación e inicio de la gira mundial de la ópera punk, El tiempo de los gitanos, del serbio Emir Kusturica, que será el encargado de inaugurar la Mar de Músicas. La obra está basada en su película homónima, por la que el director obtuvo el premio a la Mejor Dirección en el Festival de Cannes en 1989, y cuenta con la participación de más de 40 intérpretes en escena, además de su grupo de rock balcánico The No Smoking Orchestra. “Va a ser un acontecimiento porque desde 2007 que Gerard Mortier le encargó a Kusturica esta ópera punk, que se representó en la Ópera de La Bastilla de París 18 veces, no se había vuelto a representar”, dice Paco Marín, director de La Mar de Músicas.

La representación africana vendrá de la mano de Alpha Blondy, el nuevo rey del reggae africano (20 de julio); o el mítico Tony Allen, la mayor figura del afrobeat, junto al cantante de soul Amp Fiddler y el rapero británico Ty (21 de julio), en el que será su único concierto en España. Además actuarán los Sierra Leon´s Refugee All Stars (23 de julio) grupo formado en los campos de refugiados que provocó la guerra civil de Sierra Leona.

La excorista de Oumou Sangaré, Fatoumata Diawara, se ha convertido en un icono de las nuevas voces de África y actuará en La Mar de Músicas en 24 de julio. Enlazando esa unión de África con Occidente, a la que el festival hace tanto hincapié en esta edición estará Juju (25 de julio) un cruce de caminos entre Gambia y el Reino Unido. Del Congo estará Jupiter & Okwess Interantional (26 de julio), reactivador de ritmos y melodías olvidadas del Congo, mediante la inyección de un groove.

Celebrado como “la nueva voz soul” de Camerún, el cantante, guitarrista y compositor Blick Bassy (27 de julio) presentará su segundo álbum en solitario. El congoleño Baloji (28 de julio) exponente de la cultura del intercambio, donde el hip-hop se alía con el ndombolo y el soukouss, y de Sudáfrica, Shangaan Electro (20 de julio), un fenómeno cultural de las calles de Soweto que aúna la herencia musical de la etnia tsonga shangaan reinterpretada con instrumentos electrónicos.

Pero no todo es África en el festival cartagenero, y por eso asistirán también artistas como la malagueña Anni B. Sweet (23 de julio), la cantaora Carmen Linares acompañada al baile por Belén Maya (26 de julio) o los djs John Talabot, Cinnamoon y Gufi.

También atracará en el puerto de Cartagena, Vinicio Capossela (27 de julio), en el que será el estreno y único concierto en España. El mismo día reaparecerán en los escenarios españoles tras años de silencio el revolucionario grupo francés Zebda, en el que también será su único concierto en nuestro país. Carlinhos Brown (28 de julio), será el encargado de clausurar el festival que lo trajo por primera vez a Europa, presentando su nuevo disco Mixturaçao.

A finales de mayo se presentarán el resto de actividades paralelas del festival, enfocadas al cine, arte y literatura, “Será a través de un viaje de ida y vuelta: los artistas europeos y españoles mostrarán su visión sobre el continente africano, y al revés: artistas africanos plasmarán en su obra la perspectiva que tienen sobre Europa”, explica el director del festival.


Juanes: “América Latina debe aprender a escucharse a sí misma”

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

Juanes está sentado en la terraza de un céntrico hotel de Madrid y se le nota en la cara esa sensación de querer explicar que ha vuelto, en cierta forma, al principio. El compositor y cantante Colombiano, que vive a caballo entre Medellín y Miami, estrenará a finales de mayo su nuevo disco, un acústico de la serie MTV Unplugged grabado en DVD en Estados Unidos. Una vuelta a las esencias no sólo musicales, también de sus raíces. “América Latina debe aprender a escucharse a sí misma. Somos países muy cercanos, hermanos, pero muchas veces por razones ideológicas de los gobiernos terminamos enfrentados. Es el momento de cambiar el paradigma de mirar constantemente hacia afuera, hacia Estados Unidos, y saber valorarnos mucho más”, asegura con firmeza en cuanto se le pregunta por el otro lado del charco.

“En este momento se han invertido las cosas. Es curioso. El momento en el que Estados Unidos y Europa estaban muy bien, América Latina estaba bastante mal… Pero creo que lo Latinoamérica durante todos esos años ha construido, construido y se ha fortalecido. Entre comillas, se ha blindado respecto a al situación económica mundial. Obviamente arrastra muchísimos problemas en a nivel social. En Latinoamérica sigue habiendo enormes desigualdades. Es impresionante la inequidad que existe en la región. Pero, al mismo tiempo, están pasando muchas cosas buenas, avanza la economía y la cultura. Es una región de contrastes, pero va por muy buen camino”, dice alto y claro el músico ante de entrar en harina musical.

Hace un año y medio, aproximadamente, Juanes coincidió en Canarias con el músico y productor Juan Luis Guerra en un encuentro organizado por una radio. Allí fue donde le preguntó a Guerra si, llegado el momento, le gustaría colaborar con él en algún trabajo. La respuesta fue afirmativa. “Así que en el momento en que me contacta la MTV para ofrecerme la posibilidad de hacer un Unplugged no lo dudo y le pido a Juan Luis que sea mi productor. Y he tenido la suerte de que dijera que sí”; explica Juanes con orgullo. “Fue un trabajo de mucha precisión y concentración puesto que Juan Luis es una persona muy exigente y disciplinada”.

¿Qué es lo que lleva a un músico con una trayectoria de 11 años y cinco discos a embarcarse en un desenchufado de la MTV? Su último disco, P.A.R.C.E de 2010, supuso el primer bache importante en su carrera en lo que a ventas y crítica se refiere. “Se convirtió en una especie de purgante para mí. Era algo que tenía que pasar. Cuando lo escucho hoy entiendo bien dónde están los errores. También las cosas buenas. Pero es cierto: definitivamente no estaba al 100% en ese trabajo. Así que me hizo tomar la decisión de parar, de hacer un análisis de las cosas y escuchar al corazón y ver bien qué es lo que quería hacer. Justo en ese proceso llega esta oportunidad de hacer un Unplugged y se convierte en algo importantísimo. Para mí significa madurar hacia la infancia, volver a conectarme otra vez con la esencia de las canciones y la esencia de la música. Así es como siempre he compuesto mi música. Así que fue un ejercicio muy importante”, asegura Juanes.

Grabaron el concierto en Miami, en el New World Simphony, un edificio de Frank Gehry que se utiliza normalmente sólo para veladas de música clásica. Según el músico la producción de la MTV “fue espectacular”. “He disfrutado mucho todo el proceso, desde la preproducción en los ensayos con Juan Luis Guerra, hasta el resultado final. Ha sido un camino lleno de alegría y de amor. Una experiencia refrescante para resumir lo que ha sido mi carrera estos últimos 11 años. Y además he podido hacer algunas canciones inéditas como es el caso de La señal, otra que hice con Joaquín Sabina que se titula Mi Sabina y otra más con Juan Luis Guerra: Toda mi vida eres tú. Ha sido una manera de quitarme todas las cadenas y salir de lo cotidiano experimentando con el jazz, el blues, la clásica, los ritmos del Caribe y con el folclore, en un formato muy especial”. 

De vuelta a su país y a los problemas sociales, Juanes quiere poner el acento en una de los mayores problemas de Colombia: “Es triste lo que está pasando con el narcotráfico en mi país. En la medida en que la lucha contra los narcos se ha incrementado para frenar la salida de la droga hacia otros lugares, resulta que ahora se ha quedado mucha de ella en Colombia y el microtráfico, todo este tipo de pandillas pequeñas que venden, se ha incrementado. Al final es una guerra absolutamente perdida y creo que es el momento de plantear otras alternativas contra este problema”.

Con más de cinco millones de seguidores en Twitter, a Juanes le gustan las redes sociales. Durante la promoción en Madrid, en su cuenta ha ido subiendo una serie de fotos raras y distintas para sus seguidores. Para terminar esta entrevista y no dejar mal sabor de boca con los problemas de su país, quiere hacer una reflexión sobre una de las mayores riquezas de Colombia: la música. “Pienso que la situación geográfica de Colombia es muy beneficiosa. Recibes toda la información que llega desde el Atlántico, también del Pacífico, toda la información de América. En fin. Si te vas por la costa pacífica de Colombia te puedes encontrar más de 600 ritmos distintos que vuelven a ser reivindicados en este momento por suerte. Actualmente el folclore está siendo reinterpretado y rescatado por un gran número de músicos que lo fusionan con ritmos y estilos actuales. Es parte de mi influencia. Siempre he escuchado la música popular con muchísimo respeto”.


“Es hora de descorrer este silencio”

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

Cuántas familias han destruido cartas, fotografías y documentos históricos importantes… La dura posguerra española, donde el pánico a ser detenido y encarcelado no animaba a guardar recuerdos comprometedores en ningún escondite. Sorprende que Juan Ramírez de Lucas (Albacete, 1917- Madrid, 2010), el hombre que compartió la vida de Federico García Lorca durante casi dos años, tuviera el arrojo de conservar los documentos que le unían al poeta, entre otros la que quizás fuera una de las últimas cartas que escribió Lorca o el romance en que desvelaba sus sentimientos más íntimos.

Los documentos en poder de los herederos de Ramírez de Lucas, con las anotaciones realizadas por él mismo sobre la vida de ambos y sus ideas políticas, ayudarán enormemente a conocer nuevas cosas sobre García Lorca. El escritor Manuel Francisco Reina (Jerez de la Frontera, 1974), autor de Los amores oscuros, la novela en la que recrea la relación de la pareja desde que se conocieron la tarde que los presentó Pura Ucelay —“¿Oye, de dónde sacas tú a unos hombres tan guapos?”— hasta la muerte del periodista a los 93 años en Madrid, lleva dos años enlorcado.

Desde que empezó a buscar la documentación que salpica toda su novela, mucha sacada de las páginas de prensa de la época con la crónica de los estrenos del momento, le atormenta esa idea de pérdida de documentos. “¡Que se acabe la vergüenza! Ya es hora de descorrer este velo de silencio que, por absurdas cuestiones morales, lleva a la gente a destruir papeles históricos aun en estos tiempos en los que hay libertad de expresión. La Ley de Patrimonio Histórico Artístico debería ser extensible al tema documental”. Su idea es que el Estado, lo mismo que es expropiable un castillo o se paran unas obras porque se ha encontrado unas ruinas arqueológicas, debería tener la potestad de hacerse con los papeles de personajes fundamentales en la historia de nuestro país para que puedan ser usados por los investigadores. Lo contaba ayer por la tarde, abrumado ante la avalancha de llamadas que había recibido de medios de toda España, tras publicarse en EL PAÍS el secreto que Ramírez de Lucas guardó durante más de 70 años sobre su pasión junto a García Lorca.

No resulta fácil parar a Reina cuando toma la palabra. Sin transición y sin cerrar las frases, salta de la copla a Lorca, a Miguel de Molina o Rafael de León, al que califica como uno de los grandes poetas. Llegó a Madrid hace 14 años pero sigue llevando el sur dentro. Él mismo parece un personaje sacado de Romero de Torres, con su melena negra recogida en un moño y sus increíbles pestañas rizadas sin gota de rímel. En su terraza, plagada de rosas y geranios —“como Lorca, que decía que los jazmines le provocaban líricos dolores de cabeza”—, explica que su novela, que sale a la venta el 22 de mayo, pone en valor toda la inteligencia moral e intelectual del poeta.

Para este escritor, que ha publicado en todos los géneros literarios y realizado un documental sobre la copla, el autor de Yerma fue la principal víctima de ese elemento tan lorquiano del destino que llenaba sus obras: “Ese fátum que, te pongas como te pongas, te va a llevar al matadero”, dice. “Podía haber aceptado la invitación de Margarita Xirgu y marcharse a México tranquilamente con su novio, pero él no estaba huyendo, quería hacerlo bien. Además de un genio, Lorca era una persona que siempre se ponía en los zapatos de otro. ¿Cómo entender si no su relación con Ramírez de Lucas y su insistencia en que hablara con sus padres?”.

Además de la carga sentimental, su novela también hace una defensa política de las ideas republicanas, ahondando en lo complicado que resultaba vivir entre trincheras ideológicas. A Lorca se le mató tres veces: “La física; la civil, cuando se trató de restar importancia a su categoría como escritor —“si hasta Aldous Huxley pidió explicaciones al Gobierno de la República y al bando franquista para que se aclarara su muerte, en plena contienda”— tildándole de mariconcete y afeminado; y la muerte silenciosa, de la que también fue víctima Ramírez de Lucas, obligado a callar su dolor ante el terror que imponía el régimen sobre la afectividad y la sensualidad, representada en la Ley de Vagos y Maleantes”.

Su novela, dice, se debe leer como un homenaje a todos los amores oscuros. Reconoce que, casi tres cuartos de siglo después de la muerte de Lorca, las cosas han cambiado bastante. “Antes todos eran conservadores. Los padres de Ramírez de Lucas porque eran muy católicos, pero los propios padres de Lorca también eran conservadores aunque votaran socialista; su madre apenas le hablaba y su padre mantenía con él una relación muy protectora. Eso ha ido cambiando pero todavía nos encontramos cada día con destellos homófobos”. Como homosexual que ha ejercido su derecho al matrimonio, asegura que detesta los clichés y que no se siente para nada un abanderado de la causa gai. “No quiero que me toleren, quiero que me respeten. Se han creado unos estereotipos que tienen mucho que ver con los bufones, como esos mariquitas que acompañan a las señoras, que resultan muy cómodos para el poder. Lo que hay que pedir es la normalidad. Lorca fue un defensor de la libertad”.


Strindberg, en el teatro de la locura

Posteado por on Viernes, 11 mayo, 2012

El miedo y la ira de August Strindberg acabaron el 15 de mayo de 1912, hace ahora un siglo. Ese día, un cáncer de estómago ponía fin a la vida de un escritor que, pese a los tortuosos fuegos cruzados de su carácter, construyó una obra que le convierte no solo en un titán de la literatura nórdica sino en uno de los padres indiscutibles del teatro moderno. Temeroso de todo, y pese a no creer nunca en nada, pidió que le enterraran con una Biblia sobre el pecho. “Salve cruz, única esperanza”, fueron sus últimas palabras. Tenía 62 años y vivía recluido en su casa, sin apenas recibir visitas, acechado por la esquizofrenia que marcó no solo su vida sino también su obra.

La suya era una personalidad quebradiza y enferma, la hipersensibilidad flageló su niñez y juventud, y su vida adulta fue la de un hombre de temperamento tan vehemente como inseguro. En Genio artístico y locura (Acantilado), Karl Jaspers estudia el caso apoyado en sus propios textos. En Inferno, Strindberg tampoco escatimó detalles. La enajenación no le impidió construir una obra prolífica y dispar: pintor, fotógrafo, dramaturgo… Ingmar Bergman, que llevó a escena sus obras hasta 30 veces, dijo que leerle le gustaba tanto como escuchar música. Su sueco, afirmaba el director de Persona, es incomparable. También lo eran su rabia —“y yo la entendía”, confesó el cineasta—. Es difícil no ver la conexión entre estos dos tótems de la cultura sueca. La frase más célebre de Bergman sobre Strindberg ilustra libros y hasta la web de la fundación del cineasta: “Me ha acompañado toda la vida: lo he amado, lo he odiado y he lanzado sus libros contra la pared. Lo único que no he podido hacer nunca es deshacerme de él”.

“Sencillamente, es el mejor escritor sueco de la historia”, afirma Jesús Pardo de Santayana, traductor al español de todo su teatro contemporáneo y de su demoledora novela de juventud El salón rojo (Acantilado). “Aprendí su lengua solo para leerle. Internacionalizó el sueco, que antes de él solo era un idioma pintoresco de un país escandinavo, con una literatura mona y poca cosa más. Pero Strindberg lo cambió todo. Puso a Suecia en el mapa de la cultura europea. Nosotros no tenemos esa experiencia porque Cervantes no creó el castellano, ya existía antes que él. Pero la literatura sueca cobró el empaque de gran literatura de su mano”. Pardo recuerda que, paradójicamente, el gran hombre de las letras suecas jamás obtuvo el Premio Nobel: “Vivía rodeado de gente con la que había reñido. Era superior a todos los demás, y lo sabían, pero fue una figura muy incómoda. Vivía en contraposición a los demás pero sobre todo a sí mismo”.

El duelo entre si es Casa de muñecas, de Henrik Ibsen, o La señorita Julia, de Strindberg, la obra que marca el inicio del teatro europeo moderno se decanta para muchos a favor del sueco y esa trágica y absurda historia sobre un terrible malentendido entre una mujer y su criado. “Strindberg era un misógino que no podía vivir sin mujeres y eso marca toda su obra”, afirma el traductor.

Lo cierto es que, frente al feminismo de Ibsen, Strindberg desarrolló una feroz animadversión a la feminidad, de la que, a sus ojos, el hombre era siempre víctima. Casado tres veces, en sus obras, la mujer aniquila al hombre. El 29 de septiembre de 1888 envió a su editor otra de sus piezas más conocidas, Los acreedores. En una nota decía: “Le envío esta obra más sutil que La señorita Julia, en la que la nueva fórmula está realizada de una manera más estricta. La acción es penetrante, como puede serlo un asesinato psíquico; nada ha sido desdeñado en el carácter de las conductas”.

Estas sombras de Strindberg han ocultado para el gran público sus luces. “Era misógino, sí, y muy complejo, pero su obra también está llena de otro Strindberg mucho más amable, chispeante y divertido”, explica Diego Moreno, cuya editorial, Nórdica, arrancó el año con una edición facsimilar de los cuentos del autor y lo cerrará con un libro sobre su pintura acompañada de fragmentos de su Diario oculto.

En Suecia se celebra el Año Strindberg con seminarios, exposiciones y continuos homenajes. “Más allá de las polémicas, allí sigue siendo una figura importantísima. No olvidemos que a su entierro, y pese a todos los enemigos que tenía, fueron 50.000 personas, todavía hoy es la más multitudinaria que se recuerda en el país”, explica Moreno. El libro de cuentos, escrito en 1903, reproduce los mismos dibujos con los que fue editado, en 1915, tres años después de la muerte del autor. Son relatos poéticos, que entroncan con la mejor tradición de fábulas europeas y que muestran ese Strindberg luminoso al que hace referencia su editor. “Fue un visionario, un revolucionario. Y no solo en teatro. Es mucho más que La señorita Julia. En fotografía, por ejemplo, inventó técnicas que no se usaron hasta cuarenta años después”.

Para Jesús Pardo, Strindberg es una figura escurridiza, sin conciencia de su tiempo, que no perteneció del todo a ninguna época y por eso pertenece a todas. “Murió como un cristiano después de haber vivido como un pagano. Vivía en su propio tiempo y falleció sin enterarse de que estaba en el siglo XX. Estaba mal de la cabeza pero su talento era el de un verdadero genio”.